Las "telcos" comienzan a "cortarle el chorro" a las descargas de los usuarios
Las empresas de telecomunicaciones (conocidas como “telcos”) no quieren ser los que paguen “el pato de la boda” en la "fiesta de los contenidos" en Internet.
Y mientras presionan para que se modifique el concepto de “neutralidad de la red”, por el cual hoy deben garantizar un trato equitativo a todos los datos que se trafican por Internet, comienzan a avanzar en otra estrategia: la de poner límites a las descargas que realizan los usuarios.
AT&T, la principal “telco” de los Estados Unidos, confirmó este lunes que impondrá limitaciones a sus clientes a la hora de utilizar las líneas de Internet.
A partir de esta decisión unilateral, los usuarios tendrán un máximo de 150 o 250 GB al mes, según la tarifa que contraten.
Si sobrepasan esta marca, deberán abonar diez dólares por cada paquete de 50 GB de más que descarguen.
El principio de neutralidad de Internet, que insta a mantener una igualdad de acceso a la red para todos los clientes y los proveedores de contenido, es objeto de debate internacional, especialmente desde que Google y el operador Verizon firmaron en EE.UU. un acuerdo que podría introducir ciertas “prioridades de tráfico”.
Esto significa que los operadores y proveedores de servicios podrían centrarse en ciertos sitios web, dándoles acceso “prioritarios”, previo pago. O bien hacer que los clientes paguen más en función del volumen de la cantidad de datos generados.
El creciente uso de Internet para servicios que requieren una descarga masiva de datos (video, fotos pesadas, conversaciones telefónicas) aumenta el riesgo de saturación y desaceleración.
Los operadores de redes sostienen que frente a este fenómeno se debe invertir en infraestructuras aún más caras, lo que no puede hacerse sin tener en cuenta la actividad de dichos proveedores de contenido.
Frente a ellos, los defensores de las libertades informáticas temen que el establecimiento de prioridades de acceso reducirá drásticamente el pluralismo en la web.
El caso AT&TLa decisión de AT&T se conoció a través del portal especializado Broadband DSL Reports, y fue confirmada después por la propia compañía.
La medida sorprendió por su rapidez para ejecutarse. Entre el 18 y el 31 de marzo los usuarios del operador recibirán notificaciones sobre los cambios en los términos de servicio.
Los usuarios que superen esa tasa de 150 o 250 Gb tres veces serán obligados a pagar diez dólares por cada 50 Gb de más que consuman.
“Usando una estructura de notificaciones similar a nuestros nuevos planes de datos notificaremos proactivamente a nuestros clientes cuando excedan el 65%, el 90% y el 100% del uso mensual permitido”, según informó AT&T.
No se trata de la primera vez que esta firma intenta establecer limitaciones al uso de las líneas de Internet.
En anteriores ocasiones su intención era imponer límites de 20 ó 150 Gb mensuales, así como penalizaciones de un dólar por cada GB que el usuario consumiera de más.
La medida tomada este lunes pone una marca más alta y apunta hacia los clientes que más contenido descargan, así como hacia el sector del video en línea.
Según AT&T su cliente medio consume alrededor de 18 Gb al mes navegando en Internet. Por ello, afirman que la nueva medida impactará entre los consumidores de "una desproporcionada cantidad de banda ancha".
Esta firma no está sola en su ofensiva contra las enormes descargas. Según el sitio español ADSLzone.net, Movistar supervisa el tráfico de sus usuarios, imponiendo restricciones sobre los que sobrepasaran un límite de descargas.
Para demostrarlo el medio ofreció un documento interno de la empresa, una captura de pantalla sobre el servicio de VDSL de 30 megas y un comentario de un moderador oficial en los foros de Movistar.
La compañía replicó que el documento interno es antiguo, y que si bien las políticas de uso razonable son algo general, en España no se aplican.
La expresión del “uso razonable” es un concepto utilizado a menudo por las firmas de telecomunicaciones, que afirman que una minoría de los usuarios colapsa la mayoría del tráfico, y que necesitan gestionar sus redes para priorizar unos contenidos antes que otros o unas aplicaciones antes que otras.
Esa gestión es contraria al concepto de “neutralidad de la red”, que considera que los proveedores de Internet deberían limitarse a funcionar como infraestructuras o "tuberías", sin que se deban “meter sus narices” en los contenidos que consumen sus usuarios o cómo lo hacen.
En los Estados Unidos, las normas de neutralidad del organismo regulador, la Comisión Federal de Comunicaciones, permiten esa gestión en las conexiones a Internet desde teléfonos o equipos móviles, pero no en las fijas.
La otra tendencia, donde incursiona ahora AT&T, es la creación de tarifas de Internet fijas con límite de descargas, similares a las de la conexión móvil. Por ejemplo, O2, la filial británica de Movistar, aplica este esquema.
Por supuesto, estas necesidades de las “telcos” abren nuevos negocios. Por ejemplo, Content Connect es un servicio de British Telecom que permitirá a los proveedores de Internet (ISP) que utilizan sus redes cobrar a las productoras de contenido para que sus videos se descarguen más rápido.
Así, si la cadena de televisión "A" contrata el servicio, la cadena "B" podría verse relegada por los usuarios, cansados de esperar cuando podrían estar viendo más videos y en mejor calidad de la primera empresa.
Eso dejaría en desventaja a páginas minoritarias o con menos medios, frente a grandes compañías como cadenas tradicionales de televisión o servicios de intercambio de vídeos.
En Alemania, desde el Gobierno reconocieron que no tienen “nada en contra de la Internet de dos velocidades o más”, siempre que ello no afecta al principio de neutralidad.
"No tengo nada en contra de la Internet de dos niveles o más. Pero hay que seguir ciertas reglas, en particular, no tratan a los diferentes contenidos de la misma categoría", dijo Matthias Kurth, director de la autoridad que regula todas las redes en Alemania: las de energía, telecomunicaciones y transporte.
“No es posible que un ISP (proveedor de servicios de Internet, sigla en inglés), por ejemplo, dé acceso más rápidamente a videos y películas de una plataforma que a los de otra de la competencia” ya que “supone un perjuicio para la neutralidad de la red”, afirmó.
No obstante, Kurth dijo que no encontraría nada de malo si “las llamadas telefónicas fueran transportadas más rápido que el correo electrónico” en la Red.
El operador alemán Deutsche Telekom es un ferviente partidario de una Internet de varias velocidades. De hecho, ha sugerido la posibilidad de hacer pagar a algunos pesos pesados de los contenidos a cambio de un acceso privilegiado a su red.
AnálisisEn la medida en que crece y se hace más intenso el uso de las redes que conforman Internet, aumentan las presiones por parte de los operadores que proveen la infraestructura para cobrar no sólo por ancho de banda sino también por tráfico cursado.
Para el consultor Enrique Carrier, “en realidad, se trata de dos caras de una misma moneda. Y ambas tienen que ver con un creciente consumo de datos que llevará, tarde o temprano, a la necesidad de una actualización de la red, especialmente a nivel de la famosa última milla”.
La primera cara se dio en ocasión del surgimiento de la banda ancha, en la segunda mitad de la década de la década del ‘90. “Cuando se pensaba que las empresas telefónicas perecerían por no tener redes aptas para dar mayor ancho de banda que el que ofrecía el dial up, el surgimiento y despliegue de tecnologías ADSL potenciaron la vida del par de cobre”, recordó el analista.
En la actualidad, si bien el ADSL permite velocidades máximas teóricas de 24 Mb, lo cierto es que sus limitaciones comienzan a aflorar, siendo el próximo paso el despliegue de fibra óptica hasta la casa del abonado, como ya está sucediendo en mercados más desarrollados.
A diferencia del ADSL que permitió sacarle el jugo al cable de cobre usado para telefonía, la utilización de fibra óptica implica prácticamente hacer una nueva red.
“Pero nadie quiere embarcarse en semejante inversión si no ve el retorno de la misma”, advirtió Carrier.
El contenido más demandante para las redes es el video, y su tráfico aumentó notablemente, representando actualmente un tercio de lo que viaja por la red pero estimándose que alcance al 91% para el 2014, según Cisco.
Para el consultor, el consumo de video por la red está “en una etapa casi prehistórica. YouTube nacía hace apenas 5 años atrás, y lo que en su momento eran sólo videos de bajísima calidad y corta duración hoy está mutando a material en alta definición con duraciones superiores a una hora en el caso de las películas”.
Por otra parte, hoy surgen propuestas como las de Google TV o Apple TV, así como servicios como Netflix, Hulu y tantos otros que están llevando los contenidos históricamente distribuidos por redes de aire, cable o satélite a Internet.
“De esta forma, no sólo se hace cada vez más patente la necesidad de aumentar las capacidades de transmisión de las redes sino también la de priorizar los contenidos en función de su criticidad”, señaló Carrier.
El consultor puso el siguiente ejemplo: “Mientras que no hay mayores problemas en que un mail tarde un minuto más en llegar o que una página tarde unos segundos más en cargar o que una descarga P2P tarde más tiempo en completarse, sí afecta que el mayor tráfico puede generar demoras en el flujo de datos correspondientes a una comunicación VoIP o una transmisión de video”.
En cuanto al futuro, Carrier estimó que “lo más probable es que el criterio de pago por uso se comience a aplicar en las futuras nuevas capacidades”.
“De esta forma, quien contrata hoy una tarifa plana por una conexión de 3 Mb sin límite de tráfico seguirá pagando lo mismo. Pero cuando quiera cambiar por una de 50 Mb, probablemente deberá aceptar alguna modalidad de pago por uso, probablemente con un básico más excedentes, tal como se hace hoy con la telefonía celular”, señaló.