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¿Sos de buscar durante horas qué ver en Netflix?: por qué esto es un gran problema para la empresa

¿Sos de buscar durante horas qué ver en Netflix?: por qué esto es un gran problema para la empresa
Netflix ofrece cada día más contenido, la decisión de qué ver se vuelve más difícil y esto puede afectar negativamente a la plataforma
Por iProfesional
25.01.2021 16.47hs Recreo

La plataforma estrella en contenido streaming se enfrenta a un gran problema. Es probable que todo aquél que haya decidido sentarse a ver Netflix, en alguna ocasión haya pasado más tiempo decidiendo que era lo que iba a ver que viendo la película, serie o documental. Y quizá una de las opciones haya sido abandonar la plataforma, lo que preocupa fuertemente a esta gran compañía.

Frente a esto, Netflix anunció que, a lo largo de este año, todos sus clientes tendrán acceso al modo aleatorio en la reproducción de contenidos. Esta nueva funcionalidad, que había estado disponible en pruebas para determinados usuarios desde 2019, deja en manos del sistema qué contenido reproducir.

Esta opción de shuffle llega para todos los usuarios pocos meses después de que la empresa lanzase Direct en Francia, una suerte de canal lineal a través de la web. La decisión de apostar por una experiencia televisiva puede sonar un poco alocado cuando se trata del principal canal de entretenimiento online, pero lo cierto es que los motivos que lo llevan a tomar esta decisión son muy serios.

Si bien la selección de contenidos resultantes están impulsadas por distintos criterios —una oferta personalizada a partir de los hábitos de consumo del usuario en el caso del canal aleatorio y una selección de contenidos populares en el territorio en el caso de Direct—, las dos iniciativas dan cuenta de la obsesión por la compañía por reducir al máximo el tiempo que los usuarios dedican a scrollear sin rumbo en la plataforma e impulsar las reproducciones.

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Netflix anunció que este año todos sus clientes tendrán acceso al modo aleatorio en la reproducción de contenidos

Volver a lo de antes: que un tercero tome la decisión

Cuesta recordar la sensación abarcable que transmitía la televisión de antes. La programación se limitaba a una determinada cantidad de canales, a una emisión también limitada a las 24 horas del día y al criterio de un tercero (el programador). Algo similar ocurría con el entretenimiento en el hogar, que se abastecía de forma controlada, ya que la comercialización de títulos para estos fines se guiaba por las leyes básicas de la oferta y la demanda.

Para los que tienen suficiente edad para recordar esta experiencia pre-digital probablemente haya sido muy positiva la ampliación de la oferta y la libertad de elegir ver lo que quiere a la hora que desea. Es cierto que esto trajo ventajas, pero a la vez no todo el resultado fue positivo.

Hoy la cosa cambió y, a la rutina que satura nuestras cabezas diariamente con infinidad de decisiones —según los expertos, un ciudadano medio se enfrenta a unas 35.000 elecciones diarias—, también se le suma una preocupación más: decidir qué vamos a ver en la pantalla llegado el momento de descansar y desconectar.

Llegamos al prime time con la mente saturada y la libertad que predica el sistema se convirtió en una mochila particularmente pesada. Es lo que el sociólogo Barry Schwartz denomina la paradoja de la elección y la consiguiente fatiga de decisión, una consecuencia directa del bombardeo de contenidos al que estamos expuestos diariamente y que está volviendo cada vez más difícil decidir en una u otra dirección.

Los tráilers autorreproducibles, las stories en las versiones móviles, los rankings de popularidad, las interfaces hiperpersonalizadas, los algoritmos de recomendación y toda la arquitectura tecnológica sobre la que se sustenta Netflix trata de poner remedio a esta fatiga de decisión que despertó este nuevo ecosistema televisivo.

Los datos de cientos de miles de suscriptores permitieron, incluso, establecer la duración de una horquilla temporal crítica, desde que entramos al servicio hasta que conseguimos tomar una decisión de visionado: entre 60 y 90 segundos. Un lapso de tiempo en el que el usuario "o bien encuentra algo de interés o el riesgo de que abandone el servicio aumenta sustancialmente".

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La fatiga de decisión afecta de manera directa a las horas de reproducción (base de la fidelización de clientes)

Frente a la indecisión los usuarios pueden irse a otra plataforma

Este bloqueo y problema de los usuarios a la hora de la elección no impulsa el consumo. Al contrario. Si estás indeciso, la frustración puede llevarte a otra plataforma, o a realizar cualquier otra actividad en la que no haya que desgastar tanta energía, como mirar historias de Instagram. La fatiga de decisión afecta de manera directa a las horas de reproducción (base de la fidelización de clientes). Es por eso que saltan las alarmas.

Las deliberaciones frente a la pantalla tienden a buscar el correlato a un estado de ánimo particular y, por el camino, acostumbran a surgir mil peros y excusas que nos alejan de una decisión definitiva, meditada y firme: dura demasiado y mañana tengo que madrugar, tiene demasiadas temporadas y me da fiaca, es demasiado denso, no tiene buena pinta, no quiero empezar nada nuevo, esto sí pero no ahora.

Con cada nueva referencia aumenta nuestra ansiedad, por eso buscamos zonas de confort, como la serie de la que habla todo el mundo, el rewatch de clásicos que nos dieron una gran satisfacción en su momento, el binge, la pauta semanal, la garantía de los premios o la prescripción de los que conviertieon la recomendación en su profesión.

A su vez, el futuro promete más de lo mismo. Mucho más. Las plataformas se convirtieron en islas de contenidos exclusivos, con catálogos cada vez más amplios y una rotación de estrenos que alcanzarán cotas aún mayores.

La propia estructura del streaming basado en la suscripción, que depende de la producción original para atraer a nuevos clientes, convirtió el exceso en la nueva normalidad. Se está alumbrando un sistema que ya no abastece al usuario en base las lógicas de mercado. Se limita a cebarlo con capas infinitas de programación.

Hace unos años el periodista Josef Adalian preguntó a Ted Sarandos (responsable de Operaciones y CoCEO de Netflix) sobre los planes a futuro de la compañía, a lo que él respondió con su famoso "más programas, más visionados; más visionados, más suscriptores; más suscriptores, más beneficio; más beneficios, más contenido".

Si bien para Netflix más es más. Parece ser que para el espectador más es cada vez menos.

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