Los robots humanoides podrán sentir dolor gracias a esta tecnología
La incorporación del sentido del dolor en los robots humanoides, aunque pueda sonar contraintuitiva o incluso "cruel" dada la propensión de estas máquinas a sufrir daños en sus fases iniciales de desarrollo, es en realidad un sistema de protección altamente beneficioso.
Lejos de ser un castigo, el dolor funcionaría como un mecanismo de seguridad crucial para evitar daños mayores, permitiendo al robot priorizar su integridad y mejorar su desempeño, así como su interacción con humanos y otras máquinas.
El dolor como sistema de seguridad
Imaginemos un futuro donde los robots asisten en tareas cotidianas. Si un robot está moviendo un objeto pesado y sufre un daño, por ejemplo, en un "pie", un robot sin dolor intentaría seguir operando. Esta continuidad operativa con un componente roto podría llevar a una pérdida de estabilidad, provocando una caída que, dada su masa, podría dañar muebles o, peor aún, herir a personas cercanas.
Es aquí donde el dolor se vuelve esencial. Este sistema podría sobrescribir las órdenes actuales del robot, priorizando la desconexión o la búsqueda de un lugar seguro para evitar la escalada del daño. En esencia, el dolor se convierte en un garante de que el robot se mantenga en condiciones óptimas para operar de manera segura y eficiente.
Piel neuromórfica: la clave para el "dolor" robótico
La investigación de las universidades de Hong Kong y Shanghái avanzó en esta dirección con el desarrollo de una piel neuromórfica para robots. Esta cobertura flexible no solo protege los sistemas internos de humedad y partículas, sino que está inspirada en la estructura de las terminaciones nerviosas humanas. Esta piel está equipada con sensores que monitorizan constantemente la presión, aumentando la capacidad del robot para "sentir" su entorno. Lo más notable es que incorpora:
- Sensores nociceptores: Similares a los humanos, estos sensores permiten detectar el "dolor", identificando brechas minúsculas o daños en la piel que comprometan la integridad del robot.
- Modularidad: Permite cambiar la piel por parches en caso de avería, lo que promete reducir significativamente los costes de reparación futuros.
Más allá de los robots
Mientras que la sociedad se debate entre el entusiasmo y la cautela ante un futuro con robots humanoides autónomos, esta tecnología de piel sensible tiene aplicaciones potenciales que trascienden la robótica. Podría ser fundamental en el desarrollo de:
- Trajes espaciales avanzados.
- Equipos de protección inteligentes (antiincendios, antiradiación) capaces de detectar fugas o daños minúsculos que pongan en riesgo al usuario.
Según sus creadores, esta piel artificial es una prueba de concepto sólida para detectar y procesar señales, sentando las bases para construir un futuro más seguro, tanto para robots como para humanos.