La enorme impresora de 11 metros que puede levantar tres pisos y ahorrar hasta 30%
La construcción de viviendas empieza a incorporar en Argentina una tecnología que modifica la forma tradicional de ejecutar una obra. Se trata de impresoras 3D de hormigón capaces de levantar la estructura de una casa de 120 metros cuadrados en unas 48 horas.
El atractivo del sistema no pasa únicamente por la velocidad, sino por la automatización de parte del proceso, un uso más preciso de los materiales y la reducción de desperdicios pueden generar un ahorro de hasta 30% en el costo de una vivienda.
La iniciativa es impulsada localmente por Grondplek, una empresa cofundada por el emprendedor argentino Mateo Salvatto, que incorporó equipos desarrollados por la compañía danesa Cobod.
El proyecto apunta a llevar esta tecnología a distintos tipos de obras, desde viviendas hasta desarrollos industriales, trabajos de infraestructura y proyectos de ingeniería.
Cómo se construye una casa con una impresora 3D
1. Se crea el modelo digital
El proceso comienza con la elaboración de un modelo digital de la vivienda. Ese archivo contiene las instrucciones que seguirá posteriormente la máquina durante la ejecución de la estructura.
2. Se prepara el material
El material es preparado en una planta mezcladora y trasladado mediante una bomba y una manguera hasta el cabezal de impresión.
3. La máquina comienza a imprimir
A partir de allí, el equipo sigue las coordenadas establecidas en el diseño y forma la estructura mediante sucesivas pasadas de hormigón.
4. Se incorporan los aditivos
La mezcla está compuesta principalmente por cemento y contiene alrededor de 2% de aditivos, entre ellos plastificantes y acelerantes destinados a controlar su comportamiento y el tiempo de fraguado.
5. Se controlan las capas
El proceso contempla pausas entre determinadas etapas para permitir que el material alcance la resistencia necesaria. La dosificación también puede ajustarse de acuerdo con la temperatura, las condiciones del lugar y las características de cada proyecto.
Una máquina de 11 metros que puede construir hasta tres pisos
El equipo utilizado para este tipo de obras tiene dimensiones muy diferentes a las de una impresora convencional.
La máquina mide aproximadamente 11 metros de largo por 11 metros de ancho y alcanza los 7 metros de altura. Su tamaño le permite instalarse directamente en el terreno donde se desarrolla la obra.
Según las características del proyecto, puede utilizarse para realizar estructuras de hasta tres plantas.
Otro de los puntos destacados es el aprovechamiento del hormigón. El cabezal coloca el material de acuerdo con el diseño previsto, evitando utilizar grandes cantidades donde no resultan necesarias.
De esta manera, se busca reducir los sobrantes y mejorar el rendimiento de los materiales utilizados durante la construcción.
Qué puede construir la máquina y qué queda en manos de los trabajadores
Construir la estructura en 48 horas no significa que la vivienda quede terminada y lista para mudarse en apenas dos días.
Ese plazo corresponde a la ejecución de la obra gris de una vivienda de aproximadamente 120 metros cuadrados. Después todavía deben realizarse distintas etapas antes de completar la propiedad.
El sistema permite realizar muros, estructuras, escaleras, canteros y determinados elementos fijos como mesadas.
En cambio, las instalaciones eléctricas y sanitarias, las aberturas, los pisos, los revestimientos y las terminaciones requieren trabajos posteriores.
Por eso, la impresión 3D no elimina la participación de trabajadores. La tecnología automatiza principalmente determinadas tareas estructurales, mientras que la supervisión, las instalaciones y las terminaciones continúan requiriendo personal especializado.
Por qué puede reducir hasta 30% el costo
El principal atractivo económico está relacionado con la suma de varias eficiencias.
La automatización permite reducir el tiempo dedicado a determinadas etapas de la obra, mientras que la dosificación controlada del hormigón ayuda a disminuir el desperdicio.
A esto se agrega una menor necesidad de realizar manualmente algunas de las tareas vinculadas con la ejecución de la estructura.
Según las estimaciones difundidas por sus desarrolladores, el sistema podría reducir hasta 30% el costo de una vivienda terminada.
El porcentaje no representa necesariamente el mismo ahorro para todos los proyectos. El resultado depende de variables como la superficie, el diseño, las condiciones del terreno, los materiales, las instalaciones y las terminaciones.
Una vivienda que también puede mejorar su aislamiento
La tecnología permite incorporar soluciones destinadas a mejorar las prestaciones de la vivienda una vez terminada.
Entre ellas aparece la posibilidad de utilizar doble pared con cámara de aire, una configuración que favorece el aislamiento térmico y puede contribuir a reducir el consumo de energía destinado a calefacción y refrigeración.
Las estructuras pueden diseñarse con características antisísmicas, de acuerdo con las condiciones y necesidades específicas de cada proyecto.
Otra ventaja está relacionada con las posibilidades arquitectónicas. Al trabajar a partir de un diseño digital, el sistema puede generar curvas, contracurvas y diferentes geometrías que pueden resultar más complejas de ejecutar mediante métodos convencionales.
De dónde viene la tecnología que llegó al país
La tecnología utilizada en Argentina fue desarrollada por Cobod, una compañía danesa especializada en impresión 3D aplicada a la construcción.
Grondplek obtuvo la distribución de sus equipos para Argentina, Uruguay y Paraguay y comenzó a desarrollar el proyecto en 2021.
La llegada de la primera máquina permitió avanzar con aplicaciones locales y explorar distintos usos de la impresión 3D dentro del sector de la construcción.
No solo viviendas
El potencial de esta tecnología va más allá del mercado residencial.
El mismo sistema puede aplicarse en ingeniería civil, minería, infraestructura y fabricación de estructuras premoldeadas directamente en el lugar donde serán utilizadas.
Esto permite pensar en proyectos de diferentes escalas y con necesidades constructivas muy distintas.
Según los datos difundidos por Grondplek, la empresa ya imprimió más de 500 metros cuadrados de hormigón y produjo más de 1.400 piezas.
La apuesta consiste en trasladar al sector de la construcción parte de la lógica de la fabricación automatizada: trabajar a partir de un diseño digital, utilizar el material de manera más precisa y delegar en una máquina buena parte de la ejecución estructural.
El desafío para esta tecnología será ahora demostrar si las ventajas de tiempo, precisión y menor desperdicio pueden traducirse de manera sostenida en viviendas más económicas y competitivas frente a los métodos tradicionales.