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Escándalo en el Hospital Italiano: fiestas sexuales, drogas y muerte

La investigación por el fallecimiento de un médico reveló el uso de anestésicos robados en fiestas privadas y la participación de profesionales
31/03/2026 - 16:50hs
Escándalo en el Hospital Italiano: fiestas sexuales, drogas y muerte

La muerte por sobredosis de Alejandro "Alito" Salazar abrió una investigación que nadie esperaba. Salazar era médico residente en el Hospital Gutiérrez y su fallecimiento destapó una organización dedicada al robo de estupefacientes y a la organización de eventos clandestinos conocidos como "fiestas del propofol".

El caso escaló rápido. Tras las primeras revelaciones, el Hospital Italiano emitió un comunicado confirmando el faltante de drogas críticas en el área de anestesiología. La institución desplazó inmediatamente a dos profesionales: el anestesiólogo Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse.

Los fármacos sustraídos eran propofol y fentanilo, potentes sedantes de uso hospitalario que jamás deberían salir de quirófanos ni salas de recuperación. El fentanilo es un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína, y su uso recreativo puede provocar paros respiratorios fulminantes.

La investigación judicial describe una logística escalofriante.

Cómo funcionaba la red y qué hacían en las fiestas clandestinas

Los fármacos se usaban en dos modalidades de reuniones recreativas. La primera: fiestas sexuales donde se dosificaban las sustancias para alterar la percepción y el estado de consciencia de los participantes. Encuentros privados en los que el propofol actuaba como un desinhibidor químico extremo.

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El comunicado de los compañeros del anestesista fallecido

La segunda: experiencias de "sedación consciente" vendidas a clientes externos que buscaban "viajes" inducidos por drogas anestésicas. Una suerte de turismo psicodélico con fármacos robados de hospitales públicos.

Para evitar muertes inmediatas, la organización montaba una suerte de guardia médica clandestina. Según los testimonios recopilados por la fiscalía, siempre había una persona equipada con un ambú (resucitador manual) lista para intervenir.

Si alguno de los participantes entraba en apnea o sufría un paro respiratorio, intervenían con maniobras de reanimación manual, una práctica que en la jerga interna denominaban "ambucear".

El riesgo era altísimo. El propofol es utilizado habitualmente para endoscopias y procedimientos quirúrgicos cortos, siempre bajo estricta supervisión anestesiológica. Fuera de ese contexto, cada dosis es una ruleta rusa.

La muerte de Salazar y el hallazgo que inició la investigación

Aunque inicialmente fue identificado con otras iniciales, un posteo de la Asociación de Profesionales del Hospital Gutiérrez confirmó que el médico fallecido era Alejandro Salazar. Su muerte, ocurrida el 20 de febrero, fue producto de una combinación letal de propofol y fentanilo.

El cadáver de Salazar fue hallado en el departamento que alquilaba en la calle Juncal al 4600. Allí, los peritos encontraron frascos de fármacos procedentes del Hospital Italiano.

El propofol es una droga que no se vende en farmacias. Solo tiene uso dentro del sistema de salud. El hecho de que aparecieran frascos del Italiano en la casa donde Salazar murió implica que se los habían llevado del hospital.

Salazar era residente en el Hospital Rivadavia y también trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Su muerte expuso no solo su adicción, sino el acceso irregular a drogas que, por normativa nacional, deben tener una trazabilidad estricta.

Tres días después del hallazgo del cuerpo, el Hospital Italiano presentó la denuncia formal el 23 de febrero. La firma de Juan Alfredo De Domini en ese documento marcó el inicio de una investigación judicial que ahora involucra a varios profesionales de la salud.

Cómo responde el Hospital Italiano y qué medidas tomó

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El comunicado del Hospital Italiano tras las fiestas del escándalo

Ante la gravedad de los hechos, la institución activó sus protocolos de crisis. En su comunicado, el Hospital Italiano detalló que el hecho fue judicializado ante las autoridades competentes y que ninguno de los involucrados continúa cumpliendo funciones.

La institución inició una revisión exhaustiva del circuito de seguridad y control de estupefacientes para detectar fallas en la cadena de custodia. El objetivo es identificar en qué punto del sistema se permitió la sustracción sistemática de fármacos de franja negra.

Asimismo, el hospital informó que trabaja junto a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA). La sospecha es que esta problemática podría estar replicándose en otras instituciones de salud de la Ciudad.

El caso pone el foco en la vulnerabilidad de los controles de drogas críticas en los hospitales. La sustracción no fue un hecho aislado: fue sistemática, organizada y sostenida en el tiempo.

Cómo avanza la investigación judicial y qué cargos enfrentan

El juez de Instrucción Javier Sánchez Sarmiento indagó a dos de los involucrados en la investigación sobre el robo de propofol en el área de anestesiología del Hospital Italiano.

El fiscal de Instrucción Lucio Herrera había impulsado la investigación el 26 de febrero pasado y en ese acto imputó a Hernán Boveri y Delfina Lanusse. El primero era uno de los principales anestesiólogos del Italiano. La segunda es residente en esa institución desde 2023.

Se realizaron allanamientos en los domicilios de ambos. Lanusse fue indagada el 18 de marzo y Boveri el 25. Ambos declararon vía Zoom ante el juez y el fiscal, acompañados por sus abogados defensores.

El hombre negó los hechos y aseguró que iba a presentar un escrito. Algo parecido sucedió con Lanusse, quien también anticipó que presentaría un escrito.

Fuentes judiciales explicaron que el propofol no aparece en el listado de sustancias estupefacientes sujetas a control. Es por eso que el caso no fue enviado al fuero federal. Se investiga en instrucción, por ahora, como una administración fraudulenta que le habría causado un perjuicio patrimonial al Hospital Italiano.

El capítulo IV del Código Penal es el que abarca las estafas y defraudaciones. El artículo 172 señala que será reprimido con prisión de un mes a seis años el que defraudare a otro con nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación.

El artículo 173 habla de los casos especiales de defraudación. Es el inciso 7 de ese artículo el que puede permitir calificar lo sucedido en el Hospital Italiano.

Ese inciso señala que será reprimido el que, por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico, tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos, y con el fin de procurar para sí o para un tercero un lucro indebido o para causar daño, violando sus deberes perjudicare los intereses confiados u obligare abusivamente al titular de éstos.

No hay una investigación abierta específicamente enfocada en la realización de fiestas con cobro de entrada o encuentros sexuales bajo los efectos de los fármacos proveídos por los médicos del Italiano. Esa línea podría abrirse más adelante.

El Hospital Italiano informó mediante un comunicado que ninguna de las personas involucradas se encuentra desempeñando funciones en la institución y que existe una investigación en curso. La investigación está avanzada y es diferente al caso en el que se trata de determinar cómo murió Alejandro Salazar. Ese es otro capítulo de esta historia.

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