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iProfesional | Salud

ACV: el desafío de conectar la emergencia con el tratamiento adecuado

Con largas demoras en la ruta de atención y grandes diferencias según la región, los diagnósticos tardíos reducen el acceso a terapias efectivas

23/10/2026
Actualizado 13:01hs

Apenas el 3% de los pacientes con ACV isquémico en Argentina accede a trombectomía, el tratamiento más avanzado para este tipo de emergencia neurológica. Los datos surgen de una encuesta nacional realizada entre centros que monitorean sus propios indicadores de calidad.

El panorama no mejora mucho con la trombólisis, la otra opción de reperfusión disponible. La mediana de pacientes que recibe este tratamiento alcanza el 12%.

Las cifras son alarmantes porque entre el 70% y el 80% de los ACV en el país son isquémicos. Es decir, se producen por la obstrucción de una arteria que impide que la sangre llegue a una parte del cerebro.

En el marco del Día Mundial del ACV, especialistas advierten que el desafío no termina con reconocer los síntomas a tiempo. El verdadero problema está en garantizar que los pacientes lleguen al centro adecuado y puedan acceder al tratamiento indicado sin demoras evitables.

Dónde se rompe la cadena de atención del ACV

"El principal desafío no se encuentra en un único punto, sino en toda la cadena asistencial", explica el Dr. Matías Quaglia, neurocirujano y neurointervencionista del Hospital Italiano de Córdoba (M.N. 146580).

La cadena comienza con el reconocimiento de los síntomas por parte del paciente o su familia. Continúa con la activación temprana del sistema de emergencias.

Después viene la selección del centro receptor. No todos los hospitales están equipados para realizar los tratamientos de reperfusión.

Una vez en el centro, los estudios por imágenes y el tratamiento deben realizarse sin demoras. Cada minuto que pasa, mueren miles de neuronas.

Pero en Argentina, múltiples eslabones de esa cadena fallan. Las consultas tardías son frecuentes. Las derivaciones sucesivas entre instituciones consumen tiempo valioso.

La falta de coordinación entre centros hospitalarios genera confusión sobre dónde enviar a cada paciente. Todo esto reduce las posibilidades de recuperación de quienes sufren un ACV isquémico.

Qué tratamientos existen y por qué tan pocos los reciben

La trombólisis consiste en administrar medicación intravenosa para disolver el coágulo que obstruye la arteria. Debe aplicarse dentro de las primeras 4,5 horas desde el inicio de los síntomas.

La trombectomía es un procedimiento más complejo. Un especialista ingresa un catéter hasta la arteria cerebral obstruida y retira mecánicamente el coágulo. Puede realizarse hasta 24 horas después del ACV en casos seleccionados.

Ambos tratamientos requieren equipamiento específico, profesionales entrenados y protocolos ágiles de atención. No todos los centros de salud cuentan con estos recursos.

El problema no es solo de infraestructura. Las consultas tardías, las derivaciones sucesivas y la falta de coordinación entre instituciones pueden retrasar la atención incluso cuando el paciente está cerca de un centro capacitado.

Qué debe cambiar para mejorar el acceso

Los especialistas coinciden en que resulta fundamental capacitar a los equipos de emergencia. Los operadores telefónicos, paramédicos y médicos de guardia deben reconocer rápidamente los síntomas del ACV.

Implementar protocolos de Código ACV en todo el país es otra prioridad. Este código activa automáticamente todos los recursos necesarios cuando ingresa un paciente con sospecha de ACV.

Agilizar los traslados entre instituciones puede marcar la diferencia entre la recuperación y la discapacidad permanente. Los sistemas de ambulancias deben saber exactamente a qué centro derivar cada caso.

También es necesario organizar redes regionales que identifiquen qué centros están preparados para brindar cada tratamiento. Un hospital sin equipo de neurointervencionismo no debe retener a un paciente candidato a trombectomía.

En mayo de 2026 se creó el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del ACV. Esta iniciativa representa una oportunidad para estandarizar protocolos y mejorar la articulación entre instituciones públicas y privadas en todo el territorio.

"No todos los hospitales tienen que ofrecer todos los tratamientos, pero todos deben saber reconocer al paciente, iniciar su evaluación y derivarlo rápidamente al centro adecuado", concluye el Dr. Quaglia.

El objetivo es claro: que el acceso a una atención oportuna no dependa del lugar de residencia ni de la cobertura sanitaria. Fortalecer las redes de atención puede reducir drásticamente las brechas actuales y salvar miles de vidas cada año.