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Qué es el 'sexting' y por qué supone un riesgo

Qué es el 'sexting' y por qué supone un riesgo
La conducta del sexting cada vez es más frecuente, sobre todo entre los jóvenes, pero pocas personas conocen los riesgos reales que conlleva esta práctica
Por iProfesional
03.03.2020 19.19hs Recreo

El sexting es un término cada vez más habitual en nuestra sociedad. No es un problema de seguridad en sí mismo, sino una práctica de riesgo, sobretodo cuando implica menores de edad.

Consiste en el envío de contenidos de tipo sexual (principalmente fotografías o vídeos) producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas a través de teléfonos móviles. El riesgo está en que, una vez enviados, estos contenidos pueden ser utilizados de forma perjudicial por los demás.

¿Cómo y por qué se origina el sexting?

Nueve de cada diez adolescentes de 14 años ya tiene celular. El uso de un smartphone es una realidad en nuestra sociedad, y no sólo en los adultos, sino también entre los más jóvenes. Algunos estudios indican que los adolescentes utilizan sus móviles una media de cinco horas diarias. Pero precisamente la precocidad en el uso de estos dispositivos, representa una evidencia preocupante.

Uno de cada tres niños o niñas de entre 12 y 14 años, reconoce que practica sexting, intercambiando fotos o vídeos con contenido sexual desde sus móviles. El hecho de que a estas edades los menores ya tengan un dispositivo con posibilidades de conectarse a Internet, es lo que supone un riesgo que favorece situaciones como el sexting, el ciberacoso o el acceso a contenidos inapropiados.

Por qué el sexting es un peligro para los menores

Los riesgos de esta práctica comienzan con la divulgación de las imágenes o vídeos entre personas que no eran sus destinatarios. Al tratarse de contenidos íntimos, su difusión supone una pérdida de privacidad, por lo que se produce un agravio en la reputación de la víctima, deteriorando su imagen pública. El sentimiento de humillación y traición que ello implica puede provocar falta de confianza en futuras relaciones, además de problemas psicológicos como ansiedad, depresión, entre otros trastornos. 

Asimismo, esta divulgación también puede suponer consecuencias más complejas como:

- Cyberbullying: la humillación pública puede dar pie a conductas de acoso al protagonista derivando en un ciberacoso.

El sexting puede acabar en cyberbullying
El sexting puede acabar en cyberbullying

- Extorsión o chantaje: el contenido también puede utilizarse como herramienta de chantaje solicitante cualquier recompensa a cambio de no hacer difusión.

- Grooming y acoso sexual: en los casos de acoso sexual o de acercamiento de adultos a menores con intenciones sexuales, es habitual esta extorsión por exigir que se envíen más contenidos, o incluso contacto sexual directo.

- Riesgos físicos: estos contenidos pueden ser utilizados para agresores para seleccionar sus víctimas. En ocasiones, los contenidos muestran elementos que ayudan a determinar la localización fácilmente (centro donde estudian, domicilio, geolocatización, etc).

También es importante tener en cuenta las consecuencias legales por parte de quien lo practica. Estos pueden ser acusados de una serie de delitos que, según el país al que pertenezcan, dónde se comentan y quién sea la víctima, podrían derivar en una pena de mayor o menos envergadura. 

- Exhibicionismo y provocación sexual a menores

- Generación, producción, difusión o tenencia de pornografía infantil

- Revelación de secretos y delitos contra la intimidad y el honor

- Delitos contra la libertad sexual

¿Qué impulsa a practicar sexting a los jóvenes?

Todavía no existen estudios concluyentes que expliquen los motivos de esta práctica todavía reciente, pero hay una gran cantidad de factores que pueden influir en que una persona tenga este hábito.

En primer lugar, hay una sensación de confianza en torno a los dispositivos móviles que no es del todo real. Precisamente, al tratarse de celulares que se llevan a todos lados y que incluso a veces pueden tener acceso varias personas, corren de manera constante el riesgo de ser robados, perdidos, hurtados, o que alguien acceda a ellos, con o sin permiso del dueño. Eso hace que no sean del todo seguros para tener o enviar fotos relacionadas con el sexting.

Por otro lado, también se suele confiar plenamente en la discreción del destinatario. Al momento de enviar una foto o un mensaje no se suele pensar en que la otra persona puede tener intenciones distintas a las de uno mismo y en que quizá pueda difundir esa imagen, ya sea entre sus amigos o en redes delictivas de mayor gravedad.

También hay otro factor importante, que es la presión y la necesidad de pertenecer, un elemento muy fuerte entre los grupos de adolescentes y jóvenes. En algunos casos puede ser que la persona no esté totalmente de acuerdo en enviar ciertas fotos o escribir ciertos mensajes, pero que la presión del otro o de los otros la lleve a hacerlo finalmente. Esto mismo puede llevar a hacer otras cosas sin su total consentimiento.

A su vez, las influencias y modelos sociales que fomentan el exhibicionismo de las relaciones sociales o desnudos, por personas no profesionales que abundan en las redes.

Muchos jóvenes desconocen las consecuencias que, por su vida futura, puede llegar a tener el hecho de que esta imagen comprometida sea de dominio público. Porque se vive el momento y porque no se piensa mucho a futuro, no se suele tener en cuenta la idea de que esa imagen puede afectar su futuro o su carrera u otros aspectos de su vida que exceden la relación con la otra persona.

Según un estudio publicado en la revista Pediatrics el motivo más común para practicar el sexting entre adolescentes es una relación sentimental. También lo son las bromas y la voluntad de seducir. Una cifra importante de los menores que salían haciendo sexting (31%) lo habían hecho en relación al consumo de alcohol o drogas. Un 3% reconocía haberlo hecho debido a amenazas o chantaje.

¿Cómo educar a los jóvenes en el sexting?

Es necesario que los padres o educadores hablen con los menores y los ayuden a convivir con la realidad que les rodea. Aunque es una situación incómoda, difícil y para la que no todos están preparados, la realidad es que se trata de una charla necesaria para los jóvenes, tanto por parte de sus educadores como de sus padres. La toma de conciencia es fundamental para que puedan comprender cuáles son los riesgos que esta conducta conlleva y puedan tomar decisiones informadas acerca de su intimidad e incluso su salud.

Los riesgos del hábito del sexting debe ser advertido a los jóvenes
Los riesgos del hábito del sexting debe ser advertido a los jóvenes

Pensar antes de mandar

Todo lo que se publica o sale del dispositivo donde fue creado -celular, computadora, cámara- se convierte en irrecuperable. A partir de ese momento, puede llegar a cualquier lado si encuentra un camino equivocado. Siempre es importante pensar en qué se está mostrando y quiénes podrían recibirlo, dado que es posible que lo que se quiere mostrar un día, en otro momento puede ser perjudicial o incómodo, y ya no será posible modificarlo. 

Además, siempre se debe tener en cuenta que hay muchas páginas donde una infinita cantidad de personas puede subir contenido con connotación sexual y pornográfica. En las manos equivocadas, una foto que se piensa inocente y pasajera, puede terminar allí. 

Si son menores, es delito

La tenencia y difusión de imágenes o videos sexuales de personas menores constituyen un delito en todos los países del mundo. La pornografía infantil es un delito cuando se crea, se posee o se distribuye. Siempre que alguien reciba este tipo de información se le aconseja borrarla y tratar de encontrar al responsable para poder efectuar una denuncia. Solo si se denuncian este tipo de hechos es posible tratar de combatirlos.

Las fotos están protegidas por ley

Las imágenes es un dato personal protegido por la ley. La imagen de alguien no se puede utilizar sin el consentimiento de la persona implicada. Recibir o hacer una imagen de una persona, no te da derecho a distribuirla.

Si lo promovés, sos cómplice

No es necesario sacar la foto, filmar el video o ser protagonista de los mismos para tener participación en el hecho. La difusión y la tenencia también son formas de contribuir a que continúen este tipo de comportamientos y a que se perpetúen. 

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