"En cinco años ya no reconoceremos la ciudad": la sorprendente definición de Dietrich sobre el futuro del transporte
La movilidad urbana atraviesa una transformación profunda que excede largamente el cambio de motores. Para Guillermo Dietrich, exministro de Transporte y actual referente del sector privado, lo que está en marcha es una revolución de la movilidad personal que impactará en la forma en que las personas se mueven, trabajan y usan el espacio público. Se trata de un proceso que ya ocurre a nivel global y que, tarde o temprano, llegará con fuerza a la Argentina.
Dietrich sostuvo que esta transición modificará hábitos cotidianos hoy naturalizados. "La gente más joven no va a entender lo que significaba ir a cargar nafta a una estación de servicio", afirmó, y fue más allá al señalar que "quizás mis nietos no van a entender lo que significaba manejar un auto". En ese escenario, anticipó que el cambio no será solo tecnológico, sino también cultural, urbano y laboral.
La revolución eléctrica y autónoma
Dietrich, en diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, trazó un paralelismo con la implementación del Metrobús en la avenida 9 de Julio, una decisión que implicó quitarle espacio al auto individual para priorizar el transporte público. Aquella transformación urbana, recordó, generó debates intensos, pero terminó redefiniendo la movilidad en uno de los principales ejes de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy, afirmó, la discusión es aún más profunda porque se centra en cómo las personas se mueven de manera individual.
Según explicó, la Argentina quedó rezagada durante años frente a esta tendencia global por la falta de políticas públicas que incentivaran el cambio. Mientras en Uruguay dos de cada diez autos vendidos son eléctricos y en China la mitad de los vehículos nuevos ya funcionan con esta tecnología, en el país la adopción fue marginal hasta hace poco. Dietrich precisó que en todo 2024 se vendieron 557 autos eléctricos, pero que en los últimos meses la cifra se aceleró con fuerza y podría ubicarse entre 20.000 y 30.000 unidades anuales.
A ese proceso se suma el desarrollo de los autos autónomos, que ya circulan en ciudades de China y Estados Unidos. Dietrich destacó estadísticas concretas: "92% menos de choques con peatones con lesiones" y una fuerte reducción de accidentes graves. Frente a ese escenario, planteó una pregunta disruptiva: cuando estos sistemas se masifiquen, ¿los seres humanos seguirán manejando autos?
El impacto también alcanzará al transporte público. Dietrich anticipó que el rol del usuario no cambiará, pero sí la tecnología: "vos estás subirte a un bus y el bus te va a llevar, no habrá un chofer". Al mismo tiempo, reconoció que persiste una incógnita central: la propiedad de los vehículos. No está claro si predominarán flotas compartidas o si las personas seguirán teniendo autos propios, un factor que redefinirá el uso del espacio urbano y el estacionamiento.
Taxis eléctricos, industria y oportunidades
Uno de los cambios más visibles, según Dietrich, será el avance de los taxis eléctricos. Aseguró que es un proceso que ya se observa en distintas ciudades del mundo y que en pocos años podría consolidarse en la Argentina. El impacto, explicó, será especialmente significativo para los conductores, que pasan hasta 12 horas diarias dentro del vehículo. El paso a un auto silencioso, tecnológico y sin paradas frecuentes para cargar combustible implica una mejora directa en su calidad de vida.
También resaltó el rol de las políticas públicas locales, como la instalación de cargadores eléctricos, la exención de patentes y peajes y las líneas de crédito a tasas bajas. Estos incentivos, sumados a la autonomía de los vehículos eléctricos, hacen viable el recambio, especialmente para quienes recorren grandes distancias a diario.
La transformación no se limita a la superficie. Dietrich mencionó el desarrollo de nuevas tecnologías como los drones de reparto y los eVTOL, vehículos voladores eléctricos, que plantean desafíos regulatorios inéditos y trasladan parte de la movilidad al espacio aéreo.
En cuanto a la industria automotriz, rechazó una mirada fatalista. Reconoció los desafíos de productividad y competitividad, pero destacó oportunidades concretas, como la producción local de pick-ups. En ese marco, subrayó el anuncio de Ford de fabricar en el país una Ranger híbrida enchufable a partir de 2027. Para Dietrich, el escenario combina amenazas y oportunidades, y dependerá de la estabilidad, los incentivos y la previsibilidad que ofrezca la Argentina.
El mensaje final fue claro: la movilidad del futuro ya está en marcha. Las decisiones que se tomen hoy en infraestructura, regulación e industria definirán si el país se integra a esa transformación o vuelve a quedar al margen.