El "ladrillo digital" es el rey: ¿por qué los argentinos tokenizan real estate antes que el agro?
La Argentina se encuentra hoy en un punto de inflexión respecto a su infraestructura financiera y la adopción de nuevas tecnologías. Según un reciente estudio de EY Argentina y Taquion, el ecosistema de activos digitales en el país atraviesa una fase de "maduración expectante".
Mientras que el marco regulatorio es uno de los más avanzados de la región, con más de 160 proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) registrados, la adopción masiva aún enfrenta barreras culturales y de confianza que solo la banca tradicional parece capaz de derribar.
La encuesta se realizó entre el 21 de octubre y el 5 de noviembre de 2025 con alcance nacional. El segmento retail incluyó 1.218 casos efectivos de mayores de 18 años con acceso a Internet, con representación de todas las regiones del país.
El error muestral fue de /- 2,7%. El segmento pyme relevó 95 empresas de diversos sectores, donde retail (25%), industria y manufactura (23%) y servicios (19%) fueron los más representados.
El despertar del inversor retail: Curiosidad frente a adopción
El interés por la tokenización —el proceso de representar activos reales o digitales mediante tokens en una cadena de bloques— es palpable entre los argentinos. Según el estudio, 4 de cada 10 personas manifiestan estar interesadas en este fenómeno. Sin embargo, existe una brecha significativa entre la curiosidad y el uso real: solo el 17% de los encuestados ha utilizado efectivamente activos digitales.
¿Quiénes son y qué buscan?
La adopción está traccionada principalmente por las generaciones más jóvenes. En la Generación Z (18 a 29 años), el interés en que los bancos ofrezcan estos servicios asciende al 68%, y un 77% cree que su propio interés aumentará en los próximos dos o tres años.
Para el usuario de a pie (retail), los activos digitales no son solo una novedad tecnológica, sino una herramienta de supervivencia y crecimiento en un contexto macroeconómico complejo. Sus usos principales son:
- Ahorro: 35%.
- Inversión a mediano/largo plazo: 29%.
- Trading: 25%.
- Compras y pagos: 17%.
Entre los activos que más interés despiertan, los activos del mundo real (RWA, sigla en inglés) lideran la tabla con un 51%, superando a las criptomonedas genéricas (34%) y al Bitcoin (29%). Esto sugiere que el inversor argentino busca anclar su capital digital en algo tangible.
Las pymes: El desafío del conocimiento interno
En el corazón del tejido empresarial argentino, donde las pymes representan el 98% de las firmas, la inclusión crediticia sigue siendo una asignatura pendiente. La tokenización surge como una alternativa de financiamiento, aunque su implementación es todavía incipiente: solo el 8% de las pymes utiliza o posee criptomonedas.
El Bitcoin como reserva de valor corporativa
A pesar de la baja adopción general, las pymes que deciden dar el paso lo hacen con convicción hacia los activos más consolidados. Entre las empresas que operan con cripto:
- 86% elige Bitcoin.
- 43% utiliza Ether.
- 43% opta por "stablecoins", como DAI, USDT o USDC.
La barrera del "no saber"
El principal obstáculo para las pequeñas y medianas empresas no es la falta de interés, sino el desconocimiento técnico. El 73% de las pymes declara tener un conocimiento bajo o nulo sobre activos digitales. Esta falta de capacitación se traduce en una percepción de riesgo elevado: el 44% identifica la falta de conocimiento del equipo interno como el mayor freno para invertir.
Sectores de inversión: El ladrillo digital es el rey
Tanto para individuos como para empresas, el sector de los bienes raíces se consolida como el más atractivo para la tokenización.
- Retail: El 28% de los particulares considera el sector inmobiliario como el de mayor potencial para invertir.
- Pymes: El 25% de las empresas ve un alto potencial de tokenización en inmuebles y propiedades.
La razón detrás de este liderazgo es la búsqueda de tangibilidad. En un entorno digital, la posibilidad de contar con "ladrillos" que respalden la inversión ofrece una seguridad que otros sectores, como el agro (11% en retail) o la tecnología (25% en retail), aún deben consolidar en el imaginario colectivo.
Barreras y frenos: El miedo al fraude y la incertidumbre
A pesar del optimismo regulatorio, el camino hacia la adopción masiva está sembrado de temores. El principal freno identificado por los usuarios finales es el riesgo de fraude o hackeo, mencionado por el 46% de los encuestados. Otras preocupaciones relevantes incluyen:
- Falta de regulación clara (33%): La incertidumbre sobre quién protege la inversión o ante quién reclamar.
- Dificultad de salida (26%): El temor a no poder convertir los tokens en pesos o dólares de forma ágil.
- Volatilidad (19%): El riesgo de grandes fluctuaciones de precio.
En el caso de las pymes, a los riesgos de seguridad (37%) y la incertidumbre legal (33%) se le suma la ya mencionada falta de capacitación interna, que paraliza la toma de decisiones estratégicas en este ámbito.
El rol de la banca: El puente de confianza
Quizás el hallazgo más disruptivo del informe de EY y Taquion es que la adopción de activos digitales en la Argentina no vendrá necesariamente de la mano de empresas iniciales, sino de los bancos tradicionales.
La confianza de los argentinos sigue anclada en las instituciones financieras de trayectoria. El 58% de las personas desea que sus bancos ofrezcan servicios de tokenización. Para los usuarios, ver que una entidad tradicional ofrece estos activos es el factor que más influiría en su decisión de invertir (27%).
En el sector pyme, esta tendencia es aún más marcada: el 44% confiaría la custodia de sus activos digitales a un banco, una cifra muy superior al 18% que elegiría una tecno financiera o al 14% que optaría por la auto custodia.
De la promesa a la oportunidad real
El futuro de los activos digitales en la Argentina parece depender de una colaboración estrecha entre el ímpetu innovador de las empresas tecno financieras y la solidez de la banca tradicional. La tecnología y el marco legal están listos, pero la adopción real requiere un esfuerzo sostenido en educación financiera y en la construcción de interfaces seguras que disipen el miedo al fraude.
Si se logra cerrar la brecha de conocimiento en las pymes y se integra la custodia segura en las plataformas que las personas ya conocen y confían, la tokenización dejará de ser una curiosidad de unos pocos para convertirse en el nuevo estándar de la economía argentina.