¿Por qué tu perro ladra cuando alguien toca el timbre?
Si bien el comportamiento de la mayoría de los perros suele ser franco y fácil de interpretar, muchas de estas mascotas realizan acciones que dejan perplejos o consternan a sus dueños. Entre ellas se encuentra la costumbre de ladrar cuando suena el timbre de la casa.
¿Por qué los perros tienen esta reacción? A continuación, las principales explicaciones.
Perros que detestan el timbre
El sonido del timbre puede resultar extraño o molesto para algunos perros, simplemente por no conocerlo y podrían asustarse. Un perro que se asusta puede ladrar. Por esto es importante que habituemos el perro a los ruidos frecuentes de la casa. No solo el timbre, sino otros como la aspiradora, puertas de vecinos, ascensores, etc.…Ruidos que deberá ignorar al aprender que no suponen amenaza ninguna o directamente carecen de valor, señala Muy Interesante.

Un sonido neutro
Para otros perros, el sonido del timbre podría no significar nada desde un principio. Esto parece ideal, pues nuestro perro lo ignoraría. Sin embargo, al ser el timbre un aviso de que llega alguien, nuestra actitud y las consecuencias podrían cambiar esta tendencia y hacer que estos perros también acaben ladrando cada vez que suena el timbre.
¿Y esto por qué ocurre?
Tu perro se sincroniza con vos
Está demostrado que, entre los perros y sus tutores, se produce contagio emocional. Esto es porque los perros, al igual que nosotros, son animales sociales, en los que la sincronía emocional supone una ventaja evolutiva. Imaginemos se produce un incendio y varias personas huyen con miedo hacia la calle. Al verlas, uno se contagia de esa emoción de pánico y corre hacia la salida, sin necesidad de tener que comprobar el incendio. Gracias a esto, probablemente salvará la vida.
Esto mismo ocurre con nuestros perros. Tiene la ventaja de permitirnos coordinar los momentos de actividad y descanso. Pero también puede influir en que tu perro esté nervioso simplemente porque uno lo está.

Cuando suena la alarma antes del incendio
Siguiendo el ejemplo del incendio, ahora imaginemos que antes de que ocurra, suena una alarma. Tras un par de repeticiones aprenderemos que cuando suena la alarma hay que salir corriendo del edificio.
El "culpable" de que huyamos con el sonido de la alarma es un ruso llamado Pavlov. A el debemos la teoría del condicionamiento clásico.
Pavlov demostró como se puede condicionar un estímulo neutro, para que produzca una respuesta fisiológica involuntaria, si se presenta junto al estímulo que verdaderamente produce tal respuesta.
El perro de Pavlov
Pavlov realizó un experimento donde presentaba comida a un perro a la par que hacia sonar una campana. El perro producía saliva como respuesta a la comida, pues el cuerpo empieza a prepararse para la deglución. Tras una serie de repeticiones, el perro salivaba solo con oír la campana, aunque no se presentará comida. Se había producido entonces una asociación de la campana con la comida, adquiriendo la capacidad de producir la misma respuesta involuntaria en el perro.
Y esto es lo que pasa con el timbre (estimulo neutro) que se asocia a la llegada de una persona, produciendo una respuesta de excitación.

Mi perro ladra incluso cuando suena el timbre en la televisión
La respuesta condicionada es involuntaria y automática. Esto quiere decir, que se ejecuta mediante la vía rápida en el cerebro. La vía emocional hace funcionar el sistema nervioso autónomo y se produce una respuesta en automático. Por eso, tu perro ladra sin pensar ni procesar cuando escucha el timbre en la televisión.
¿Puedo conseguir que mi perro deje de ladrar cuando suena el timbre?
Con paciencia y un poco de orden, se puede. Lo primero que debemos hacer es romper el automatismo, esto es cortar la respuesta involuntaria que produce el timbre. Haremos esto haciéndolo sonar fuera de contexto. Por ejemplo, en mitad del paseo o el campo. Las primeras veces mi perro ladrará, pero pronto se dará cuanta de que algo no cuadra y la vía emocional dará paso a la cognición, indica Muy Interesante.
Es en este momento cuando podremos construir una conducta alternativa al ladrido de alerta, como ir a su colchoneta y sentarse para ganar un premio.