El ingrediente clave de Nutella que afecta al medioambiente y hasta puede dañar tu corazón sin que lo sepas
El aceite de palma en Nutella aparece antes que las avellanas en la lista de ingredientes. Ese detalle revela mucho sobre lo que realmente estás comiendo cuando untás esa crema marrón en el pan.
Nutella se promociona como una suntuosa crema de avellanas al chocolate. La realidad nutricional es distinta, según publica la periodista Natalia Kiako en el sitio EconomiaSustentable.com. Se trata de una bomba calórica donde el azúcar y las grasas nocivas sepultan el porcentaje real de fruto seco.
En Argentina, el frasco de 400 gramos ronda los $11.000. Es difícil que gane masividad cuando un dulce de leche de primera marca cuesta $3.000. Pero se posiciona como un lujo accesible, un consumo placentero y de más nivel.
¿El contenido cumple con esa apariencia premium? La lista de ingredientes habla por sí sola.
Qué contiene realmente un frasco de Nutella
Los ingredientes en orden de mayor a menor cantidad son: azúcar, grasa vegetal de palma, avellanas (13%), leche descremada en polvo (8,7%), cacao en polvo (7,4%), emulsionante, lecitina de soja y vainillina.
El aceite de palma figura en segundo lugar. Hay más aceite de palma que avellanas. También más que cacao, informa EconomiaSustentable.com.
El azúcar representa el 55% del producto total. Las avellanas apenas llegan al 13%. En una porción de 20 gramos (una cucharada sopera), eso equivale a poco más de 2 gramos de avellanas: menos que una avellana entera.
Un producto que se describe como "crema de avellanas al chocolate" tiene más del cuádruple de azúcar que de avellanas. El marketing del envase dista mucho de la realidad nutricional interior.
Esa misma porción de 20 gramos aporta 107 calorías. Contiene 12 gramos de carbohidratos, 11 gramos de azúcares totales, 10 gramos de azúcares añadidos, 6,2 gramos de grasas totales y 2,1 gramos de grasas saturadas.
El envase indica esa cantidad como porción sugerida. En la vida real, difícilmente sea el total consumido una vez que tenés el frasco abierto delante tuyo.
Por qué el aceite de palma está en tantos productos ultraprocesados
El aceite de palma se extrae del fruto de la palma africana (Elaeis guineensis). Es el aceite vegetal más producido y consumido en el mundo por dos razones contundentes: es barato y resulta muy estable a temperatura ambiente.
En Argentina, el consumo doméstico de este aceite es casi nulo. No lo usamos para cocinar en casa. Pero la industria alimentaria lo adora, aseguran en el sitio EconomiaSustentqble.com.
Como dura mucho sin ponerse rancio y tiene una textura semisólida que funciona muy bien en productos ultraprocesados, para la industria resulta casi ideal: alarga la vida útil de los comestibles, brinda cremosidad y soporta altas temperaturas de procesamiento a muy bajo costo.
Está presente en galletitas Oreo, alfajores, margarinas y snacks varios. En Argentina no existe obligación de especificar qué aceite vegetal se usa. Las empresas pueden ocultarlo bajo la denominación genérica "aceites vegetales" o "grasas vegetales".
Esa falta de transparencia impide que el consumidor sepa qué está comprando realmente. Salvo que la marca lo declare voluntariamente, resulta imposible identificar la presencia de aceite de palma en la etiqueta.
El costo ambiental de las plantaciones de palma
La palma africana se cultiva principalmente en Indonesia y Malasia. Juntas producen alrededor del 85% del total mundial de aceite de palma.
El problema es que esas plantaciones avanzaron durante décadas sobre selvas tropicales y turberas. Las consecuencias son graves: pérdida de biodiversidad, destrucción del hábitat del orangután y otras especies en peligro, liberación de cantidades importantes de carbono almacenado en los suelos de turba.
Varios estudios calculan que cuando se tala una turbera para plantar palma, la deuda de carbono generada tarda décadas en compensarse. Esto ocurre incluso si la palma reemplaza a otros aceites que necesitan más tierra por litro producido.
Ferrero, la empresa italiana dueña de Nutella, tiene una política declarada de "aceite de palma sostenible". Usa certificación RSPO (Roundtable on Sustainable Palm Oil).
Esa certificación existe y no es completamente vacía. Pero ha sido criticada por organizaciones ambientales porque no garantiza trazabilidad completa.
Esto significa que permite la mezcla del aceite obtenido con el debido cuidado ambiental con palma no certificada. De esta forma, los grandes compradores como Ferrero siguen vinculados a la deforestación mientras gozan de un "greenwashing" a través del certificado RSPO.
El sello existe. Pero en vez de funcionar como garantía real, sirve para brindar una apariencia políticamente correcta a empresas que siguen adquiriendo también aceite de plantaciones nocivas.
Qué efectos tiene el aceite de palma en tu salud cardiovascular
Rocío Hernández es Licenciada en Nutrición (MP 904 – MN 9648) y Psicóloga Social. Es además directora del Posgrado Universitario de Nutrición Basada en Plantas (UNR-FCM). En redes sociales se la conoce como @nutriloca.
Consultada sobre el tema, Hernández explica a EconomiaSustentable.com: "Cada vez que se consume aceite de palma en nuestro país está dentro de productos que también contienen azúcar refinada, otras grasas saturadas y de pésima calidad, conservantes, resaltadores de sabor y un sinfín de confundidores".
Por esa razón, es difícil estimar la magnitud del impacto en salud del aceite de palma por sí solo. Siempre viene acompañado de otros ingredientes problemáticos.
El aceite de palma tiene un perfil lipídico particular: es rico en ácido palmítico, una grasa saturada. Hernández continúa: "Comparado con otros aceites vegetales como el de oliva, canola o girasol, el aceite de palma tiene efectos desfavorables sobre el perfil lipídico".
Específicamente, aumenta el colesterol LDL. Puede por ende elevar el colesterol total. Esto puede estar relacionado a enfermedades cardio-metabólicas, como ya sabemos por evidencia científica consolidada.
Los contaminantes cancerígenos que genera el refinado industrial
Hay además un problema específico del procesamiento industrial. Cuando el aceite de palma se refina a altas temperaturas (lo que ocurre casi siempre en la producción industrial), se generan contaminantes llamados ésteres de ácidos grasos con glicidol (GE) y ésteres de 3-MCPD.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) los clasificó como posibles cancerígenos. La EFSA publicó evaluaciones de riesgo al respecto y recomendó reducir la ingesta, especialmente en bebés y niños pequeños.
El debate sobre el aceite de palma en Europa lleva más de una década. Francia estuvo a punto de prohibirlo en 2016, tras una polémica enorme con Nutella en particular.
Debido a las presiones de la EFSA y otras instituciones de salud pública europeas, la industria redujo a la mitad el riesgo de exposición por ésteres glicidílicos en el aceite de palma entre 2010 y 2015.
Eso no elimina el riesgo. Pero lo reduce y demuestra que la preocupación tiene sustento científico robusto. En Argentina ese debate prácticamente no llegó al espacio público ni a la regulación.
Qué dice la regulación argentina sobre el aceite de palma
El problema en Argentina es que la ley no obliga a especificar qué tipo de aceite vegetal se usa. Alcanza con declararlo como "aceite vegetal" o "grasa vegetal" en la lista de ingredientes.
Eso hace casi imposible que el consumidor sepa si está comprando un producto con palma o no. Salvo que la marca lo declare voluntariamente, la información no está disponible.
En España, por el contrario, un Real Decreto de 2025 estableció que ya no es suficiente con indicar "aceite vegetal". Debe especificarse la materia prima: girasol, soja, palma. Y en el caso de mezclas, el porcentaje de cada componente.
La ley de etiquetado frontal (Ley 27.642) obliga a poner octógonos negros de advertencia en productos con exceso de azúcar, grasas totales, grasas saturadas, sodio y calorías. Nutella lleva varios de esos sellos.
Pero esos octógonos informan sobre excesos cuantitativos. No dicen nada sobre qué tipo específico de grasa o aceite contiene el producto.
El azúcar y la palatabilidad extrema como problema central
Ante la fórmula nutricional de Nutella, Rocío Hernández plantea una pregunta clave: "¿El problema es el aceite de palma, o la combinación con el azúcar y los otros ingredientes que vuelven a este producto una bomba estimulante irresistible por su altísima palatabilidad?".
Como nutricionista, se atreve a decir que es más lo segundo. El azúcar constituye más de la mitad de la crema. Las grasas totales son más de un cuarto.
"Si lo vas a comer, que sea por lo que es (un producto ultraprocesado con más del 50% de azúcar refinada, altamente palatable, con gusto a avellana y chocolate) y no por lo que no es (un untable de avellanas)", concluye Hernández.
El frasco de Nutella vende una fantasía de cremosidad gourmet con avellanas. La realidad nutricional es otra: azúcar y aceite de palma en cantidades que sepultan por completo el porcentaje real de cacao y fruto seco.
El daño de su uso en la industria es doble: ambiental (gran protagonista de la deforestación en el sudeste asiático) y potencialmente cardiovascular en consumo habitual. Y en Argentina, todo eso puede ocultarse bajo dos palabras inocuas en la etiqueta: "aceites vegetales".