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ALERTA

Un estudio sobre el cerebro del escalador Alex Honnold reveló algo insólito

Alex Honnold logró subir sin protección el Taipéi 101, uno de los edificios más importantes de Taiwán. La hazaña fue transmitida por Netflix
26/01/2026 - 19:22hs
Alex Honnold

El ascenso de Alex Honnold al rascacielos Taipéi 101, en Taiwán, volvió a colocar al escalador estadounidense en el centro de la atención internacional. Este domingo, el hombre de 40 años escaló el edificio sin sogas ni ningún tipo de equipo de protección, en una acción transmitida en vivo por Netflix que combinó destreza técnica, riesgo extremo y una fuerte carga de tensión. El espectáculo no apto para cardíacos despertó admiración.

La hazaña se inscribe dentro de una carrera marcada por desafíos de alto riesgo. Honnold ya había alcanzado notoriedad mundial tras escalar El Capitán, un monolito de casi 1000 metros, sin protección, una proeza documentada en Free Solo, producción que le valió importantes reconocimientos. En su historial también figura la travesía por el acantilado de Ingmikortilaq, en Groenlandia, de 1144 metros, nuevamente sin ningún tipo de resguardo.

Alex Honnold: un cerebro que responde distinto al miedo

La manera en que Alex Honnold encara este tipo de desafíos despertó el interés de la comunidad científica. En 2016, el escalador se sometió a una serie de estudios para analizar su anatomía y comprender cómo procesa el miedo. El proceso estuvo a cargo de James Purl y la neurocientífica Jane Joseph, quienes lo introdujeron en un resonador magnético para medir la reacción de su cerebro frente a estímulos aterradores.

Los resultados, publicados en la revista Nautilus, fueron llamativos. La amígdala, estructura cerebral encargada de procesar las emociones, mostró en Honnold una activación ligeramente inferior a la de la mayoría de las personas ante situaciones que generan temor. Uno de los ejemplos más claros es el vértigo que suele aparecer al estar en altura, una sensación que para el escalador parecería no representar un condicionante.

El estudio incluyó una comparación con otro hombre de la misma edad que también practicaba deportes extremos. Ambos observaron imágenes diseñadas para provocar reacciones emocionales intensas, mientras los médicos analizaban el comportamiento de sus amígdalas. En el caso del otro participante, la actividad cerebral fue evidente; en cambio, la de Honnold permaneció prácticamente inactiva, sin señales de respuesta.

Este funcionamiento particular de la amígdala implica que el cerebro del escalador interpreta y regula las señales de peligro de una manera diferente. Los especialistas señalaron que esta característica podría estar vinculada con años de entrenamiento exigente, donde el control mental resulta clave para la toma de decisiones en contextos de riesgo extremo.

El desafío del Taipéi 101

La misión se completó con éxito. Ante la mirada atenta de miles de personas en Taiwán, Alex Honnold logró escalar el Taipéi 101 en aproximadamente una hora y media. El edificio, que cuenta con 101 pisos, fue considerado durante seis años —entre 2004 y 2010— como la construcción más alta del mundo, y presenta una arquitectura compleja para este tipo de travesías.

"Había mucho viento, así que estaba tratando de equilibrarme bien y no caerme de la aguja", explicó Honnold tras finalizar la escalada. Desde la superficie, el público observó con asombro cómo el deportista ejecutaba cada movimiento con aparente naturalidad, pese a las condiciones en altura. El desafío, titulado Skyscraper Live (Rascacielos en vivo), había sido reprogramado inicialmente debido a las inclemencias climáticas. Finalmente, el domingo fue el día elegido para iniciar la travesía. Honnold comenzó el ascenso por una esquina de la torre, utilizando pequeños peldaños metálicos en forma de "L" como puntos de apoyo.

En varios tramos, debió rodear grandes estructuras que sobresalían de la fachada, avanzando únicamente con las manos. Cada movimiento generó tensión entre los espectadores, que siguieron con atención una escalada que volvió a confirmar el carácter excepcional del escalador estadounidense.

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