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Un mundo de sensaciones: Manes, Milei y las emociones políticas

Las trayectorias paralelas de dos candidatos que buscan capitalizar la situación existente creciendo de afuera hacia dentro del sistema político
Por Gustavo Marangoni
01/06/2022 - 17:08hs
Un mundo de sensaciones: Manes, Milei y las emociones políticas

En todas las elecciones presidenciales que se llevaron a cabo en América Latina y el Caribe desde el 2020 hasta el presente los oficialismos, sin excepción, perdieron.

Salvo en Nicaragua, donde el mandatario Daniel Ortega estimó que una forma segura de obtener la victoria era encarcelando a todos los candidatos opositores, en los países que no renunciaron a la democracia los partidos, alianzas y coaliciones gubernamentales fueron derrotados. Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Uruguay, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Colombia conforman la extensa lista.

En el último caso debe señalarse que se rompió el bipartidismo tradicional que liberales y conservadores ostentaron por décadas, hasta el punto que ni unos ni otros participarán del balotaje al que clasificaron un ex guerrillero de izquierda y un populista muy controvertido.

Tendencia preocupante para Fernández: los oficialismos son derrotados en las elecciones presidenciales.
Tendencia preocupante para Fernández: los oficialismos son derrotados en las elecciones presidenciales.

Voto castigo para gobiernos de todo signo ideológico

Las sociedades de este lado del mundo optaron por castigar y relevar más que por premiar y renovar. Si nos guiamos por las encuestas de opinión disponibles, el fenómeno también afectaría a Brasil, el gigante del vecindario, en octubre próximo. De acuerdo al último relevamiento producido por FSBpesquisa la intención de voto favorece al expresidente Lula por sobre el actual mandatario Jair Bolsonaro por 12 puntos de diferencia (41% a 29% respectivamente).

No está dicha la última palabra, pero la tendencia confirma que la corriente del cambio sigue firme por ahora. Lo interesante de este efecto dominó es que pierden los gobiernos de los signos ideológicos más variados. A diferencia de la primera década del siglo donde la "ola rosa" de los progresismos latinoamericanos se imponía casi sin excepción, o en los años 90 del siglo pasado donde triunfaban arrolladoramente las propuestas liberales y privatistas, en la actual coyuntura histórica lo que motiva a los electorados es identificar culpables y mandarlos a la casa como castigo.

"Las sociedades de este lado del mundo optaron por castigar y relevar más que por premiar y renovar"

Multitudes enojadas descargan su bronca y escepticismo con los que están al frente, sean del color que sean. "No sé de qué se trata, pero si lo dice el César me opongo", clamaba Cicerón. Más cercano en el tiempo, pero sin salir de Italia, el dicho popular en la península para expresar la antipolítica es: "piove, governo ladro" (Llueve, gobierno ladrón). 

Cualquier argumento que sale de una fuente oficial se convierte en dudoso, huele a excusa o mentira. No hay pandemia, ni invasión rusa a Ucrania, ni crisis global que valga a la hora de justificar situaciones o suplicar comprensión.

¿Será este estado de cosas lo que explica en parte la oposición del kirchnerismo al gobierno que integra? Y en caso de ser así: ¿funcionará el truco o resultará imposible para CFK desligarse de su creación? Mientras que en el Frente de Todos se entretienen con esta pregunta, en la oposición también pasan cosas.

Milei,
Milei, lanzado ya de cara a 2023 con su discurso contra la "casta" política.

Milei y Manes: las diferencias y los puntos en común

Vamos a focalizar en las trayectorias paralelas de dos candidatos que buscan capitalizar la situación existente creciendo de afuera hacia dentro del sistema político. Nos referimos a Javier Milei y Facundo Manes. A simple vista, se observan sólo las diferencias. Uno se instala como efusivo y extremo mientras el otro se presenta moderado y de centro. El primero busca respaldar su postulación sobre la base de pequeñas estructuras periféricas mientras el otro cuenta con el respaldo de la tradicional UCR, aunque manteniendo una calculada distancia de los asuntos partidarios, los cuales delega en su hermano Gastón.

Si las recetas del libertario abrevan en el más puro capitalismo manchesteriano, las del médico responden a su condición de neurocientífico. Uno alimenta el personaje de justiciero impiadoso frente a "la casta", en tanto el otro apuesta a volver al contacto estrecho después de las restricciones que generó el Covid.

Facundo Manes, la opción moderada que llega desde fuera de la política pero con el aval de la UCR.
Facundo Manes, la opción moderada que llega desde fuera de la política pero con el aval de la UCR.

"Cualquier argumento que sale de una fuente oficial se convierte en dudoso, huele a excusa o mentira"

Ambos trabajan deliberadamente sobre las emociones. Quienes siguen al flamante diputado porteño por La Libertad Avanza se identifican más con su lenguaje directo y acusatorio que con las teorías económicas de la escuela austríaca. Y en los simpatizantes de Manes pesa más su actitud de hombre del interior hecho con esfuerzo y estudio que las explicaciones sobre los secretos del cerebro.

Son las dos caras del Jano argentino de clase media. Coinciden en la pretensión de hacer política sin que se note demasiado porque saben que ser definido como un profesional de la política es un insulto antes que un elogio. ¿Les seguirá siendo el clima de época favorable para continuar acumulando adhesiones o se los tragará la grieta, como pasó con otras alternativas en las elecciones del 2015 y el 2019?

Por ahora cantan, cada uno por su lado y con su estilo, como lo hacía el inmortal Sandro: "Tengo, un mundo de sensaciones, un mundo de vibraciones, que te puedo regalar".

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