El director ejecutivo de Twitter pregunta a los usuarios que cambiarían en la plataforma
Jack Dorsey, director ejecutivo de Twitter y de Square, una compañía de pagos electrónicos que fundó en 2009, pasó el 29 de diciembre escuchando de primera mano las peticiones y ruegos de los usuarios de la plataforma del pájaro azul.
Las respuestas empezaron a fluir, y el directivo escuchó, dando a su vez algo de información sobre qué ideas estaban en desarrollo, y pidiendo más detalles o explicando por qué otros elementos no habían sido añadidos.
Diversos ejecutivos de Twitter hablaron de la posibilidad de editar los tweets después de ser enviados. Una función, para muchos clave, que va en contra de la idea fundacional de la plataforma. Pero más de diez años después de ser creada, podría ser hora de un cambio en este aspecto.
Los tweets pasaron a ser parte del registro público. Los mensajes enviados por políticos son analizados, preservados y la imposibilidad de ser editados a posteriori es un elemento crucial a niveles incluso judiciales.
Es por ello que la edición no debe ser tomado a la ligera y no se trata de un problema exclusivamente tecnológico o de implementación.
Hay que especificar quién, cómo y cuándo editaron el tweet, durante qué ventanas de tiempo lo pueden hacer, pero sobre todo: cómo mostrar el historial de ediciones.
Otro elemento también difícil para Twitter es acabar con el abuso y el acoso en la plataforma. La naturaleza abierta de la red, la permisividad de su equipo de moderación y unos términos de servicio que permiten a los usuarios que fueron expulsados volver a crear otra cuenta en cuestión de segundos sin ningún tipo de repercusiones.
Durante mucho tiempo se acusó a Twitter de mirar para otro lado ante el acoso para mantener infladas artificialmente las métricas de uso.
Una acusación que Twitter nunca respondió de forma oficial y pública. A pesar de ser conscientes del problema abiertamente desde hace años, apenas hubo cambios.
La tercera gran petición de los usuarios es silenciar palabras, menciones o imágenes en la plataforma. Algo que puede ser realizado desde clientes alternativos, pero que Twitter nunca decidió implementar.
La compañía añadió cierta funcionalidad extra silenciando notificaciones, pero no el denominado timeline, donde los usuarios pueden ver el flujo de mensajes enviados por las cuentas que siguen.
Las peticiones son inacabables, señaló el diario catalán La Vanguardia: devolver las capacidades a los desarrolladores externos, poder enviar vídeos más largos a la plataforma, la posibilidad de un listado privado de tweets marcados para leer posteriormente, expandir la capacidad para los bots a la vez de identificarlos como tales, etc.