¿Cómo impacta la hiperconexión en la regulación y la salud mental?

¿Cómo impacta la hiperconexión en la regulación y la salud mental?
La aplicación de lo borroso es muy amplia, y va desde conceptos referentes a la biología, física, leyes o psicoanálisis, entre otros
Por Raúl Martínez Fazzalari y Federico Pavlovsky (*)
01.09.2021 09.15hs Tecnología

"Y aunque la tecnología médica puede haber cambiado, la experiencia humana no."

Oliver Sacks.

Nuestra forma de vincularnos con la realidad está cambiando de manera vertiginosa y aunque se hable de oportunidades, redes, acceso, salud digital o datos personales, son muchos los que están perplejos y abrumados, frente a sus pantallas.

En el libro "El futuro borroso o el cielo en un chip". Bart Kosko trabaja sobre el tema de fragilidad en los conceptos tradicionales con el uso de las plataformas interactivas de comunicación. Introduce y esboza su teoría sobre la base del concepto de lo borroso.

Para el autor, esa situación se presenta cuando se añaden opciones diferentes a los procesos en donde la variedad de alternativas va creciendo y alejándose de un mundo signado por lo "uno u lo otro". La tendencia a terminar con las exigencias de la certidumbre de un mundo que durante siglos estuvo limitado entre los extremos de unas pocas opciones.

El advenimiento de la masividad de las redes de información ha logrado que la anarquía en el control, regulación y control de estas, fuera su gran impulsor. La aplicación de lo borroso es muy amplia, y va desde conceptos referentes a la biología, física, leyes o psicoanálisis, entre otros.

Es en el derecho en que el mundo de las leyes y el intento de legislar conductas que se dan por o través de Internet, se hace evidente la imposibilidad del alcance y formulación de las normas tradicionales, aplicables a espacios geográficos indeterminados, en donde los organismos de juzgamiento de conductas o los sistemas de seguridad competentes no logran eficacia.

Las conductas en ámbitos digitales han borrado, cuando no eliminado, la frontera de esos elementos básicos de la formación del estado de derecho. Nuevas situaciones de vinculación entre personas, anónimas o conocidas, hacen que las conductas se vean enfrentadas a nuevas interpretaciones teniendo en cuenta esa realidad.

Aunque se hable de oportunidades, muchos están perplejos y abrumados, frente a sus pantallas.
Aunque se hable de oportunidades, muchos están perplejos y abrumados, frente a sus pantallas.

Un nuevo vínculo terapéutico

Los nuevos dispositivos de conectividad hacen a veces que la interpretación de estas sea punible o de simple relación entre individuos. Si la regulación en el mundo hiperconectado afecta las respuestas jurídicas sobre situaciones complejas, la afectación del sujeto se intensifica también en relación con nuestras conductas individuales frente a estos dispositivos y estos ante la relación con el vínculo terapéutico.

Este se encuentra atravesado en la actualidad por la tecnología, pero no en una forma planificada y gradual, sino más bien caótica. La tecnología ha irrumpido, como en el derecho, con matices en el marco de los acontecimientos vividos en particular en el último año.

Lo que ha provocado la reconfiguración de los sistemas terapéuticos y en cierto sentido ha empoderado a los usuarios de servicios de salud mental, facilitando el contacto virtual con aquellos profesionales que pudieron proporcionar con "timing" un formato de teleasistencia.

Muchos tratamientos se interrumpieron en la pandemia e incluso algunos usuarios han intentado rastrear a sus terapeutas a través de las redes sociales. Una fractura dolorosa para muchos, que confirma un orden jerárquico: el vínculo es lo que cura y la tecnología es un medio que puede fortalecerlo.

Para quienes la virtualidad funcionó como modalidad, es posible que decidan continuar con este formato más allá de la pandemia por su comodidad y practicidad en tiempo y recursos.

Las plataformas se expanden como herramientas para el tratamiento de la salud mental a través de la digitalización de las historias clínicas, aplicaciones de cuidados, de auto seguimiento para adicciones o el incipiente desarrollo de plataformas para las videoconferencias terapéuticas específicamente.

La pandemia del coronavirus impulsó la telemedicina.
La pandemia del coronavirus impulsó la telemedicina.

En salud mental (y en adicciones en particular) existe una brecha dramática entre quien padece un trastorno mental y aquel que recibe un tratamiento específico. La tecnología puede colaborar para disminuir la exclusión.

Tanto el mundo jurídico como el ámbito de la salud mental tratan de atravesar los borrosos límites de las nuevas tecnologías tanto para la regulación de conductas como para la interpretación psíquica.

(*) Raúl Martínez Fazzalari: abogado y profesor titular de derecho de nuevas tecnologías en la UCES. Federico Pavlovsky: médico psiquiatra y legista y director de Dispositivo Pavlovsky.

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