Inversión de u$s9 millones, arte y un "siestario": así es el nuevo hub anti oficina de una tecnológica argentina
En el ecosistema de la economía del conocimiento en la Argentina, los actores buscan destacarse con anuncios de rondas de inversión y oficinas diseñadas con la estética de Silicon Valley. Sin embargo, lo que sucede en el barrio porteño de Chacarita rompe con ese molde tradicional. Finnegans, una desarrolladora de software de gestión, tiene una nueva sede corporativa con una propuesta que desafía la lógica inmobiliaria y corporativa habitual: destinar la mitad de su edificio no a escritorios ni servidores, sino al arte, el teatro y la acción social.
Se trata de Finnegans Comunidad Creativa (CC), un proyecto que demandó tres años de construcción y una inversión total de 9 millones de dólares. Este nuevo hub se posiciona no solo como la casa matriz de los más de 300 empleados de la compañía, sino como un espacio de propósito múltiple donde la innovación tecnológica busca dialogar, de forma deliberada, con la cultura y el pensamiento crítico.
La apuesta es singular en el mercado local: avanzar de un diseño de oficinas puramente funcional hacia espacios que estimulen la creatividad a través del cruce de disciplinas. En un contexto donde muchas tecnológicas debaten el regreso a la presencialidad, Finnegans responde convirtiendo la oficina en un destino cultural.
Más que metros cuadrados: un ecosistema de 16 pisos
El edificio, ubicado frente al parque Los Andes y el cementerio de Chacarita, cuenta con una superficie de 3.000 metros cuadrados distribuidos en 16 plantas. El dato que sorprende es la distribución del uso del suelo: de esos 16 pisos, ocho están destinados exclusivamente a actividades culturales y sociales.
"El espacio está diseñado para albergar simultáneamente a todo el equipo corporativo y a la vez ofrecer infraestructura disponible para la comunidad en actividades culturales, científicas y sociales", explicó a iProfesional Blas Briceño, director general ejecutivo de Finnegans. Según detalló el directivo, esto implica que el 50% de la infraestructura edilicia se asigna a exhibiciones de artistas emergentes, programas educativos, salas de ensayo para obras teatrales y espacios de trabajo para organizaciones no gubernamentales (ONG).
Las instalaciones incluyen comodidades que buscan el bienestar integral, como un auditorio, una cápsula de "streaming", salas de exposición de obras de arte, un lactario, un café, una biblioteca y un espacio gastronómico en la terraza con vistas panorámicas, según comprobó iProfesional en una visita que organizó la empresa para la prensa. Pero quizás el detalle que más llama la atención y que refleja este cambio de paradigma es la inclusión de un siestario, un espacio dedicado al descanso en medio de la jornada laboral.
"Entendimos que, si queríamos poner el bienestar en el centro de la organización, teníamos que construir un espacio como este", aseguró Briceño, quien destacó que el objetivo es que los empleados puedan cultivar su mente y su cuerpo, ya sea a través de clases de yoga, meditación o el contacto con expresiones artísticas.
La filosofía detrás del ladrillo: el arte como motor de la IA
¿Por qué una empresa de software necesita que sus ingenieros convivan con actores de teatro? La respuesta de Finnegans se aleja de la filantropía tradicional y se adentra en la estrategia de negocios de largo plazo.
"Creemos en el valor de incorporar el arte a las organizaciones, de conjugar expresiones que se complementan. Lo llevamos en nuestra filosofía y ahora también a nuestra realidad", comentó Briceño. Para el director general ejecutivo de la compañía, el pensamiento artístico es un motor de innovación y creación que tiene mucho que ofrecer como referencia para los procesos productivos, especialmente en la era de la inteligencia artificial.
El razonamiento es el siguiente: ante el auge de la IA y la automatización de tareas técnicas, el valor diferencial de las personas residirá en lo que es "específicamente humano". "El arte es un espacio de particularidad, de generación, que requiere una creatividad y una puesta en escena de lo que es específicamente humano. Desde ese lugar, nos ayuda a entender qué es lo que viene para adelante", analizó Briceño.
Al integrar el arte en el entorno de trabajo, la empresa busca darle una valoración tangible a la creatividad en sus procesos productivos. "Hoy, en pleno boom de desarrollo de la inteligencia artificial, queda en evidencia el límite de los modelos basados únicamente en habilidades técnicas o en tareas repetitivas", afirmó el ejecutivo.
Un inquilinato de ideas: quiénes habitan el edificio
La "Comunidad Creativa" hace honor a su nombre al abrir sus puertas a actores heterogéneos que, en un edificio corporativo tradicional, rara vez se cruzarían en el ascensor.
El nuevo edificio incorpora espacios destinados a proyectos sociales o artísticos de organizaciones vinculadas a la empresa. Actualmente, ya conviven en el espacio organizaciones de renombre como Ashoka y la Red de Bancos de Alimentos. Además, funciona allí la redacción de la Revista Anfibia, generando un cruce inédito entre el periodismo narrativo y la industria del software.
"Buscamos propiciar el cruce poco frecuente entre actores heterogéneos -como ingenieros de software, artistas vinculados a la Fundación Impacto Finnegans, periodistas de la revista Anfibia y voluntarios de Ashoka", detalló Briceño.
La agenda cultural del edificio es activa. Las salas de ensayo se encuentran ocupadas por los proyectos seleccionados en la convocatoria "Nuevo Teatro", mediante la cual la compañía premió a grupos emergentes que estrenarán sus obras en el Auditorio Finnegans en los próximos meses. La agrupación civil Paraíso Social Club y la Universidad de San Andrés realizan actividades en el lugar.
El negocio detrás de la cultura: Solidez y expansión
Si bien el perfil cultural del nuevo edificio es alto, Finnegans no deja de ser una empresa de tecnología con un plan de negocios agresivo y consolidado. Nacida en 1992, la firma cuenta con más de 30 años de trayectoria y hoy acompaña a más de 7.000 organizaciones en 15 países. Sus plataformas de gestión de negocios (ERP/HCM) son utilizadas diariamente por más de 70.000 usuarios en sectores clave como el agro, la construcción y los servicios.
Para sostener este crecimiento, la inversión en tecnología es constante. En 2025, la empresa destinó 1,5 millones de dólares en investigación & desarrollo (I+D). El foco principal de esta inversión es el avance de aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
En este frente, Finnegans lanzó nuevos productos que fortalecen la digitalización de sus clientes. Entre ellos destaca Finnegans Quippos, una plataforma dedicada a la gestión del talento para equipos de Recursos Humanos, y Finni, su plataforma propia de inteligencia artificial desarrollada internamente e integrada con todos los sistemas operativos de la empresa.
Sobre la integración de estas tecnologías, Briceño ofreció una visión humanista: "En la medida en que nosotros encontremos fórmulas para que la IA sea una aliada para cada persona, es una herramienta que tiene el potencial de desarrollar a las personas y a los negocios simultáneamente".
Un modelo de impacto: Repartir para crecer
Quizás uno de los datos más reveladores sobre la cultura corporativa de Finnegans es su estructura de distribución de beneficios. Desde 2025, la empresa destina el 30% de sus ganancias operativas a un esquema de distribución de ingresos entre empleados y a iniciativas de impacto social.
Esta decisión busca consolidar la idea de que los buenos resultados de la empresa deben volcarse a quienes trabajan para hacerlo posible y a las comunidades circundantes. "Es un gran compromiso para el equipo de dirección liderar una empresa con la responsabilidad de administrar este presupuesto de impacto social y con la vocación de trabajar sostenidamente en el crecimiento de los negocios para ampliar ese impacto", reflexionó Briceño.
En términos concretos de inversión social, Finnegans invirtió en 2025 unos 200.000 dólares en programas de impacto a través de la Fundación Impacto Finnegans. La proyección es ambiciosa: la empresa tiene previsto aumentar esta cifra a 340.000 dólares para 2026, reflejando un compromiso creciente con la comunidad.
La Fundación Impacto Finnegans juega un rol central en esta estrategia. En los últimos años apoyó con financiamiento, logística y formación a personas y proyectos que trabajan por la mejora de la comunidad, colaborando con ONG para promover habilidades del futuro y fortalecer el desarrollo de artistas emergentes mediante becas y asesorías.
El futuro del trabajo: La oficina como anfitriona
La apertura de Finnegans Comunidad Creativa llega en un momento donde el mercado laboral global redefinen el rol de la oficina física. Para Briceño y su equipo, la respuesta no está en volver al pasado, sino en transformar el espacio de trabajo en algo nuevo.
"Estamos planteando una evolución necesaria y fundamental de las organizaciones. Cada institución puede convertirse en anfitriona de una comunidad, un espacio en el que convergen procesos productivos y no productivos", explicó el director general ejecutivo de la compañía.
La visión es que, tras la pandemia, los espacios físicos deben ampliarse y transformarse en lugares para el crecimiento personal de los empleados. "Invitamos a que los espacios físicos se amplíen... La creatividad y lo esencialmente humano son las verdaderas ventajas en la era del desarrollo de la IA", concluyó Briceño.
El edificio funciona así como una herramienta estratégica. No se trata solo de ladrillos y vidrio, sino de potenciar los valores fundantes de la empresa: colaboración, creatividad, empatía, compromiso y calidad. Al convivir con el arte y la acción social, los empleados de Finnegans —o "Finnencers", como se los denomina internamente— están expuestos a una "mirada más reflexiva e iluminadora" sobre su quehacer diario.