NUTRICIÓN

Carne de vaca, cerdo y pollo: cuánto se recomienda comer de cada una

Según las características de cada una desde el punto de vista nutricional, los especialistas aconsejan distribuir las carnes en la dieta
SALUD - 02 de Noviembre, 2019

La carne, en todas sus variantes, es uno de los pilares de las dietas tradicionales. El aporte nutricional que tienen la carne vacuna, el cerdo y el pollo hace que sean necesarias para mantener un cuerpo saludable y en buen funcionamiento, al igual que para prevenir la aparición de algunos trastornos relacionados a la falta de ciertos nutrientes.

No obstante, al momento de elegir qué comer y cómo hacerlo es importante tener en cuenta las recomendaciones de los especialistas en relación a las cantidades de cada una.

La carne vacuna en Argentina es uno de los principales productos de cualquier comida. De hecho, es uno de los países donde más carne se consume a nivel mundial. Sin embargo, es uno alimento que se recomienda regular, dado que su ingesta en exceso puede ser perjudicial para el organismo. Las proteínas de la carne son de alta calidad nutricional, entre sus propiedades se encuentran la vitamina B12, zinc, hierro y aminoácidos importantes para la formación de nuevos tejidos. Además consumir este tipo de carne aporta efectos positivos en el corazón y la depresión ayudando a la función cognitiva.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se debe consumir carne roja al menos una vez a la semana. En este sentido, es importante que la pieza sea completa y no procesada, lo cual implica evitar hamburguesas o porciones que contengan una combinación de carnes. Además, la cantidad de carne recomendada es de entre 100 y 150 gramos por porción, hasta un máximo de 500 gramos a la semana.

Siempre es importante tener en cuenta que el exceso de consumo de carne roja puede provocar algunas consecuencias para el organismo, como dificultar el tránsito intestinal, deshidratación o fatiga.

La carne de cerdo por años fue considerada un alimento nocivo para la salud, por el exceso de grasas que contiene. Por eso, no se lo solía incluir en un plan de alimentación regular, con tendencia a ser saludable. Pero estas afirmaciones se remontan a unos 30 años atrás, cuando la alimentación de los animales era deficiente y perjudicial, tanto para su salud como para los consumidores de su carne.

Sin embargo, progresivamente empezó a ser utilizado como proveedor de carne para consumo y así fueron mejorando la genética, la alimentación y los sistemas productivos. A partir de esas modificaciones, se pudo lograr una reducción de la grasa en un 30%, lo cual ha permitido que la carne de cerdo se incluya en dietas como un producto sano y adecuado.

Es importante tener en cuenta que, al igual que sucede con cualquier otro tipo de carne, el porcentaje de grasa varía en función del corte que se elija. Es por eso que se recomienda seleccionar cortes magros y, además, quitarles todo el exceso de grasa que tengan externamente. Cabe mencionar, además, que la carne de cerdo aporta un 60 % de grasas insaturadas beneficiosas para el organismo, mientras que la carne de vaca tiene un 55% de insaturadas y el cordero un 47 %. Asimismo, al no ser rumiantes los cerdos no fabrican grasas trans -grasas relacionadas con el aumento del colesterol sanguíneo- y que si están presentes en la carne de vaca.

Con respecto al colesterol, la carne magra de cerdo aporta entre 40 a 60 miligramos de colesterol por bife de 100 gramos una cantidad similar al resto de las carnes magras (pollo, carne de ternera y cordero). Para tener una referencia, una dieta saludable incluye el consumo de hasta 300 mg de colesterol por día.

Además, el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, hierro, vitaminas y minerales al igual que otras carnes, al tiempo que tiene un alto aporte de potasio y bajo contenido de sodio.

Así, es posible concluir que la carne de cerdo es saludable y puede ser incluída dentro de un plan de alimentación saludable 1 o 2 veces por semana.

Por último, el pollo es otra de las carnes que se suele incluir dentro de las dietas regulares, dado que aporta proteínas, pero también selenio y vitamina B6, necesaria para mantener una buena salud cardíaca. Según indican los especialistas, es un alimento que se puede consumir a diario, debido a los nutrientes que aporta y la facilidad que el organismo tiene para digerirlo.

Así, la cantidad recomendada son doscientos gramos al día, para quienes no consumen otros tipos de carne. No obstante, en una dieta estándar se aconseja incluir también cerdo y carne vacuna, por lo que se podría decir que el pollo debe estar presente entre dos y tres veces a la semana. Es importante tener en cuenta, además, que más de 500 gramos -sin la piel- en una misma comida es una cantidad excesiva de pollo, por lo que se aconseja siempre mantenerse por debajo de ese nivel.

Más allá de todo lo explicado, siempre se debe tener en cuenta que una alimentación saludable implica la incorporación de todos los grupos alimentarios como ser cereales, frutas y verduras, lácteos, huevos y carnes en proporciones adecuadas.

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