ANÁLISIS

Rumbo a las elecciones, cambios de ropaje en la política y señales de malestar en la sociedad

En estas semanas se replantea el escenario político, ya totalmente lanzado hacia las elecciones. Lo que pasa en oficialismo y oposición
Por Gustavo Marangoni
RESERVADO - 05 de Abril, 2023

Comenzó la temporada otoño-invierno con los obligados cambios en las vidrieras de todos los locales que venden indumentaria. La política responde a la misma lógica estacional, al menos en los años de elecciones presidenciales: renovación de vestuario, adaptación a los cambios de climas.

El primero que se adelantó a liquidar el remanente del verano fue el expresidente Mauricio Macri. Probablemente, otros dirigentes lo imiten en el abandono de los sueños que alentaron durante el calor agobiante del primer trimestre.

Los cambios de temperatura alientan al uso de nuevos ropajes y muchas marcas poderosas buscan sorprender para ganarse el favor de los consumidores. Esta lógica suele ser imitada en el mercado electoral. Algo se escuchó hace unos días en las tiendas del Frente de Todos donde trascendieron rumores de un "tapado" bendecido por CFK para competir en las PASO y transitar así un invierno menos frío que el que presentan las encuestas actuales para el oficialismo.

Rumbo a las elecciones: qué pasa en el oficialismo

El presidente Alberto Fernández no da su última palabra respecto de sus intenciones y las especulaciones alcanzan dentro de las fronteras de la Casa Rosada a imaginar un escenario de competencia en las primarias de dos boletas frentetodistas. Tal situación supondría una novedad para el historial del kirchnerismo, que desde 2011 hasta el presente siempre logró postular "fórmulas de unidad".

Mientras tanto, Sergio Massa, con la plena conciencia de que el 2023 se perfila como uno de los más complejos de los últimos años, lanzó nuevas medidas (dólar agro o soja 3) para enfrentar la escasez de divisas en el BCRA luego de obtener por parte del FMI indulgencia respecto de las metas previas en materia de acumulación de reservas. Con un mes de marzo ya jugado en materia de inflación en niveles similares a febrero, cualquier aliento de una eventual candidatura exige la desaceleración de los precios a partir de abril. Esto resulta indispensable para las expectativas del titular del Palacio de Hacienda o de cualquier aspirante del espacio.

"Para Massa, con un mes de marzo ya jugado en materia de inflación en niveles similares a febrero, cualquier aliento de una eventual candidatura exige la desaceleración de los precios a partir de abril"

Las aspiraciones políticas de Massa, atadas a una economía en problemas.

Una economía que alarma

Transitar la campaña con inflación anual de tres dígitos y recesión constituye una pesadilla para cualquiera que corra con los colores de la escudería oficial. Como nunca, los estrategas y responsables del marketing político se concentran en la evolución (involución) de los indicadores económicos.

Una parte sustantiva de ellos muestran signos de fatiga: el despacho de nafta y gasoil, las ventas medidas por CAME, el consumo de carne y la confianza de los consumidores, dan señales a la baja respecto a un año atrás.

Párrafo aparte resulta necesario destinar al comportamiento del salario real de los trabajadores formales, que durante el mes de enero cayó un 6% interanual en términos reales y, dada la inflación observada en febrero y la esperada para marzo, no tiene perspectivas de mejora al menos en el primer trimestre. Para una coalición que basa su mensaje en la necesidad de fortalecer los ingresos y el consumo, estos datos duelen el doble.

Por el lado del sector externo, las exportaciones han sufrido luego de los dólares soja y ha vuelto el déficit comercial en enero. Para febrero se han recuperado en el margen, pero el superávit del mes no alcanza para revertir el resultado negativo del primer bimestre.

En lo que respecta a marzo, la posición vendedora en el mercado de cambios del BCRA nos hace pensar que habría vuelto el déficit comercial durante este mes. Las reservas netas cerraron febrero en torno a los u$s3.100 millones y en marzo ya habrían perforado el piso de u$s1.500 millones con datos provisorios.

En síntesis, los u$s20.000 millones menos en exportaciones que implicará la sequía este año tendrán que salir de algún lugar, Y como la última opción del Gobierno es una devaluación, muy probablemente ese dinero se compense con menores importaciones. Esta decisión impactará de lleno en los niveles de actividad. De allí que las esperanzas de mantener cierto nivel de competitvidad electoral pase por imaginar y alentar la división de la oposición.

En la oposición, Bullrich y Larreta avanzan hacia una interna decisiva, mientras asoma el factor Milei.

Si solo se tratara de la reedición del clásico del 2015 y del 2019, las ilusiones se desvanecerían. Pero el afianzamiento del fenómeno de Javier Milei abre una puerta a los que confían dentro de las fronteras oficiales a soñar con un balotaje a pesar de lo inclinada que se muestra la cancha por los flojos resultados después de tres años de gestión. Llega la hora de las alquimias para intentar vencer (Gramsci dixit) al pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad.

El reordenamiento en Juntos por el Cambio

¿Cuál será la estrategia de Juntos por el Cambio ante este escenario? ¿La competencia entre sus dos candidatos con mayor potencial -Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich- maximizará las posibilidades de la principal fuerza opositora capturando votos del centro moderado y conteniendo a los de derecha o favorecerá el mensaje libertario anti-casta?

Cabe también interrogarse si un eventual aumento del estrés cambiario y de los precios al consumidor en los próximos meses alentaría a la fracción indecisa del electorado a optar por los experimentados en la gestión y sus cuadros técnicos o la induciría a seguir a los que proponen soluciones veloces a fuerza de dureza.

Esa parece ser toda la cuestión. Tanto para los asuntos económicos como para la seguridad, que ha manifestado todo su dramatismo a partir del crimen de Daniel Barrientos, otro chofer de colectivo asesinado en el conurbano. La reacción de sus compañeros ante la presencia del ministro provincial de seguridad Sergio Berni trasciende al conjunto de la dirigencia. Las agresiones al funcionario tuvieron como coro de fondo un canto conocido en la Argentina: "Que se vayan todos". Un auténtico llamado de atención respecto del estado anímico que gana adeptos en importantes sectores de la sociedad. 

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