Flexibilidad y acceso: la estrategia de Bayer para que la innovación oncológica sea sostenible
La división farmacéutica de Bayer, compañía alemana con más de 150 años de historia, atraviesa un proceso de reconfiguración estratégica en América Latina, región que se ha consolidado como la segunda de mayor crecimiento global, solo por detrás de Estados Unidos.
En una reciente visita a Argentina, Adib Jacob, presidente de esta división para Brasil y Latinoamérica, y quien es parte de la industria desde hace más de treinta años, comparte las claves que han permitido a la empresa posicionarse como referente en cada uno de los mercados en los que tiene injerencia.
En términos de negocio, la operación de la empresa alcanzó los 800 millones de euros en ventas durante el año pasado, con una proyección de crecimiento de doble dígito para el ejercicio actual. Este desempeño se enmarca en la visión institucional de "Salud para todos y hambre para nadie", un propósito que busca orientar el desarrollo de soluciones hacia patologías con necesidades médicas claras que modifiquen el curso de las enfermedades de manera definitiva.
El equilibrio del negocio global de la firma muestra que el área farmacéutica representa aproximadamente el 45% de la operación, en paridad con la división agrícola. En el continente americano, si bien la relevancia del agronegocio es mayor debido a la superficie cultivable, el segmento farmacéutico mantiene una masa crítica en expansión sostenida.
Según Jacob, la sostenibilidad de la compañía depende de un enfoque en patologías donde el conocimiento interno permita generar un cambio en la salud pública. Bajo esta premisa, la empresa no busca competir en una multiplicidad de áreas, sino especializarse en sectores críticos como oncología, cardiología, oftalmología, salud de la mujer y enfermedades neurológicas. Esta especialización responde a la transición demográfica global, donde el aumento de la expectativa de vida conlleva una mayor incidencia de patologías crónicas y tumores, lo que exige una inversión continua en investigación y desarrollo para mantener la competitividad y el aporte a la sociedad.
Fármaco-economía: el liderazgo en oncología como eje de la estrategia de salud
Dentro del portafolio de Bayer, la oncología ocupa un lugar central, con un interés preponderante en el cáncer de próstata. Esta enfermedad representa el tumor más frecuente en hombres en Argentina, con más de 11.600 diagnósticos anuales. Jacob explica que la estrategia en esta área se basa en ofrecer tratamientos que retrasen la progresión de la enfermedad y preserven la calidad de vida, evitando o postergando intervenciones más invasivas como la quimioterapia.
En este sentido, el ejecutivo destaca el desarrollo de una alternativa terapéutica oral de última generación que recientemente obtuvo la aprobación de una tercera indicación por parte de la ANMAT. La misma permite intervenir en fases más tempranas de la enfermedad, logrando retrasar la progresión del tumor en pacientes con metástasis por un periodo de hasta cuatro años. Según Jacob, la clave de esta innovación reside en su perfil de tolerabilidad, el cual es comparable al de un placebo en estudios clínicos, permitiendo que el paciente mantenga su calidad de vida y su actividad laboral.
La innovación en este segmento no solo tiene un impacto clínico, sino también económico para los sistemas de salud. La implementación de tratamientos en fases tempranas permite un ahorro de costos a largo plazo para los pagadores, tanto públicos como privados.
"Trabajamos mucho con cada uno de los pagadores y obras sociales, y financiadores en el concepto de fármaco-economía", afirma Jacob. Se trata de una herramienta estratégica con la que Bayer trabaja bajo la premisa de que, si bien un tratamiento puede iniciarse en una fase más temprana de la enfermedad (lo que implica empezar a pagarlo antes), esto evita que la patología progrese hacia estadios donde el paciente requeriría intervenciones mucho más costosas, como la quimioterapia u otras medicaciones adicionales. Sumado a ello, al anticipar el tratamiento con terapias de alta eficacia y pocos efectos adversos, se reduce la necesidad de tratar complicaciones posteriores, lo que disminuye la carga económica total para el gobierno o el financiador privado.
La fármaco-economía también considera la capacidad del paciente para mantenerse activo y contribuir a la sociedad. Tratamientos con excelente perfil de tolerabilidad permiten que personas en edad laboral sigan trabajando, lo cual es un beneficio económico indirecto para el país. Por último, este enfoque permite a la compañía negociar precios específicos con entidades como PAMI o prepagas en Argentina, ajustándose a la realidad macroeconómica local para garantizar que el producto llegue a la población, en lugar de aplicar un precio global uniforme. En resumen, se busca un equilibrio donde la inversión en ciencia de vanguardia se traduzca en una mejora de la salud pública que sea económicamente sostenible para los sistemas de salud.
"No tenemos un precio global, el mismo en Estados Unidos y Argentina, porque entendemos que son situaciones diferentes", explica el ejecutivo. Esta política de precios diferenciados y el enfoque en la eficiencia del sistema sanitario han permitido que el uso de estas terapias innovadoras en el país crezca más de un 90% en unidades de un año a otro.
Argentina como polo de investigación clínica y la integración de nuevas tecnologías
La inversión en investigación y desarrollo es otro de los pilares que sustenta la posición de Bayer en la región. Argentina se ha consolidado como un centro regional de investigación clínica, concentrando más del 60% de los estudios de la compañía en Latinoamérica. Con una red de 114 centros de investigación que incluyen hospitales públicos y privados, el país ofrece una infraestructura capaz de acelerar el inicio de protocolos clínicos en comparación con otros mercados internacionales. La mayoría de estos estudios se encuentran en Fase III, aunque ya se registran avances en investigaciones de Fase I y II.
Este ecosistema de investigación se ve potenciado por la adopción de herramientas tecnológicas avanzadas. Philip Glaser, líder de la División Pharma para Cono Sur, menciona el uso de la inteligencia artificial para optimizar el descubrimiento de moléculas y acelerar los procesos de registro ante las autoridades regulatorias. Este avance permite reducir los tiempos de investigación, que históricamente oscilaban entre los 10 y 15 años. Asimismo, la compañía ha ampliado su red de innovación mediante alianzas con universidades y startups, descentralizando la investigación que antes se concentraba exclusivamente en Estados Unidos, Europa y Japón.
La relevancia de Argentina en este esquema también está ligada a la protección de la propiedad intelectual. Según Glaser, el fortalecimiento de las patentes es una condición necesaria para atraer mayores flujos de inversión en investigación y desarrollo. En este contexto, la industria farmacéutica local mantiene diálogos con el gobierno para establecer acuerdos de inversión en ciencia y tecnología que podrían alcanzar los 8.000 millones de euros en los próximos años, extendiendo la investigación clínica incluso a los hospitales públicos.
Transformación cultural y autonomía organizacional para la agilidad del negocio
Para acompañar estos desarrollos científicos y tecnológicos, Bayer ha implementado un cambio en su estructura organizacional. El nuevo modelo operativo prioriza la agilidad, la autonomía y la reducción de niveles jerárquicos para acelerar la toma de decisiones. Jacob describe una transición hacia una cultura con menor burocracia, donde los equipos tienen la libertad de decidir sobre inversiones y negociaciones comerciales de manera directa.
Esta reconfiguración busca que la empresa sea más fluida y cercana al cliente. Al respecto, el ejecutivo enfatiza que esta autonomía es fundamental para competir en un entorno donde los médicos y pacientes requieren soluciones rápidas: "Autonomía trae velocidad", sentencia.
De cara al futuro, Bayer proyecta seguir añadiendo valor en áreas de alta complejidad. Además de la consolidación en oncología y cardiología, la firma apuesta por terapias celulares y génicas para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, donde ya cuenta con productos en fases avanzadas de investigación. También se prevé una expansión en el área de salud de la mujer, con el desarrollo de tratamientos no hormonales para los síntomas de la menopausia, y en oftalmología, para abordar patologías oculares relacionadas con la edad. Con este portafolio diversificado y una estructura operativa más ágil, la compañía busca asegurar su sostenibilidad y liderazgo en el mercado farmacéutico latinoamericano para la próxima década.