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La sífilis aumentó un 17,5% en Argentina y los casos crecieron más entre mujeres jóvenes

Entre jóvenes de 20 a 24 años, los datos nacionales muestran una tasa de sífilis 68 por ciento mayor en mujeres que en varones.

14/10/2026
Actualizado 10:02hs

La sífilis registró un aumento de casos en Argentina y encendió una señal de alerta sobre la necesidad de ampliar las estrategias de prevención y diagnóstico, especialmente entre las mujeres jóvenes. Un análisis de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina sobre los diagnósticos realizados durante 2024 y 2025 en sus Centros Comunitarios de Salud Sexual de Buenos Aires y Rosario mostró que los casos crecieron un 17,5% en un año. Entre las mujeres, el incremento llegó al 26%.

Los datos de la organización coinciden con la preocupación que reflejan los registros epidemiológicos nacionales. Según el Boletín Epidemiológico Nacional publicado en abril de 2026, durante 2025 las personas de entre 15 y 39 años concentraron el 76% de los casos notificados de sífilis en el país.

La tasa más elevada se registró entre las personas de 20 a 24 años. En ese grupo etario, la incidencia alcanzó los 366 casos cada 100.000 mujeres, frente a 218,2 cada 100.000 varones. De esta manera, la tasa correspondiente a las mujeres fue aproximadamente un 68% superior a la de los hombres de la misma edad.

Los resultados ponen el foco en una población que no siempre ocupa un lugar prioritario en las estrategias de prevención del VIH, pero que presenta indicadores específicos frente a otras infecciones de transmisión sexual (ITS). También exponen la necesidad de facilitar el acceso a los preservativos, las pruebas de detección y los tratamientos.

Por qué la sífilis obliga a replantear las políticas de prevención tradicionales

Las políticas de prevención del VIH suelen concentrar parte de sus intervenciones en las denominadas poblaciones clave, definidas a partir de sus características epidemiológicas y de una mayor exposición a la infección. Las mujeres cisgénero de la población general no suelen integrar esas categorías prioritarias.

Sin embargo, los patrones de transmisión y las tasas de diagnóstico de las distintas ITS no son necesariamente iguales. Por eso, las estrategias diseñadas para responder al VIH no siempre alcanzan para abordar la circulación de otras infecciones, como la sífilis.

El doctor Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y el Caribe de AIDS Healthcare Foundation, señaló que los datos requieren revisar los criterios utilizados para orientar las acciones de prevención.

"Durante muchos años asociamos las estrategias de prevención de las ITS a las mismas poblaciones que presentan mayor prevalencia de VIH, pero la sífilis nos obliga a ampliar esa mirada. Los datos muestran que las mujeres, especialmente las jóvenes, también están teniendo una exposición importante por lo que se requiere un enfoque diferente", afirmó.

Una persona puede no identificarse como parte de una población considerada prioritaria frente al VIH y, aun así, estar expuesta a la sífilis y otras infecciones de transmisión sexual. Esta diferencia plantea la necesidad de incorporar medidas de prevención que contemplen las características particulares de cada infección.

Además, la sífilis puede atravesar etapas en las que no presenta síntomas evidentes. Por ese motivo, una persona puede tener la infección sin advertirlo y transmitirla a sus parejas sexuales. La ausencia de manifestaciones visibles no descarta el diagnóstico, por lo que el testeo constituye una herramienta para detectar los casos y acceder al tratamiento.

El riesgo de sífilis congénita se dispara con el aumento de casos entre mujeres

La evolución de los diagnósticos entre las mujeres también requiere atención por su relación con la sífilis congénita, que se produce cuando la infección pasa de una persona gestante al bebé durante el embarazo.

La transmisión puede ocasionar complicaciones durante la gestación y afectar la salud del recién nacido. Por eso, el diagnóstico y el tratamiento oportunos durante el embarazo forman parte de las medidas destinadas a reducir estos riesgos.

De acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico Nacional citados por AHF Argentina, hasta la semana epidemiológica 48 de 2025 se habían registrado 11.335 notificaciones de sífilis en personas embarazadas. La cifra representó un aumento del 8% respecto de la mediana correspondiente al mismo período entre 2020 y 2024.

La detección de la infección antes de una eventual gestación también permite intervenir de manera anticipada. En ese sentido, el acceso periódico al testeo entre las mujeres sexualmente activas puede contribuir a identificar los casos, iniciar el tratamiento y reducir las posibilidades de transmisión.

Patricia Trinidad, directora del Centro Comunitario de Salud Sexual de AHF en la Ciudad de Buenos Aires, remarcó la necesidad de incorporar estas pruebas a los controles habituales de salud.

"No podemos esperar al embarazo para empezar a hablar de sífilis. El testeo tiene que formar parte del cuidado habitual de la salud sexual, porque diagnosticar y tratar una infección a tiempo también permite prevenir futuros casos de sífilis congénita", explicó.

La especialista también planteó la necesidad de revisar las oportunidades de diagnóstico y tratamiento cuando se registra un caso de transmisión congénita. "Cada caso de sífilis congénita obliga a revisar las oportunidades que existieron para diagnosticar y tratar previamente la infección, tanto a la persona gestante como a sus parejas sexuales", sostuvo.

La prevención requiere, por lo tanto, facilitar el acceso a las pruebas y al tratamiento antes y durante el embarazo, además de contemplar el diagnóstico y la atención de las parejas sexuales.

Los jóvenes de entre 20 y 39 años lideran la estadística de contagios

Los registros de los Centros Comunitarios de Salud Sexual de AHF Argentina muestran que los diagnósticos de sífilis se concentran principalmente entre las personas jóvenes y adultas jóvenes.

Durante 2025, el 82,2% de los diagnósticos registrados por la organización correspondió a personas de entre 20 y 39 años. El grupo de 20 a 24 años presentó un incremento del 27,4% frente a 2024, mientras que entre las personas de 25 a 29 años el aumento fue del 22%.

En conjunto, las personas de entre 20 y 29 años concentraron el 48% de todos los diagnósticos de sífilis registrados en los centros de la organización durante 2025.

Estos porcentajes corresponden a los datos relevados por AHF en sus establecimientos de Buenos Aires y Rosario y no deben interpretarse como una medición de todos los casos existentes en el país. Sin embargo, permiten identificar tendencias entre las personas que accedieron a los servicios de diagnóstico de la organización.

La concentración de casos en estos grupos plantea la necesidad de desarrollar estrategias específicas para la población joven. Las acciones pueden incluir:

  • Campañas informativas dirigidas a jóvenes de 20 a 39 años
  • Distribución de preservativos en espacios frecuentados por esta población
  • Acceso a pruebas de detección sin barreras administrativas
  • Vinculación con los servicios de salud para recibir tratamiento oportuno

La información sobre las formas de transmisión y las medidas preventivas es una parte de esa respuesta. También resulta necesario reducir las barreras que pueden dificultar el acceso a los controles, el diagnóstico y la atención posterior.

Las reinfecciones se multiplican: más de uno de cada cuatro diagnósticos corresponde a personas que ya tuvieron sífilis

Otro de los resultados del análisis de AHF Argentina fue el crecimiento de las reinfecciones. Mientras el total de diagnósticos aumentó un 17,5% entre 2024 y 2025, las reinfecciones se incrementaron un 166% en el mismo período.

En 2024, las reinfecciones representaban el 12,3% de los diagnósticos registrados por la organización. Durante 2025, esa proporción ascendió al 27,8%. En otras palabras, más de uno de cada cuatro diagnósticos correspondió a una persona que ya había tenido sífilis.

El dato requiere distinguir entre la posibilidad de tratar la infección y la de adquirirla nuevamente. La sífilis tiene cura, pero haber recibido tratamiento no genera inmunidad frente a futuras exposiciones. Una persona que se recuperó puede volver a infectarse si se expone a la bacteria que causa la enfermedad.

Por esa razón, el tratamiento de un episodio no elimina la necesidad de mantener las medidas de prevención y realizar nuevos controles cuando corresponda. La detección de reinfecciones también plantea la importancia de ofrecer orientación a las personas diagnosticadas y facilitar la evaluación y el tratamiento de sus parejas sexuales.

Pedrola señaló que la evolución de estos casos exige sostener las intervenciones después de completar el tratamiento inicial.

"Que más de uno de cada cuatro diagnósticos sea una reinfección es una señal de alerta. Curarse de sífilis no genera inmunidad: se puede volver a adquirir. Por eso, el tratamiento no puede ser el final de la intervención; tenemos que sostener el testeo y la prevención en el tiempo", destacó.

El seguimiento resulta relevante para identificar nuevas infecciones y evitar que las personas queden fuera de los circuitos de atención una vez que reciben el diagnóstico y el tratamiento.

Qué propone la campaña "La sífilis es cosa seria" para frenar el avance de la infección

Frente al aumento de los diagnósticos, AHF Argentina impulsa la campaña "La sífilis es cosa seria", orientada a promover la prevención, el testeo y el tratamiento de esta infección de transmisión sexual.

La iniciativa busca reforzar el reconocimiento de las situaciones de exposición y recordar que la disponibilidad de diagnóstico y tratamiento no impide que la infección continúe circulando. Entre las medidas promovidas se encuentran:

  • El uso del preservativo en todas las relaciones sexuales
  • Las pruebas periódicas de detección de sífilis
  • La atención oportuna ante un diagnóstico positivo
  • Las acciones destinadas a prevenir las reinfecciones

La campaña también incluye la profilaxis posexposición con doxiciclina, conocida como DoxyPEP, una estrategia que requiere evaluación y orientación de profesionales de la salud. Su utilización debe contemplar las indicaciones clínicas correspondientes y no reemplaza el testeo ni el tratamiento de una infección ya diagnosticada.

El abordaje de las parejas sexuales constituye otro componente de la prevención. La evaluación y la atención de las personas que pudieron estar expuestas permiten identificar infecciones, indicar tratamientos cuando corresponda y reducir nuevas transmisiones.

Los datos presentados por la organización apuntan, además, a ampliar el alcance de las estrategias preventivas. La respuesta frente a las ITS requiere contemplar las diferencias entre las poblaciones, los grupos etarios y las características de cada infección, sin limitar las intervenciones a quienes históricamente fueron priorizados en las políticas de prevención del VIH.

El aumento del 17,5% en los diagnósticos registrados por AHF Argentina, el incremento del 26% entre las mujeres y el crecimiento de las reinfecciones muestran distintos aspectos de la evolución de la sífilis en los centros analizados. Los datos nacionales, por su parte, reflejan la concentración de las notificaciones en personas jóvenes y una tasa de incidencia superior entre las mujeres de 20 a 24 años respecto de los varones de la misma edad.

La detección temprana permite iniciar el tratamiento y reducir las posibilidades de transmisión. En las personas gestantes, el diagnóstico oportuno también resulta necesario para prevenir complicaciones asociadas con la sífilis congénita.

A su vez, la posibilidad de adquirir nuevamente la infección obliga a sostener las medidas de prevención después del tratamiento. El acceso a preservativos, las pruebas de detección, la atención de las parejas sexuales y el seguimiento sanitario forman parte de las herramientas disponibles para abordar la circulación de la enfermedad.

La sífilis tiene cura, pero una infección tratada no protege frente a futuras exposiciones. Por eso, ampliar el acceso al testeo y mantener las medidas preventivas son aspectos centrales para reducir los nuevos casos y las reinfecciones.