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ALERTA

El fenómeno Ozempic arrasa en ventas en Argentina pero médicos advierten sobre riesgos que pocos conocen

Especialistas advierten sobre salud mental, efectos inesperados y el acceso desigual tras el boom de ventas del fármaco para perder peso
14/05/2026 - 18:30hs
El fenómeno Ozempic arrasa en ventas en Argentina pero médicos advierten sobre riesgos que pocos conocen

Ozempic ya no es solo un medicamento. Es un fenómeno cultural que facturó 34.600 millones de dólares en 2025 para el laboratorio danés Novo Nordisk. Desde su lanzamiento en 2017 como tratamiento inyectable para diabetes tipo 2, el fármaco basado en la molécula semaglutida escaló hasta convertirse en un récord absoluto de ventas.

El informe financiero del laboratorio revela que esa cifra millonaria incluye también a Wegovy y Rybelsus, otros dos medicamentos que comparten la misma molécula activa. Según publicó la periodista Karina Ocampo en el sitio EconomiaSustentable.com, todos son agonistas del receptor GLP-1, una familia de fármacos que imita a una hormona natural del cuerpo.

Estados Unidos lidera el consumo con contundencia. El mercado estadounidense representa el 70% de las ventas globales, una concentración que durante 2025 provocó escasez, mercado ilegal y falsificaciones que también llegaron a la Argentina.

Hollywood popularizó el fenómeno con una velocidad inusitada. Allí apareció el término "rostro Ozempic", que describe a personas que bajaron de peso tan rápido que quedaron con aspecto envejecido y sin grasa subcutánea. La imagen se viralizó y el medicamento pasó de ser una prescripción médica a un tema de conversación en redes sociales.

El 30% restante del mercado global se distribuye entre lo que Novo Nordisk clasifica como "mercados emergentes". Argentina entra en esa categoría que representa el 9,8% de las ventas totales del laboratorio.

Novo Nordisk no es el único jugador. El laboratorio estadounidense Eli Lilly compite con su molécula tirzepatida, comercializada bajo las marcas Mounjaro para diabetes y Zepbound para obesidad. Más países se suman a la carrera: China desarrolla sus propios fármacos, aún en fase de investigación, según indicó EconomiaSustentable.com.

Por qué Ozempic se transformó en fenómeno mundial

La semaglutida se popularizó gracias al descubrimiento de su incidencia en la pérdida de peso. Pero el fármaco tiene otras aplicaciones médicas que trascienden lo estético.

Se utiliza para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares como infarto o ataque cerebral. También disminuye el riesgo de enfermedad renal o insuficiencia renal en pacientes con diabetes tipo 2.

Las investigaciones continúan explorando las propiedades de estos agonistas del receptor GLP-1. Mientras tanto, surgen dudas y advertencias cada vez más firmes acerca de sus efectos secundarios a mediano y largo plazo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y otras agencias regulatorias mantienen bajo vigilancia los reportes de efectos adversos. Entre las advertencias más serias figura la posibilidad de desarrollar tumores en la tiroides, incluso cáncer, aunque no es un efecto común.

La experiencia real de una paciente argentina con Ozempic

Lucía Vera, licenciada, se inyecta Ozempic hace unos tres años por prescripción de su diabetólogo. Su diagnóstico: diabetes tipo 2. Los efectos terapéuticos fueron rápidos y contundentes, según indicó EconomiaSustentable.com.

"Tanto la glucemia en sangre como la resistencia a la insulina se normalizaron", relata Vera sobre su experiencia inicial con el tratamiento.

El medicamento inyectable estimula la producción de insulina y aumenta la sensación de saciedad. Los usuarios describen sentirse más llenos por más tiempo. Lo más significativo, según testimonios reiterados, es que desaparece el "ruido alimentario" de pensar en comida constantemente.

Vera tenía un sobrepeso de 15 kilos cuando comenzó el tratamiento. Bajó 10 kilos en el primer mes. Pero después de esa caída inicial, nunca más descendió de peso. El organismo se acostumbró al fármaco.

"Te bloquea el apetito, tenés sensación de saciedad a los tres bocados", aclara la paciente sobre el mecanismo de acción que experimenta en su cuerpo.

Su obra social OSDE le cubría el 40% del costo, pero dejó de hacerlo. Una caja con 4 dosis de 1 mg tiene un precio de $410.193 en el mercado argentino.

Vera se adhirió al programa de pacientes de Novo Nordisk, llamado "Novo a la Par". El descuento es progresivo: comienza en 25% y puede llegar hasta 50%, lo que reduce significativamente el desembolso mensual.

"También hay desde el laboratorio una recompensa monetaria por prescribirlo, eso no me parece ético, pero es así", comenta Vera sobre una práctica que los médicos llaman "vender los descuentos". El sistema funciona con códigos que otorga un Agente de Propaganda Médica (APM) del laboratorio.

A Vera no le gustó esa modalidad. Se adhirió directamente al programa de pacientes del laboratorio para evitar que hubiera pago al médico de por medio, según indicó EconomiaSustentable.com.

Los efectos secundarios que pocos mencionan

Vera se inyecta por períodos de cinco meses. Entre los efectos secundarios que describe, aprendió a convivir con el cansancio y la somnolencia. También experimenta algo de gastritis, síntomas que considera tolerables dentro de su rutina.

Pero hay consecuencias de las que se habla menos. La tristeza sin motivo aparente y la incidencia en cuadros depresivos son efectos colaterales reconocidos por los médicos que prescriben el tratamiento.

"La depresión es un tema importante en mi caso, porque estoy diagnosticada con 'depresión mayor'", explica Vera. Su médico le informó que era un efecto colateral del medicamento, lo que la tranquilizó y le permitió tolerarlo con mayor comprensión.

El profesional también le explicó que debía supervisar muy de cerca la depresión. No se prescribe a personas con intentos de suicidio, una contraindicación que figura en el protocolo de aplicación del fármaco.

Fue su psiquiatra quien avaló que podía continuar con el tratamiento con Ozempic en paralelo a la medicación Venlafaxina para la depresión. Sin esa supervisión profesional cruzada, Vera no podría haber avanzado con seguridad.

La paciente comparte información al respecto: si bien no hay evidencia concluyente —y es muy difícil de alcanzar en estudios clínicos—, ante la aparición de pensamientos suicidas en pacientes, se recomienda la suspensión inmediata del tratamiento.

En grupos de intercambio de información en redes sociales, usuarios dan testimonio del malestar que les ocasiona el medicamento. Náuseas, dolor de cabeza, eructos desagradables, estreñimiento o diarrea son reportes frecuentes.

Los tips y las dietas que se comparten para combatir estos efectos circulan mayormente sin intervención de un profesional de la salud. Investigaciones recientes se enfocan en otro riesgo: la pérdida de masa muscular asociada al descenso rápido de peso.

La mirada crítica desde la nutrición y la salud pública

Andrea Graciano es nutricionista, investigadora, docente y fue una de las impulsoras de la Ley de Etiquetado Frontal. Continúa el legado sociopolítico de Miryam Gorban, referente de la soberanía alimentaria que falleció en octubre de 2025.

Graciano parte de comprender el origen del medicamento. Antes que para bajar de peso, Ozempic fue concebido para tratar una enfermedad crónica no transmisible: la diabetes, una de las principales causas de enfermedad y muerte en Argentina.

"Lo interesante es poder analizar por qué han ido creciendo estas problemáticas de salud y también de qué manera estamos llevando adelante acciones que nos permitan prevenirlas y no solamente tratarlas", explica la especialista.

Para Graciano, la conversación debe centrarse en Salud Pública y en la necesidad de avanzar en políticas públicas. La aprobación de la Ley de Etiquetado Frontal fue un paso en ese sentido, pero no alcanza con que las normativas regulatorias se aprueben. Se necesita que se implementen adecuadamente y se fiscalice su cumplimiento pleno, según indicó EconomiaSustentable.com.

La nutricionista invita a una reflexión más profunda sobre cómo nos estamos alimentando. Si hubo un aumento del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles, es porque algo falló en la prevención.

A nivel individual se requiere de un abordaje integral. Uno que tenga en cuenta que la industria fabrica productos fuertemente adictivos diseñados para generar consumo compulsivo.

"Por un lado que acompañe en la revisión de los hábitos alimentarios, en la transformación de las prácticas, en el poder recuperar habilidades culinarias, en el poder volver a comer alimentos sanos, seguros y soberanos preparados en casa", relata Graciano sobre su propuesta de trabajo con pacientes.

El objetivo es alejarse de los productos comestibles y bebibles envasados, llenos con una cantidad excesiva de nutrientes críticos que enferman y matan, según la visión de la especialista.

Graciano opina que hay que poner en tensión que se haya masificado la venta de un producto que requiere indicaciones muy precisas. La prescripción médica debería ser rigurosa, pero la realidad muestra un uso extendido sin suficiente supervisión profesional.

El enfoque médico desde la actividad física y los hábitos

Hernán Barreda Correia es Director Médico del Instituto Altamira en Comodoro Rivadavia, Chubut. Realiza clínica médica y concibe el entrenamiento deportivo como una parte fundamental para la salud humana, algo que aplica con su práctica del surf.

Barreda analiza el fenómeno Ozempic dentro de la epidemia más importante de obesidad de la historia de la humanidad. Su lectura biológica tiene que ver con la poca movilidad de los cuerpos en relación a su consumo calórico, una situación que se da más en las ciudades que en el campo.

"Mi hipótesis antropológica es que la obesidad y la diabetes son condiciones producto directo de que a un cuerpo la energía que le ingresa a través de la alimentación es más grande que la energía que gasta a través de la actividad física", explica el médico.

Ese superávit energético da como consecuencia clínica primero insulino-resistencia. Después se transforma en azúcar alta. Luego cumple criterio de diabetes. El aumento de la grasa corporal viene acompañado de colesterol alto, triglicéridos altos o hígado graso en la ecografía. Son diferentes puntas clínicas de un mismo iceberg metabólico.

El Homo Sapiens tiene un metabolismo de 200.000 años diseñado para el déficit calórico. Pasó por diferentes revoluciones en los últimos 10.000 años que nos volvieron más sedentarios: la revolución agrícola, la industrial y la tecnológica.

Hemos pasado de las 8.000 calorías que necesitábamos en el pasado a consumir entre 2.000 y 4.000 calorías en la actualidad. En gran parte, sin valor nutricional real.

Barreda asegura que estamos en "superávit nutricional". Por eso aparecen soluciones mágicas que describe como "la tecnología o la cultura del fast food" puesta al servicio de la medicina. Algo que se intenta resolver con una pastilla o una inyección.

"Hoy en día la mayoría de las personas del planeta occidental, y en este caso de Argentina, desayunan y meriendan hidratos de carbono ultraprocesados", señala el médico.

Los empaquetados están expropiados de fibra y agua, lo cual no da saciedad y promueve el consumo compulsivo. La grasa en la naturaleza viene con proteína que da saciedad. Pero la industria la combina con carbohidratos, volviéndola una tentación difícil de esquivar para nuestro cerebro de 200.000 años.

"Entonces, si vos preguntás, ni filosófica ni biológicamente estoy de acuerdo con el medicamento, por supuesto que no", responde Barreda con franqueza. "Ahora, el mundo no es como debería ser, el mundo es como es."

En esta cultura que además de obesidad trae falta de placer, neurosis y ansiedad, la gente encuentra pequeños placeres en pequeñas cosas. En alimentaciones compulsivas, en formas de vincularse con hábitos y con cosas no del todo sanas.

El médico acepta que el análogo GLP-1 es efectivo en caso de obesidad y diabetes. También funciona en otras condiciones como obesidad con algunas nefropatías, o diabetes con cardiopatía, incluso sin obesidad presente.

Pero recuerda que sus resultados clínicos se lucen cuando son combinados con actividad física supervisada y alimentación saludable. Algo que, en su opinión, se da más como excepción que como regla en la práctica cotidiana.

Alternativas más económicas en el mercado argentino

Frente al universo de cobertura y costos que pueden ser privativos, Barreda Correia considera necesario dar una vuelta de rosca con respecto a la construcción del precio de las tecnologías sanitarias.

El precio final nada tiene que ver con el costo de producción. Todo es patente-dependiente en un mercado donde los laboratorios fijan valores según estrategias comerciales globales.

Entre las opciones más accesibles, el doctor menciona Dutide, del laboratorio argentino Elea. Es una marca que ofrece una formulación en comprimidos —y también inyectable— que representa lo más económico del mercado: un 80% menos del valor de Ozempic.

Barreda no juzga a sus pacientes. Da información para que tomen decisiones acerca de su cuerpo con conocimiento pleno de las alternativas disponibles.

Frente al pedido de bajar de peso, su propuesta es bajar la grasa y aumentar músculo. Con la probabilidad de que los valores de azúcar no estén tan alterados y la imagen corporal se acomode de manera sostenible.

Su manera es sin jeringas. Con alguna actividad física: de fuerza, de carga, cardio. Con gimnasio y CrossFit, con pilates o yoga, con judo o jiujitsu. Las opciones son múltiples y adaptables a cada persona.

"Por supuesto también adecuar la alimentación, yo acá uso algo que le llamo 'regla de los 100 años', que es intentar no comer cosas que existan en el planeta hace menos de 100 años", explica el médico sobre su criterio nutricional.

Eso lleva directamente a alimentos no ultraprocesados. Carnes, frutas, verduras, legumbres, huevos, lácteos en sus versiones no procesadas. También alimentos que estén a menos de 100 kilómetros a la redonda, para que tengan menos colorantes y menos conservantes.

"Uno promueve las economías sociales de producción local de alimentos", concluye Barreda sobre un enfoque que integra salud individual con impacto comunitario y ambiental.

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