El invento que permite detectar el cáncer de mama en 10 minutos y sin dolor

Una joven diseñó una solución sin dolor ni radiación que permite diagnósticos tempranos en comunidades rurales con difícil acceso a salud
El invento que permite detectar el cáncer de mama en 10 minutos y sin dolor

Puntos importantes

Checkbox Checked El cáncer de mama mata por diagnóstico tardío y falta de acceso.
Checkbox Checked Julieta, un portátil, detecta riesgo temprano, priorizando mamografías.
Checkbox Checked Solución colombiana salva vidas y se expande globalmente.

El cáncer de mama es el que más mujeres mata en el mundo. Cerca de 700.000 personas mueren cada año por una enfermedad que hace tiempo dejó de ser una sentencia de muerte, según alerta la Organización Mundial de la Salud.

La paradoja es brutal. La investigación sobre este cáncer está entre las más avanzadas del planeta. Puede detectarse con exámenes rápidos como la mamografía o el ultrasonido, que encuentran lesiones de milímetros mucho antes de que alguien las sienta.

Los tratamientos evolucionaron hasta volverse casi personalizados. Hoy existen desde pastillas hasta anticuerpos que atacan exactamente el tipo de tumor que tiene cada paciente.

Entonces, ¿por qué sigue matando a tanta gente?

La respuesta está en el momento del diagnóstico. Si el cáncer se descubre en etapa temprana, casi el 100% de las mujeres sobrevive; si es en etapa avanzada, ese porcentaje se desploma dramáticamente a cerca del 33,8%, según datos del programa SEER del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Y conseguir un diagnóstico oportuno no es fácil en muchas regiones del mundo.

El problema que una estudiante de administración quiso resolver

Valentina Agudelo tenía 21 años cuando se propuso despejar esa X. Estudiaba administración de empresas en la universidad, una carrera que —explica— te forma "para imaginar cosas que no están".

La inspiración vino de su casa. Más precisamente, de Juana, la empleada doméstica que trabaja con su familia hace más de 15 años.

"Ella me crió. Mis papás siempre han viajado muchísimo, entonces Juana y yo hemos tenido una relación súper cercana", cuenta Valentina.

Juana viene de San Marcos, Sucre. Un pueblo ganadero en el Caribe colombiano sin salida al mar. Unos 60.000 habitantes y ningún hospital con mamógrafo.

"Crecí escuchando sus historias sobre ella y sus hermanas. Jugaban con gallinas, con cerdos, cocinaban con la mamá. Pero entre esas historias felices, había una diferencia muy grande entre como vivíamos ella y yo".

La diferencia no era solo económica. Era de oportunidades físicas. De infraestructura que simplemente no existe.

"No solo falta un hospital, sino un mamógrafo. Y poner un mamógrafo ahí es imposible: es una máquina enorme que requiere infraestructura específica por la radiación, un tecnólogo para operarla y un radiólogo experto para leerla", explica Valentina.

En un municipio de 60.000 habitantes, el retorno de inversión nunca se ve. Por eso jamás lo ponen. Pero eso no significa que entre esas mujeres no haya una o dos que vayan a tener cáncer y se vayan a morir.

Hacerse una mamografía implicaba 4 horas de ida y 4 de vuelta. Perder un día de trabajo. Gastar unos u$s30 en transporte. Para ellas, eso era prohibitivo.

Y encima el examen es incómodo. Se necesita que el seno esté lo más plano posible para que la imagen sea precisa. A las mujeres con senos muy pequeños o muy grandes les termina doliendo.

"Entonces dicen: '¡Uy, no! Mejor no me hago esto', y se descuidan", cuenta Valentina.

Cuando sumás todas estas barreras, el sistema le está fallando a las mujeres.

En Colombia, de todas las mujeres que deberían hacerse una mamografía, solo el 38% se la ha hecho alguna vez. Y menos del 10% se la hace periódicamente para prevenir.

Julieta: la solución que nació de esa historia

El dispositivo que creó Valentina junto con su equipo de médicos, tecnólogos e ingenieros lleva el nombre de dos mujeres. Juana, su empleada doméstica. Y Julieta Lanteri, una médica argentina que en los años 20 se dedicó a crear modelos sostenibles para llevar medicina a lugares remotos.

"Julieta Lanteri fue la primera mujer en votar en Argentina. Tenía una mentalidad absolutamente vanguardista. Yo quiero dejar una huella que diga: hicimos cosas nuevas, fuimos valientes, disruptivos; pusimos a las mujeres por encima del status quo", dice Valentina.

Julieta es un dispositivo médico portátil que permite hacer pruebas de detección de riesgo de cáncer de mama en cualquier mujer y en cualquier lugar.

No reemplaza la mamografía, pero sí identifica a quién hay que priorizar para hacérsela.

"Simplificamos tanto el proceso que la prueba es absolutamente no invasiva, indolora, no requiere personal especializado, dura 10 minutos, es portátil y no necesita internet ni conexión a la energía", explica Valentina.

Eso les permite llegar a San Marcos, hacerles la prueba a 40.000 mujeres e identificar a las 20 que necesitan una mamografía urgente.

"El problema ya no es cómo cuidar a 40.000, sino cómo cuidar a 20. Y con 20 sí podemos hacer cosas: hay movilidad, financiación y recursos".

Cómo funciona el dispositivo que detecta cáncer en 10 minutos

El dispositivo central está conectado a cables que se ponen en el seno. Se conecta vía Bluetooth a una aplicación que funciona en cualquier celular, computador o tablet.

Desde ahí se ingresan los datos de la paciente, se corre la prueba, se guarda en la app y se procesa para entregar el resultado.

"Lo que hace el dispositivo es excitar el tejido mamario con pequeñas corrientes eléctricas, completamente imperceptibles para la mujer, y medir cómo responde. El tejido sano se comporta de una manera y, cuando empieza a tener alteraciones, incluso antes de que se formen tumores, esa respuesta a la electricidad varía", explica Valentina.

La prueba es tan intuitiva que una mujer podría hacérsela sola. Pero Salva Health prefiere que haya acompañamiento.

"Cuando Julieta te genera una alerta, no te está diciendo que tenés cáncer, te está diciendo que hay algunos patrones que parecen ser malignos. Creemos que es importante tener ese acompañamiento adicional por la parte emocional".

El dispositivo detecta automáticamente si hay algún error en la conexión y va guiando a la usuaria para tomar la medición correctamente.

Las mujeres se hacen la prueba cada seis meses. Están tranquilas hasta que Julieta les diga que necesitan una mamografía.

El código que demuestra que Colombia puede fabricar tecnología médica

Valentina todavía no puede creer el número que recibieron de INVIMA, el ente regulador de dispositivos médicos en Colombia, equivalente a la FDA en Estados Unidos.

El código es 0002. Solo hay dos dispositivos médicos de apoyo al diagnóstico fabricados en Colombia.

"Cuando lo recibí no lo podía creer: es absurdo que en 2024 uno tenga un código que sea 0002 de nada".

El número es un símbolo. Le demuestra a la sociedad colombiana que el país no está hecho solo para consumir tecnología, sino para crearla.

"Toda nuestra investigación la hicimos aquí, nuestros ingenieros y médicos son colombianos: la solución que necesitaba Colombia se hizo por colombianos. Casi que nos pusimos el sombrero de los referentes: vamos a enseñarle a Colombia a fabricar tecnología médica".

La solución que creó Valentina junto con su equipo ha recibido varios premios internacionales. Pero sobre todo, ha llegado a miles de mujeres en zonas desatendidas, desde indígenas wayúu en el norte caribeño hasta comunidades en el amazónico sur.

De Colombia para el mundo: la expansión de Julieta

Fabricar a Julieta fue un proceso muy largo y complejo. Aprendieron a fabricar dispositivos médicos, a investigar y a regular.

"Dijimos: hay que aprovechar todo ese conocimiento", cuenta Valentina.

Por eso crearon Salva Health por encima de Julieta. La idea es aplicar ese know-how a distintas enfermedades: dispositivos de detección temprana para enfermedades que son sensibles a ella y tienen gran prevalencia en el mundo.

"Siempre hemos dicho que si existe Julieta, tiene que haber un Romeo para el cáncer de testículo".

El objetivo es seguir fabricando dispositivos y garantizar que Colombia tenga herramientas de fácil acceso.

Pero la mirada está puesta más allá de las fronteras. Este año Julieta está entrando a Venezuela, ya entró a Guatemala, y Salva Health quiere expandirse por toda Latinoamérica.

"Suena chistoso, pero es de Colombia para el mundo. La detección temprana es un problema de la humanidad, no de un país", dice Valentina.

Necesitan que Julieta siga rompiendo barreras y se globalice, igual que todas las soluciones que vengan de Salva Health. El dispositivo que nació de la amistad entre una empresaria y su empleada doméstica hoy puede salvar vidas en cualquier rincón del continente.