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Ozempic, la droga "mágica" para bajar de peso: alertan por riesgo de tumores y hasta daño renal

El uso prolongado de semaglutida genera dudas entre médicos por la falta de estudios a largo plazo y posibles consecuencias desconocidas
Por iProfesional
SALUD - 08 de Mayo, 2026

Ozempic se transformó en el medicamento del momento. Celebridades lo muestran en redes, influencers comparten transformaciones físicas dramáticas, y usuarios en todo el mundo reportan pérdidas de peso que parecían imposibles.

La droga saltó de los consultorios médicos a la cultura popular en tiempo récord. Pero mientras millones de personas la usan para adelgazar, una pregunta inquieta cada vez más a la comunidad científica, indica la periodista Natalia Kiako en una nota publicada en el sitio EconomiaSustentable.com.

Nadie sabe qué ocurrirá con pacientes que podrían usar semaglutida durante 10, 15 o 20 años, porque los estudios clínicos más extensos duraron apenas dos años y muchos comenzaron después de que el medicamento ya estaba en el mercado.

En Argentina, Ozempic tiene aprobación exclusiva para tratar diabetes tipo 2. Sin embargo, su uso para bajar de peso en personas sin diabetes creció exponencialmente. La llegada de Wegovy (autorizado para obesidad y sobrepeso) y el lanzamiento de Dutide (producido por el laboratorio argentino Elea) amplificaron el fenómeno.

Los tres productos comparten el mismo principio activo: semaglutida. Esta sustancia actúa sobre hormonas que regulan el apetito y el metabolismo. Se administra mediante una inyección subcutánea semanal y requiere receta médica.

Cuánto cuestan Ozempic, Wegovy y Dutide en Argentina

Los precios varían según presentación y dosis. Una caja de Ozempic de 1 mg ronda los $355.000, aunque durante 2025 su valor cayó casi 50% por la competencia tras la llegada de Dutide, agrega el sitio EconomiaSustentable.com.

Wegovy, diseñado específicamente para obesidad, alcanza cerca de $697.000 por caja de cuatro jeringas en su dosis de mantenimiento de 2,4 mg.

Dutide ofrece precios más accesibles. Sin cobertura médica cuesta entre $116.000 y $153.000. Con descuentos de prepagas, el valor puede bajar a unos $77.000.

Qué pasa cuando se deja de tomar el medicamento

Los especialistas insisten en un punto: la obesidad es una enfermedad crónica. Los tratamientos requieren continuidad, no ciclos cortos.

Diversos estudios muestran que la semaglutida genera pérdidas de peso significativas. Pero también evidencian algo preocupante: gran parte de los kilos perdidos regresan cuando se suspende la medicación, remarca el artículo de EconomiaSustentable.com.

Investigaciones extendidas durante más de dos años observaron que, tras interrumpir el tratamiento, muchos pacientes recuperaron buena parte del peso perdido y revirtieron mejoras metabólicas y cardiovasculares logradas durante el uso del medicamento.

Esto plantea un dilema. Si el beneficio depende de mantener el tratamiento indefinidamente, ¿qué ocurre con una exposición que podría extenderse durante décadas?

Por qué preocupa tanto la falta de estudios largos

Los ensayos clínicos previos al lanzamiento comercial de Ozempic fueron relativamente breves. Los estudios STEP, una serie internacional que evaluó eficacia y seguridad de la semaglutida, duraron en general entre uno y dos años.

Otros trabajos de mayor duración comenzaron en paralelo o incluso después de la expansión comercial del medicamento. Algunos expertos señalan que la experiencia real de millones de usuarios terminó convirtiéndose en una especie de ensayo clínico masivo sobre uso prolongado.

El problema es que las consecuencias de ese experimento colectivo solo podrán conocerse con el paso del tiempo. El farmacólogo y oncólogo italiano Silvio Garattini, fundador del Instituto Mario Negri, advirtió que los efectos reales de la exposición prolongada solo se revelarán en los próximos años.

Qué efectos adversos graves ya se conocen

El prospecto oficial de Ozempic menciona riesgos importantes. Entre ellos figuran tumores tiroideos, pancreatitis, insuficiencia renal, hipoglucemia, problemas de vesícula biliar y alteraciones visuales.

En estudios realizados con animales, la semaglutida estuvo asociada a tumores y carcinomas de tiroides. Aunque todavía no existe evidencia definitiva del mismo efecto en humanos, organismos regulatorios internacionales mantienen el monitoreo activo.

Además, crecieron las advertencias por trastornos gastrointestinales severos. Se reportaron casos de pancreatitis, obstrucción intestinal y parálisis gástrica (una condición que ralentiza o detiene el vaciamiento del estómago).

La Food and Drug Administration (FDA) y la European Medicines Agency (EMA) siguieron de cerca reportes de efectos adversos más graves de lo esperado.

En Estados Unidos también se investigan reportes de muertes sospechosas y posibles vínculos con riesgos incrementados de cáncer de tiroides y tendencias suicidas. Aunque hasta ahora no hay conclusiones definitivas, la discusión médica continúa abierta.

Cómo afecta Ozempic el estado emocional de los pacientes

Otro fenómeno que comenzó a estudiarse es el impacto emocional del medicamento. Algunos pacientes y médicos describieron una disminución no solo del apetito, sino también de otras fuentes de placer cotidianas.

Usuarios reportaron menor interés en actividades recreativas, relaciones sexuales, música o incluso vínculos afectivos. En redes sociales, el fenómeno empezó a conocerse como "personalidad Ozempic", relacionado con cuadros de anhedonia (incapacidad de experimentar placer).

Un estudio que analizó datos de más de 3.500 personas no encontró un aumento del riesgo de depresión ni pensamientos suicidas en pacientes sin antecedentes psiquiátricos, aunque los propios investigadores señalaron que se necesitan más trabajos para confirmar esos resultados.

El estudio fue financiado por Novo Nordisk, la compañía fabricante de Ozempic y Wegovy. Algunos especialistas señalaron ese aspecto como un posible factor de sesgo.

Otros expertos plantean una hipótesis diferente. Sugieren que la disminución de placer no se origina en un efecto depresivo de la droga, sino en cambios en los mecanismos de recompensa asociados al consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados.

En cualquier caso, remarcan la necesidad de seguimiento profesional durante todo el tratamiento.

El interrogante que define el futuro de la semaglutida

El crecimiento de la semaglutida modificó el mercado global de medicamentos para adelgazar. También abrió una nueva etapa en el estudio del metabolismo y la obesidad.

Pero instaló dudas profundas sobre el uso masivo de estos tratamientos fuera de indicación médica. Mientras millones de personas recurren a Ozempic, Wegovy o Dutide para perder peso, médicos e investigadores coinciden en que aún falta información crucial sobre los efectos del consumo prolongado.

El interrogante principal sigue siendo el mismo: qué ocurrirá con pacientes que podrían utilizar estos medicamentos durante décadas. Por ahora, el debate científico continúa abierto.

Las autoridades sanitarias mantienen el monitoreo sobre una droga que pasó, en pocos años, de tratamiento para diabetes a fenómeno global de la industria farmacéutica y las redes sociales.

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