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Real Estate

Cuánto cuesta construir una casa en 2026 y qué errores disparan el presupuesto

Levantar una casa de 130 metros cuadrados demanda hasta $182 millones. El ahorro ya no pasa por materiales baratos, sino por una estricta planificación

30/09/2026
Actualizado 10:51hs

Construir una vivienda en la Argentina actual dejó atrás la lógica de las obras que se resolvían sobre la marcha. Con una economía más estable, pero con presupuestos considerablemente más altos medidos en dólares, el mercado exige rigurosidad.

El comportamiento de las familias cambió de raíz: la prioridad actual es finalizar la construcción antes que sobredimensionar los espacios. "Hoy el cliente prioriza terminar la obra antes que empezar una casa más grande", resume Horacio Ludigliani, arquitecto y director de Grupo Ludigliani. "Se construyen menos metros cuadrados, se piensa mucho más cada decisión y prácticamente todo queda definido antes de mover el primer ladrillo".

Y agrega: "Hoy predominan los proyectos de entre 100 y 140 m2, caracterizados por espacios integrados, dos o tres dormitorios, galerías conectadas al interior y una marcada búsqueda de eficiencia energética y bajo mantenimiento". De este modo, las familias ya no consultan solo por el costo inicial, sino por cuánto consumirá la casa, su mantenimiento y los tiempos de ejecución.

Los costos por metro cuadrado y la brecha del sistema en seco

Para una vivienda estándar de 130 metros cuadrados -sin incluir el terreno ni el equipamiento interior-, los valores varían según el sistema constructivo:

  • Construcción tradicional: se ubica entre u$s1.500 y u$s1.600 más IVA por metro cuadrado, traduciéndose en un presupuesto de entre $155 millones y $182 millones. Aquí la mitad del dinero se destina a materiales y la otra mitad a mano de obra.
  • Construcción en seco: oscila entre u$s1.335 y u$s1.400 por metro cuadrado (con una referencia inicial cercana a $1.850.030 por m 2 contemplando honorarios e impuestos), totalizando un presupuesto de entre $177 millones y $182 millones.

En este caso, según el experto, los materiales representan el 60% y la mano de obra entre el 30% y el 40%, por lo que se ve menos afectado por las paritarias salariales. Su gran ventaja sigue siendo el tiempo: reduce los plazos de obra entre un 30% y un 40% y facilita ampliaciones futuras sin demoliciones.

Sin embargo, la histórica ventaja de precio del sistema en seco se achicó: a principios de año era entre un 12% y un 15% más económico que el método tradicional, pero el incremento de la demanda hizo que esa diferencia prácticamente desapareciera. A nivel estructural y de durabilidad (más de 50 años), ambos sistemas están equiparados si se ejecutan de forma correcta.

El peligro oculto de la construcción: por qué los desvíos rompen presupuestos

Más allá de los precios de los insumos, los mayores agujeros financieros surgen por errores de gestión y cambios de rumbo imprevistos.

"Pasar de una terminación estándar a una premium puede aumentar cerca de un 30% el costo de la vivienda. Y un lote con problemas de suelo o napa puede consumir alrededor de un 10% del presupuesto antes de levantar una sola pared", detalla Ludigliani.

Rubros como las fundaciones (una mal resuelta duplica costos), las aberturas (que representan del 15% al 20% del total) y las instalaciones exigen precisión milimétrica: hacer instalaciones con la obra avanzada puede costar hasta tres veces más.

A esto, se suma que levantar una casa dentro de un barrio privado añade un sobrecosto de entre 10% y 20% frente a un lote abierto, debido a normativas, permisos, restricciones horarias y logística.

Llave en mano, administración o mano de obra: ¿qué conviene?

La elección de cómo encarar la obra depende del perfil del propietario:

  • Llave en mano: traslada toda la gestión a la empresa constructora por un precio acordado. Cuesta entre un 15% y un 25% más, siendo ideal para quien busca previsibilidad y cero participación.
  • Administración con arquitecto: Permite comprar materiales directamente y contratar rubros independientes. "En muchos casos puede representar un ahorro de entre un 10% y un 15%, aunque requiere tiempo para tomar decisiones y seguir de cerca la evolución de la obra", señala el desarrollador.
  • Mano de obra con dirección profesional: contratar solo la parte operativa puede transformarse en una trampa si no se tiene experiencia coordinando gremios, derivando rápidamente en sobrecostos.

Finalmente, los arquitectos hoy cumplen un rol clave que va más allá del diseño: optimizan superficies, negocian con proveedores, previenen errores y preparan la documentación técnica para eventuales créditos hipotecarios.

El verdadero desafío ya no es solamente conseguir el dinero para construir. Es empezar con un proyecto completamente definido, respetarlo durante toda la obra y llegar al final sin desviarse del presupuesto. Ahí está la diferencia entre una obra exitosa y una que termina costando mucho más de lo previsto.