La foto que Jorge Messi le sacó a Leo hace 26 años y que retrató el inicio de una leyenda
La muerte de Jorge Messi recuperó una imagen que retrata uno de los momentos más inciertos y decisivos en la vida de Lionel Messi: una fotografía que el propio padre le tomó en septiembre de 2000, cuando ambos aguardaban en un hotel de Barcelona la definición sobre el futuro del entonces juvenil futbolista rosarino.
La escena ocurrió en los primeros días del desembarco de la familia Messi en Cataluña. Lionel tenía apenas 13 años y había viajado desde Rosario para realizar una prueba en las divisiones inferiores del Barcelona. Mientras el club evaluaba su incorporación y la familia atravesaba distintas dificultades administrativas, Jorge registró con su cámara un momento de absoluta intimidad: su hijo mirando por la ventana de la habitación 546 del Hotel Plaza.
La imagen fue tomada el 17 de septiembre de 2000, durante una espera que se extendió mucho más de lo previsto. Para entonces, los Messi habían dejado atrás su vida en Rosario con la expectativa de encontrar en Barcelona una solución para el tratamiento de crecimiento de Lionel y, al mismo tiempo, una oportunidad para que pudiera continuar su carrera futbolística.
Jorge tuvo un papel central durante todo ese proceso. Para acompañar a su hijo debió gestionar permisos en su trabajo en la acería Acindar y afrontar una situación familiar marcada por la incertidumbre. La estadía en España no implicaba todavía una decisión definitiva del Barcelona y cada día que pasaba aumentaba la preocupación por el futuro de la familia.
En aquella habitación de hotel todavía no había certezas. Messi era un chico que extrañaba a sus hermanos, a sus amigos y a su barrio de Rosario. Pero también era un futbolista que comenzaba a llamar la atención de quienes lo habían visto jugar.
La primera impresión de Carles Rexach
Uno de los hombres fundamentales en aquella historia fue Carles Rexach, entonces secretario técnico del Barcelona. Años después, el dirigente recordó las dificultades que atravesó el club antes de decidirse por la incorporación del juvenil argentino.
Rexach había recibido referencias sobre Messi a través de contactos en Argentina y del representante Josep Maria Minguella. Sin embargo, inicialmente no pudo viajar a Rosario para verlo y propuso que el chico viajara a Barcelona junto con su familia para realizar una prueba.
El problema fue que Rexach debió viajar a los Juegos Olímpicos de Sidney como observador de jugadores. Cuando regresó a Barcelona, la familia Messi llevaba varios días esperando una definición.
Según relató Rexach en una entrevista con Infobae en 2019, existían dirigentes que cuestionaban la posibilidad de incorporar al futbolista debido a su corta edad y a su condición de extranjero. Incluso contó que, mientras la familia esperaba, algunos integrantes del club llegaron a referirse a Messi como un jugador de "metegol".
Rexach decidió entonces verlo jugar personalmente. La impresión fue inmediata.
"Cuando lo vi me dije: 'Este tío es un fenómeno'", recordó. Y explicó que, más allá de su corta edad, consideraba que podía llegar muy lejos si no aparecía ningún inconveniente que interrumpiera su desarrollo.
También contó que, una vez incorporado al club, Messi participaba en partidos especialmente exigentes para evaluar su capacidad. En esos encuentros debía enfrentarse a jugadores mucho mayores, aunque la pelota terminaba siempre en sus pies.
La timidez que mostraba fuera de la cancha desaparecía cuando comenzaba el partido.
Una espera que casi termina con Messi lejos del Barcelona
La decisión de incorporar al juvenil argentino tampoco fue sencilla después de aquella primera evaluación. La familia necesitaba certezas sobre la situación contractual y administrativa, mientras que el club debía resolver distintos obstáculos relacionados con la llegada de un jugador extranjero de tan corta edad.
Rexach recordó que los días pasaban sin una respuesta definitiva y que la familia comenzó a perder la paciencia.
"Los días iban pasando, se enojaron", relató años después. Ante el riesgo de que los Messi abandonaran Barcelona, el dirigente decidió asumir personalmente el compromiso de avanzar con la contratación.
El episodio que terminó convirtiéndose en una de las historias más conocidas del fútbol ocurrió el 14 de diciembre de 2000.
Rexach se reunió con Horacio Gaggioli, representante vinculado a los agentes Fabián Soldini y Martín Montero, y con Josep Maria Minguella. Durante el encuentro, celebrado en el Club Pompeia de Montjuïc, los representantes insistieron para que el Barcelona tomara una decisión.
La respuesta quedó escrita en una servilleta.
La servilleta que cambió la historia del fútbol
El documento improvisado fue firmado por Rexach y dejó asentado su compromiso de incorporar a Lionel Messi al Barcelona pese a las opiniones contrarias que existían dentro del club.
El texto establecía:
"En Barcelona, a 14 de diciembre del 2000 y en presencia de los Sres. Minguella y Horacio Gaggioli, Carlos Rexach Secretario Técnico del F.C.B. se compromete bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas."
La servilleta se convirtió con el paso de los años en una de las piezas más reconocibles de la historia del fútbol. Poco después, el compromiso fue formalizado ante un escribano y comenzó a tomar forma la mudanza definitiva de la familia Messi a Cataluña.
La pieza original quedó en poder de Horacio Gaggioli, quien la conserva en Andorra.
La foto que quedó antes de la leyenda
Antes de los títulos, los récords y los cientos de goles que convertirían a Messi en una de las principales figuras de la historia del fútbol, hubo una familia atravesando un período de incertidumbre lejos de Rosario.
En ese contexto fue tomada aquella fotografía en el Hotel Plaza de Barcelona. Jorge Messi apuntó su cámara hacia su hijo, que observaba la ciudad desde la ventana de una habitación mientras esperaba una definición que podía cambiar el rumbo de su vida.
La imagen pertenece a un momento anterior a la fama mundial, cuando Lionel todavía era un chico de 13 años que intentaba encontrar un lugar en un nuevo país y demostrar que su talento podía abrirle una puerta.
Con el paso del tiempo, esa escena adquirió un significado diferente. El chico que miraba Barcelona desde una ventana terminaría convirtiéndose en una de las figuras centrales de la historia del club y del fútbol mundial.
Tras la muerte de Jorge Messi, la fotografía recupera ese valor íntimo: muestra al padre que acompañó a su hijo durante aquellos días de incertidumbre y que, sin saberlo, dejó registrado uno de los primeros capítulos del camino que llevaría a Lionel Messi a convertirse en una leyenda.