Movistar eligió a Chile para lanzar servicios multimedia

El mercado trasandino de móviles es el más desarrollado tecnológicamente en la región. Y el operador del grupo español enfrenta una dura competencia
Por iProfesional
TECNOLOGÍA - 19 de Febrero, 2007

Movistar, el operador de telefoní­a móvil del grupo español Telefónica, lanzó en Chile, antes que la Argentina, una oferta de servicios y contenidos multimediales en forma integrada.

Con avisos publicitarios en medios gráficos trasandinos, la compañí­a promete mayor rapidez y calidad para sus servicios en TV interactiva, Internet móvil inalámbrica de hasta 11 MBps desde la computadora portátil o el celular, y forma parte de una comunidad de videos móviles.

Los servicios lanzados por Movistar como TV interactiva, Internet, acceso a la red en forma inalámbrica bajo el sistema de tercera generación Edge, y el espacio "Videoplay", es una nueva movida de la filial trasandina en el mercado más desarrollado de Sudamérica para tratar de fidelizar a sus clientes y ganar la delantera en su competencia con Entel PCS, una firma local.

Chile es tomado por los operadores como una zona de vanguardia para sus nuevos desarrollos tecnológicos y de negocios en la región. ¿Por qué? Hay 11,3 millones de clientes de teléfonos celulares; 71 por ciento de la población chilena tiene celular; 9.323.000 de usuarios de telefoní­a móvil, que equivalen al 82,7 por ciento del total, están abonados a sistemas de prepago; 1,5 millón nuevos clientes captaron las compañí­as móviles durante el año pasado.

¿Cómo se reparte el mercado? 46,8 % es de Movistar; 36,5 % a Entel-PCS, del grupo chileno Almendral; y 16,7 % Smartcom, de la mexicana Telmex.

Como ocurrió en la Argentina con Movicom y Unifón, Movistar nació en Chile de la fusión de BellSouth Chile con Telefónica Móvil. CompetenciaEntel PCS habí­a lanzado en diciembre la primera red de telefoní­a móvil de Latinoamérica que cuenta con la tecnologí­a 3.5G (WCDMA/HSDPA), que permite la transmisión de voz y datos a alta velocidad.

Esta tercera generación mejorada, desarrollada por Ericsson, permite a Chile estar a la vanguardia en telefoní­a móvil, con una conexión a Internet de alta velocidad y el potencial para desarrollar una serie de servicios innovadores para los usuarios.

Entre las nuevas funcionalidades se encuentran la descarga de programas, además de una mejora en el intercambio de correos electrónicos y mensajes de texto.

Hasta ese momento, la red de la que disponí­a Chile es llamada 2.5G, que denomina a evolución de la 2G que ha experimentado mejoras, como una mayor velocidad en transferencia de datos, pero aún inferior a la ofrecida por la tercera generación.

La primera fase de la tecnologí­a en celulares permití­a sólo la transmisión de voz. La 3.5G permite una transmisión de datos de hasta 700 Kbps (Kilobits/segundo), contra los 14.4 Kbps de la 2G y los 64 Kbps de la 2.5G.

Esta caracterí­stica la confrontó con tecnologí­as como WiMax, pero la tendencia muestra que, lejos de competir, se complementarán en el mercado, coexistiendo complementariamente.Mercado cambianteLa movida de Movistar toma en cuenta también la realidad de un mercado cambiante, donde hablar por teléfono sigue siendo la principal función que cumplen los teléfonos móviles, pero el enví­o de datos va ganando espacio, ya sea en forma de mensajes de texto, así­ como imágenes y video.

Por ejemplo, en la Argentina el 25 por ciento de la facturación de las empresas de telefoní­a móvil corresponde al consumo de datos (los mensajes de texto acaparan el 75 por ciento de esta porción), cuando hace apenas tres años representaban sólo el 5 por ciento, según un informe realizado por el grupo Convergencia.

La previsión de los analistas es que los servicios de datos continuarán en avance y llegarán en un momento a equilibrar la mensajerí­a de texto (hoy se emiten 5.300 millones de SMS por mes en la Argentina) con los otros servicios como la descarga de contenidos.

Este panorama permitirá a las empresas de telefoní­a móvil mejorar sus márgenes de rentabilidad y elevar el ARPU (promedio de ingresos mensuales por cliente) afectado en los últimos años por las promociones que encararon las empresas para ganar clientes y empujar a los usuarios a utilizar estos nuevos servicios, en un mercado altamente competitivo.

Las compañí­as saben de la importancia de captar nuevos clientes y a la vez fidelizar al máximo a los que ya tienen para evitar perderlos a mano de un competidor. Por ello subsistirán en los próximos tiempos la batalla por las promociones, sorteos y pruebas gratuitas de nuevos servicios.

A esto se le suma la agoní­a de la telefoní­a fija en el mercado de transmisión de voz. El servicio celular superó en Chile en 2006 por primera vez en tráfico cursado a la telefoní­a fija durante el año pasado, lo que se suma a la baja en la penetración del servicio telefónico residencial, que se viene dando desde hace varios años y que ha favorecido a la telefoní­a móvil.

La Subsecretarí­a de Telecomunicaciones (Subtel), máximo órgano regulador de las telecomunicaciones trasandino, que representan la situación observada durante el primer semestre del año pasado, muestran que la telefoní­a móvil cursó cerca de 5.680 millones de minutos, es decir, poco menos de 1.400 millones que todos los minutos generados por aparatos portátiles durante todo el año anterior.

Esto, en detrimento de una caí­da notoria del uso de los teléfonos fijos, que en esa fecha habí­an cursado poco más de 2.500 millones de minutos, mientras que en todo 2005 cursaron 10.800 millones de minutos. Expansión multimediaEl anuncio de Movistar en Chile también debe entenderse en un proceso de modernización y actualización del mercado de América latina, cuyos más de 300 millones de usuarios de telefoní­a móvil verán este año la puesta en marcha de las primeras redes de tercera generación (3G), que facilitarán su acceso a Internet.

Pero la implantación de la nueva tecnologí­a UMTS debiera ser liderada por las operadores locales, ya que los grandes jugadores de la región aún deben recuperar los costos de la migración de sus clientes a las redes de segunda generación, auguró el director para América Latina y el Caribe de 3G Américas.

"Los primeros despliegues comenzarán este año y esperamos que en 2008 las redes de tercera generación ya sean una realidad a gran escala", dijo la semana pasada Erasmo Rojas, director de la asociación 3G Americas para América latina y el Caribe, a la agencia Reuters.

América Móvil, Telefónica y TIM, la división celular de Telecom Italia, controlan en la actualidad más de tres cuartas partes del mercado celular latinoamericano.

Para este año, America Móvil, que lidera el mercado con una participación cercana al 38 por ciento, y Telefónica, con un 28 por ciento, han anunciado inversiones por US$3 mil millones de dólares cada una a fin de modernizar sus actuales redes celulares en la región, pero aún no han fijado calendarios para el lanzamiento de la tecnologí­a UMTS en América Latina.

Rojas dijo que ante esta fuerte necesidad inversora, las grandes operadoras están empeñadas primero en encontrar fórmulas para aumentar los ingresos por cliente, antes de ofrecer el salto a una nueva tecnologí­a.

"El ARPU (ingreso medio por usuario) en la región oscila entre 13 y 15 dólares al mes", dijo Rojas. Es una cifra muy inferior a los cerca de 40 dólares al mes que Telefónica Móviles obtiene con sus clientes en España.

Rojas dijo que para defender sus nichos y obtener ventajas competitivas, algunas de las operadoras locales o gubernamentales ya anunciaron la puesta en marcha de la tecnologí­a 3G en América Latina.

Agregó que el reciente descenso del precio de los terminales podrí­a ser otro impulso para la puesta en marcha de la tecnologí­a 3G en América Latina.

"En el congreso 3GSM (en Barcelona), hubo noticias muy prometedoras en este sentido", dijo Rojas refiriéndose a los planes de LG Electronics de comercializar terminales 3G a precios cercanos a los US$70 dólares.

Infobaeprofesional.com (C)

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