EMOTIVO MENSAJE

Roger Federer ingresó al Salón de la Fama del Tenis y se emocionó al hablar de su esposa Mirka

Emoción y recuerdos en una ceremonia histórica que reunió a figuras y exrivales para celebrar la carrera única y el impacto de Roger en el tenis global
Por iProfesional
RECREO - 30 de Agosto, 2026

oger Federer ingresó este sábado al Salón Internacional de la Fama del Tenis, en Newport, Estados Unidos, y protagonizó un discurso marcado por los recuerdos de su infancia, sus primeros pasos en el deporte y el acompañamiento de su familia, entrenadores e ídolos. El extenista suizo, de 45 años, se quebró en distintos momentos durante una ceremonia en la que estuvo acompañado por su esposa, Mirka Vavrinec, y sus cuatro hijos.

Federer fue presentado por Mirka antes de subir al escenario. El exnúmero uno del mundo llegó vestido con un traje beige y, luego de abrazar y besar a su esposa, comenzó un discurso de casi media hora. En los primeros minutos intentó distender la situación con una broma dirigida a ella, pero con el avance de sus palabras las emociones ocuparon un lugar central.

"Es increíble verse a uno mismo en un lugar como este, caminar por el Salón de la Fama, sumergirme en la historia de este deporte. Eso significa todo para mí", expresó Federer frente a los asistentes. Su incorporación convirtió al suizo en el miembro número 274 de la institución, permitiéndole quedar vinculado con la historia del tenis junto a algunos de los jugadores que admiró durante su infancia.

El extenista también explicó que el ingreso al Salón de la Fama representaba para él la posibilidad de quedar vinculado con la historia del tenis junto a algunos de los jugadores que admiró durante su infancia. "Leer las historias de mis grandes héroes y darme cuenta, realmente por primera vez, de que tengo un lugar aquí. Este es uno de los mayores honores de mi vida", sostuvo.

Los recuerdos de Basilea que marcaron su infancia

Durante su discurso, Federer eligió hablar principalmente sobre el recorrido que realizó desde su infancia hasta convertirse en tenista profesional. En lugar de centrarse en sus títulos, mencionó diferentes episodios relacionados con su formación y las personas que participaron de ese proceso.

El exnúmero uno del mundo recordó especialmente sus años como alcanzapelotas en el Swiss Indoors de Basilea, el torneo que se disputaba en su ciudad natal. Tenía 13 años cuando comenzó a cumplir esa función y podía observar desde cerca a los tenistas profesionales.

"Nunca olvidaré cómo se veía el juego desde allí ni lo que se sentía", recordó Federer. Su tarea consistía en alcanzar pelotas, entregar toallas y permanecer durante varias horas cerca de los jugadores. Según contó, la actividad también tenía consecuencias físicas: después de pasar tanto tiempo de pie, al día siguiente tenía dificultades para mover las piernas.

Ese período le permitió observar desde cerca el comportamiento de los jugadores y la dinámica de los partidos. Años más tarde, regresaría a ese mismo torneo como una de las principales figuras del circuito profesional.

Federer también recordó que comenzó a jugar al tenis cuando tenía tres años. Según explicó, sus padres, Lynette y Robert Federer, le contaron que sus primeros entrenamientos fueron con una antigua raqueta de madera de su padre.

"Crecí con raquetas de madera y pelotas blancas, así de viejo soy", bromeó durante la ceremonia. Debido al peso de aquella raqueta, Federer utilizaba las dos manos tanto para el drive como para el revés.

Con el paso del tiempo, desarrolló el revés a una mano que se convirtió en uno de los golpes más reconocidos de su carrera. "¿Quién hubiera imaginado que terminaría convirtiéndome en un jugador de una sola mano?", comentó durante el discurso.

El papel fundamental de sus padres y entrenadores

Federer dedicó parte de sus palabras a sus padres y explicó el papel que tuvieron durante sus primeros años como jugador. Su madre fue quien lo acompañó a sus primeras clases y torneos y también participó de diferentes actividades relacionadas con su carrera deportiva.

"Mamá hacía que todo sucediera", resumió el extenista al referirse a Lynette Federer. Según contó, ella trabajaba a tiempo completo y, al mismo tiempo, acompañaba sus entrenamientos y competencias.

También recordó a su padre, Robert, a quien definió como "el verdadero RF". Federer relató algunas de las reglas que tenían cuando jugaban juntos y señaló que su padre evitaba darle determinados tipos de pelotas para obligarlo a desarrollar otra clase de recursos.

En ese momento del discurso, el suizo también hizo referencia a algunos detalles de su extensa carrera. Entre ellos, calculó que utilizó más de 5.000 vinchas y 7.000 pares de medias durante sus años como profesional. Explicó que habitualmente jugaba con dos pares de medias y que en determinadas ocasiones llegó a utilizar tres.

La referencia a sus objetos deportivos permitió a Federer introducir un aspecto cotidiano de una carrera que se desarrolló durante más de dos décadas en diferentes países y superficies.

Las emociones aumentaron cuando Federer comenzó a mencionar a algunas de las personas que tuvieron influencia en su carrera. Entre ellas apareció Stefan Edberg, uno de sus ídolos durante la infancia y, posteriormente, uno de sus entrenadores.

Al mencionar a Edberg, Federer tuvo que interrumpir momentáneamente el discurso. "Son lágrimas de felicidad", explicó mientras intentaba recuperar la voz.

Después recordó a Severin Lüthi, otro de los integrantes de su equipo durante buena parte de su trayectoria profesional. Nuevamente, el suizo se emocionó frente al público.

La ceremonia continuó con una sucesión de recuerdos vinculados con las personas que acompañaron a Federer durante las diferentes etapas de su carrera. Sin embargo, el momento de mayor emoción llegó cuando comenzó a hablar de su esposa.

"Ahora viene la parte de Mirka", anunció Federer antes de detenerse nuevamente.

El momento más emotivo: las palabras dedicadas a Mirka

Federer conoció a Mirka Vavrinec cuando ambos representaron a Suiza en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Ella también fue tenista profesional y, desde entonces, ambos compartieron diferentes etapas de sus vidas mientras Federer desarrollaba su carrera en el circuito internacional.

La pareja se casó y tuvo cuatro hijos. Mirka también acompañó al suizo durante los años en los que consiguió sus principales títulos y durante los últimos tramos de su carrera profesional.

Al intentar hablar de ella durante su ingreso al Salón de la Fama, Federer volvió a quebrarse. "Dios mío, esto es un desastre", dijo mientras lloraba. Luego pidió pañuelos y anteojos de sol antes de continuar.

"Mirka es la persona que me enseñó a concentrarme más en el tenis y, al mismo tiempo, a disfrutar de todo lo demás. Es una madre maravillosa para nuestros cuatro hijos, alguien que consigue que lo imposible suceda en todas nuestras vidas", afirmó.

Después pronunció una de las frases centrales de su discurso: "Ella y yo nos tomamos de la mano y atravesamos paredes. Gracias".

Mirka había sido, además, la encargada de presentar a Federer durante la ceremonia. Permaneció cerca del escenario mientras el extenista repasaba distintos momentos de su vida personal y deportiva.

Aunque Federer decidió no concentrar su discurso en sus estadísticas, su carrera quedó representada por una serie de registros que explican su incorporación al Salón Internacional de la Fama del Tenis.

El suizo ganó 20 títulos de Grand Slam durante su trayectoria:

  • Fue campeón de Wimbledon en ocho oportunidades
  • Obtuvo seis títulos en el Abierto de Australia
  • Ganó cinco veces consecutivas el US Open
  • Conquistó Roland Garros en 2009, completando así los cuatro grandes torneos

También permaneció 237 semanas consecutivas como número uno del ranking ATP, además de acumular otros períodos en la cima de la clasificación mundial.

Su carrera coincidió durante varios años con las de Rafael Nadal y Novak Djokovic, con quienes compartió numerosos torneos y partidos en las principales competencias del circuito.

Federer se retiró del tenis profesional en 2022, después de una trayectoria que comenzó en la década de 1990 y se extendió durante más de 20 años.

Durante la ceremonia, Federer también explicó qué significó el tenis para él y por qué decidió centrar su discurso en el recorrido que lo llevó desde Basilea hasta el máximo nivel profesional.

"Jugamos al tenis, somos tenistas. Para mí, de eso se trata: del sentido de jugar. Sí, este deporte requiere trabajo y entrenamiento, pero el placer de jugar siempre fue lo que me impulsó. Y cuando el trabajo y el juego se mezclan, esa es la mejor sensación de todas", sostuvo.

El extenista también se refirió al vínculo con el público y explicó que los espectadores tienen la posibilidad de elegir qué actividades seguir y que, durante su carrera, valoró que decidieran asistir a sus partidos.

"Intenté, por encima de todo, mantenerme fiel a mí mismo. Intenté mostrar mi amor por este deporte porque realmente me importaba y también quería que les importara a ustedes", señaló.

Luego agregó: "La gente no tiene ninguna obligación de venir a vernos. Viene para entretenerse, inspirarse, emocionarse. Siempre podría decidir ir a otro lado, pero eligió el tenis, nos eligió a nosotros".

Federer también sostuvo que, pese a su retiro profesional, el tenis continuará ocupando un lugar central en su vida.

En el cierre de su discurso, Federer volvió al punto de partida. Recordó al adolescente que trabajaba como alcanzapelotas en el torneo de su ciudad y que observaba desde cerca a los profesionales que competían en Basilea.

"Este chico de Basilea les agradece este increíble honor. Y les agradezco a ustedes, a todos ustedes, por haber compartido el viaje que nos reunió", expresó.

Con su incorporación al Salón Internacional de la Fama del Tenis, Federer pasó a formar parte de una institución que reúne a figuras destacadas de la historia del deporte. La ceremonia en Newport estuvo marcada por los recuerdos de su infancia, su familia, sus entrenadores y los jugadores que tomó como referencia durante sus primeros años.

Los 20 Grand Slam, sus semanas como número uno y sus principales récords estuvieron presentes como parte de su trayectoria, aunque el propio Federer eligió dedicar buena parte de la ceremonia a las personas que lo acompañaron desde sus comienzos.

El momento de mayor emoción llegó al hablar de Mirka. Frente al público de Newport, Federer recordó el recorrido que compartieron desde que se conocieron en Sydney 2000 y agradeció el acompañamiento que recibió durante su carrera y su vida familiar.

A los 45 años, el exnúmero uno del mundo sumó así otro reconocimiento a una trayectoria que ya forma parte de la historia del tenis. Esta vez, sin competir y frente a un escenario dedicado a las grandes figuras del deporte, Federer habló principalmente del camino que comenzó cuando era un chico de Basilea.

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