Estudio científico revela que los rostros generados por IA inspiran más confianza que las caras reales
Los rostros generados por la inteligencia artificial generativa son más confiables que las imágenes de los rostros reales. Esto lo reveló un estudio en donde, además, se advierte sobre riesgos crecientes de fraude en línea y manipulación digital.
La investigación, que estuvo a cargo de científicos de las universidades Lancaster, Stanford y California, analizó si los rostros creados por modelos de difusión (MD), una arquitectura de IA más potente que las anteriores, generan mayor confianza en quienes los observan.
Los resultados muestras que las personas no solo son incapaces de distinguir rostros sintéticos de reales, sino que confían más en los artificiales.
Cómo fue el experimento que reveló que los rostros generados por IA son más confiables
El equipo de investigadores reclutó a 169 participantes para el primer experimento. Cada uno observó 96 rostros de diversas razas, géneros y edades, que se mostraban al azar. Tenían que indicar si cada imagen correspondía a una persona real o había sido creada por IA.
El resultado sorprendió a los científicos ya que los rostros generados por el nuevo modelo de difusión fueron calificados como menos realistas que los producidos por un modelo anterior llamado GAN (Redes Generativas Antagónicas), lo que presentó una paradoja inesperada en los mecanismos de percepción humana.
En la siguiente fase del estudio, un nuevo grupo de participantes evaluó la confiabilidad. Los 96 rostros se presentaron nuevamente al azar, pero esta vez debían calificarlos en una escala del 1 al 7.
Los rostros reales obtuvieron la calificación promedio más baja: 4.03. Quedaron en último lugar en términos de confiabilidad percibida.
Los dos tipos de rostros creados por IA superaron ampliamente esa marca. Los rostros producidos por el modelo de difusión fueron los más confiables de todos, incluso por encima de los generados por GAN.
Por qué los rostros generados por IA engañan tan bien a las personas
Si bien los rostros del modelo de difusión se percibieron como menos realistas, simultáneamente se mostraron como más confiables.
Los científicos señalaron que este hallazgo subraya la posibilidad de que los juicios sobre realismo y confiabilidad estén impulsados por dos mecanismos psicológicos diferentes. Una imagen puede no parecer totalmente real, pero aun así transmitir señales de honestidad.
La tecnología de modelos de difusión representa un salto cualitativo. Estos sistemas generan imágenes mediante un proceso de refinamiento gradual que parte del ruido digital.
El resultado son rostros con características faciales equilibradas, expresiones neutras y simetría casi perfecta. Esas cualidades pueden disparar asociaciones inconscientes con la confiabilidad en el cerebro humano.
Qué amenazas reales plantea este descubrimiento
El estudio fue publicado en Journal of Vision. Sus autores advierten que a medida que aumenta el realismo y la disponibilidad de la IA generativa, resulta crucial comprender esta amenaza y desarrollar estrategias para mitigar los daños a personas, organizaciones y democracias.
"Las personas corren el riesgo de ser engañadas por imágenes generadas por IA", afirmó Alexis McGuire, estudiante de doctorado en psicología y autora del estudio.
McGuire considera importante informar al público sobre la facilidad con la que se crean estas imágenes. También sobre sus posibles usos indebidos: difusión de desinformación, fraude de identidad y engaño mediante suplantación.
Los rostros sintéticos confiables pueden usarse para crear perfiles falsos en redes sociales. También para campañas de desinformación política o estafas románticas en plataformas de citas.
La tecnología ya está disponible para cualquiera con acceso a internet. Herramientas como Midjourney, DALL-E o Stable Diffusion generan rostros ultrarrealistas en segundos.
El estudio concluye que las personas no están preparadas para este nivel de engaño visual. La confianza instintiva en rostros aparentemente humanos se convirtió en una vulnerabilidad explotable a escala masiva.
Cómo identificar si un rostro es real o fue generado con inteligencia artificial
Las herramientas de inteligencia artificial avanzaron a tal punto que hoy pueden crear rostros prácticamente indistinguibles de una fotografía real. Sin embargo, todavía existen algunos detalles que pueden ayudar a detectar una imagen generada por IA.
Los principales aspectos a observar son:
- Los ojos: suelen revelar inconsistencias como reflejos diferentes entre un ojo y otro, pupilas de distinto tamaño o una mirada excesivamente perfecta o poco natural.
- Los dientes: una sonrisa con dientes demasiado uniformes, fusionados o difíciles de distinguir puede ser una señal de que la imagen fue creada por inteligencia artificial.
- El cabello: los algoritmos aún pueden cometer errores en esta zona. Conviene prestar atención a mechones que se mezclan con la ropa, líneas del cabello poco definidas o patrones repetitivos.
- Las orejas: es una de las partes del rostro donde más fallas aparecen. Orejas asimétricas, deformadas o con accesorios mal integrados pueden despertar sospechas.
- La piel: una textura excesivamente lisa, sin poros ni imperfecciones, o una iluminación demasiado uniforme también puede indicar una imagen sintética.
- La iluminación: las sombras y los reflejos deben ser coherentes con la posición de la luz. Si la iluminación del rostro resulta inconsistente, es conveniente analizar la imagen con mayor detenimiento.
- El fondo: aunque el rostro luzca convincente, los fondos suelen contener pistas. Objetos deformados, personas con rasgos extraños o carteles con letras ilegibles son errores frecuentes en imágenes generadas por IA.
- La perfección excesiva: una simetría casi absoluta, ojos muy brillantes, piel impecable y una estética demasiado pulida pueden ser indicios de que la fotografía no es real.
Más allá del análisis visual, los especialistas advierten que las imágenes creadas con los modelos más avanzados pueden superar estas pruebas.