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Qué son las "Propo fest", las fiestas clandestinas con drogas robadas del Hospital Italiano que dejaron un muerto

La Justicia investiga una trama de robos de fármacos en hospitales porteños tras una muerte que expuso fiestas secretas con un fuerte anestésico
Por A.R.
31/03/2026 - 18:30hs
Qué son las "Propo fest", las fiestas clandestinas con drogas robadas del Hospital Italiano que dejaron un muerto

Las "fiestas del propofol" existen. Y no son un mito urbano entre médicos. La muerte de un residente en febrero de este año destapó una trama que involucra robo de fármacos hospitalarios, reuniones clandestinas y riesgos médicos extremos.

El caso arrancó en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Pero las ramificaciones alcanzan otros centros de salud. Y los detalles que surgen de la investigación judicial revelan un circuito clandestino donde se usaban propofol y fentanilo fuera de cualquier protocolo médico.

El propofol es un anestésico que produce sueño y sedación en dosis controladas. El fentanilo, por su parte, tiene una potencia analgésica extremadamente fuerte y genera deterioro del estado de conciencia. Ambos fármacos poseen un rango terapéutico muy corto: una mínima diferencia en la dosis puede convertir un efecto terapéutico en uno tóxico o letal.

Ninguno de estos medicamentos se consigue en farmacias. Llegan directamente desde droguerías a hospitales y clínicas. Se emplean en procedimientos quirúrgicos y sedaciones. Siempre bajo estricta vigilancia profesional.

Cómo se descubrió la trama del propofol

Alejandro Salazar era residente del Hospital Rivadavia. También estaba vinculado al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El 20 de febrero de este año fue hallado sin vida en un departamento alquilado sobre la calle Juncal al 4600.

En la vivienda aparecieron frascos de propofol. Las etiquetas los identificaban como provenientes del Hospital Italiano. Ese hallazgo disparó una investigación interna en la institución. Y una denuncia judicial inmediata.

El propio comunicado del Hospital Italiano reconoció el "robo de estupefacientes" en el área de anestesiología. Y detalló que se tomaron medidas administrativas y judiciales de inmediato.

Dos profesionales quedaron en el centro de la trama: un anestesista y una residente de tercer año. Ambos fueron separados de sus cargos. Ninguno continúa desempeñando funciones en la institución.

El juez de Instrucción Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera los indagaron en marzo. Las declaraciones fueron virtuales. Los dos negaron los hechos y manifestaron su intención de presentar escritos.

Qué eran las fiestas del propofol y cómo funcionaban

Las investigaciones revelaron que estas reuniones se realizaban en espacios privados. Entre médicos y residentes circulaba el término "Propo fest" para describirlas.

De acuerdo a fuentes judiciales y hospitalarias, había dos modalidades claramente diferenciadas: encuentros de carácter sexual donde se invitaba a conocidos, y experiencias "vendidas" a clientes que buscaban "viajes controlados" con supervisión médica improvisada.

En ambos casos se dosificaban los fármacos. Y se establecía una suerte de guardia médica. Siempre había alguien preparado con un ambú.

El ambú es el dispositivo utilizado para brindar asistencia respiratoria. Se usa cuando alguien sufre apnea. Una situación que puede derivar en paro respiratorio. Entre médicos, la acción de aplicar el ambú se denomina "ambucear".

Los organizadores empleaban bombas de infusión durante las fiestas. Estos aparatos permiten suministrar una cantidad constante y precisa de la droga por vía intravenosa.

La idea era que los participantes alcanzaran un estado de preanestesia. Una especie de ensoñación. Sin perder totalmente la conciencia.

Pero el riesgo era considerable. Una dosis apenas superior podía ocasionar depresión respiratoria. Y si no se intervenía con rapidez, un paro cardíaco.

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El comunicado del Hospital Italiano, tras el robo de medicamentos

Por qué estos fármacos son tan peligrosos fuera del quirófano

Carlos Damin es director del Hospital Fernández. En diálogo con TN explicó que el propofol "es un anestésico que, en dosis controladas, produce sueño y sedación".

El fentanilo "tiene una potencia analgésica muy fuerte y genera deterioro del estado de conciencia", agregó.

El toxicólogo Francisco Dadic fue más tajante. Explicó a TN que este tipo de sustancias actúan sobre áreas muy primitivas del cerebro. Generan un consumo altamente peligroso incluso para quienes conocen su manejo.

"La utilización sin un seguimiento médico estricto puede llevar a cuadros de altísima gravedad", advirtió Dadic.

La clave está en el rango terapéutico. Estos medicamentos tienen una ventana de seguridad muy estrecha. Lo que funciona como dosis terapéutica está peligrosamente cerca de la dosis tóxica. O letal.

En un quirófano hay equipos de monitoreo constante. Anestesistas entrenados. Protocolos de emergencia. Nada de eso existía en estas fiestas clandestinas.

El rol de las redes sociales en la organización

Las redes sociales jugaron un papel clave. Se detectaron invitaciones y comentarios relacionados con la "Fiesta del propofol".

También aparecieron mensajes de despedida tras la muerte de Salazar. Algunos colegas lo llamaban "Alito". Un posteo en Instagram de médicos del Hospital Gutiérrez lo nombró erróneamente como Alejandro en vez de Hernán.

Entre médicos y residentes comenzó a circular información sobre estas reuniones. Algunas personas describían los "viajes controlados" como experiencias vendidas. Otras hablaban de fiestas privadas más íntimas.

Los mensajes de WhatsApp que llegaron a la Justicia confirman la existencia de ambas modalidades. Y detallan cómo se organizaban los encuentros.

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El mensaje de los compañeros de la víctima

Qué medidas tomó el Hospital Italiano

La institución actuó rápido. Separó a los dos profesionales involucrados. Presentó la denuncia judicial. E inició un sumario interno exhaustivo.

Además, se reforzaron los controles internos sobre la gestión de medicamentos. El objetivo es evitar que vuelva a ocurrir un robo similar.

El hospital también trabaja en conjunto con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA). La idea es analizar el caso. Y prevenir situaciones similares en otros centros de salud.

El comunicado oficial reconoció el problema. Y dejó en claro que ninguna de las personas involucradas continúa en funciones.

Cómo sigue la investigación judicial

El proceso judicial, por ahora, no investiga en profundidad la realización de fiestas con cobro de entrada o encuentros sexuales bajo los efectos de los fármacos. Se centra en la figura de administración fraudulenta, tipificada en el Código Penal para quienes, abusando de su función, perjudican los intereses patrimoniales de una institución.

El propofol no figura en el listado de sustancias estupefacientes bajo control federal. Por ese motivo la causa continúa en la Justicia ordinaria. Y no pasó a tribunales federales.

Los dos imputados negaron los cargos en sus indagatorias de marzo. Anunciaron que presentarían escritos con su versión de los hechos.

Mientras tanto, la investigación judicial avanza. Y el Hospital Italiano profundiza sus controles internos. La muerte de Alejandro Salazar destapó una trama que pone en evidencia riesgos que hasta hace poco parecían impensados en el ámbito médico porteño.

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