Esta tecnológica argentina cumple 30 años: ¿cómo pasó del diskette a la inteligencia artificial?

Nacida en 1992, a la compañía le costó años tener los primeros diez clientes, pero hoy suma decenas por mes, en toda América latina
Por Cesar Dergarabedian
05/10/2022 - 10,49hs
Esta tecnológica argentina cumple 30 años: ¿cómo pasó del diskette a la inteligencia artificial?

La empresa informática argentina Finnegans cumplió 30 años y anunció un plan de inversión superior a un millón de dólares para su expansión regional.

La compañía también se plantea llegar a una distribución de más del 10% de sus ganancias a través del programa de bonos y beneficios a los empleados, y la aplicación del 1% del ingreso de la empresa para programas de impacto social.

Blas Briceño, director general ejecutivo y fundador de Finnegans, explica en la siguiente entrevista de iProfesional los planes de la compañía, que celebró sus tres décadas de vida con una reunión especial en el Planetario porteño.

-¿Cómo evolucionó Finnegans en estos 30 años, del diskette a la nube?

-Finnegans nació en la época del diskette, y como un emprendimiento que por los primeros años fue unipersonal. Fuimos creciendo de a poco, porque la financiación fue siempre la reinversión de utilidades, desde ese momento a hoy hubo un incesante crecimiento, al principio más suave, hasta que hace cinco años nos pusimos en modo #restartUp, replanteándonos el propósito y las estrategias, y encontramos un marco de trabajo que nos permitió encontrar índices de crecimiento y evolución más vertiginosos. Hoy crecemos al 50% anual, y duplicamos en un par de años la cantidad de empleados.

Lo que siempre mantuvimos es la misión de transformar la gestión de las organizaciones a través del desarrollo de herramientas digitales. Hoy la empresa ayuda a las organizaciones de Latinoamérica a transformarse, aprovechando la tecnología, para que de esa manera puedan crecer mejorando su gerenciamiento, su visión de negocios y la calidad de sus operaciones.

Nos costó años tener los primeros diez clientes, pero hoy sumamos decenas por mes, en toda la región. Fuimos siempre muy activos en la incorporación de tecnología y por eso hoy ya estamos en la cuarta generación de nuestro producto. Empezamos en DOS, pasamos a Windows y desarrollamos en web desde hace 12 años, en donde fuimos pioneros. Hoy, que la empresa cumple 30 años, queremos seguir creciendo y ser cada vez mejores. Mejores en cuanto a los productos que nuestros clientes eligen para digitalizarse, y también en las experiencias de trabajo que viven nuestro equipo y nuestros usuarios en el proceso.

Blas Briceño en la celebración de los 30 años de Finnegans en el Planetario porteño.
Blas Briceño en la celebración de los 30 años de Finnegans en el Planetario porteño.

-¿Cuántas personas trabajaban al inicio y cuántas trabajan hoy?

-Empecé la empresa solo, sin equipo ni capital, con una idea clara de lo que quería, con la convicción de que podía llegar a crecer con buenas ideas y prácticas tecnológicas.

Hasta los 25 años llegamos con poco menos de 100 personas, y desde que iniciamos nuestro modo #restartup aceleramos el crecimiento, y hoy somos alrededor de 250 finnencers.

-¿Cómo se encuentra el proceso de restartup?

-Cada organización es una obra en curso, un proceso que necesita cambiar si quiere mantener su vitalidad, especialmente en un sector como la tecnología. Por eso, a lo largo de nuestra historia, asumimos siempre el cambio y de ahí surgió la idea de pasar a un modo de trabajo que nos permitiera incorporar la renovación e innovación en el ADN de la empresa. Si queríamos hacer una revolución primero teníamos que detenernos, pensar y evolucionar.

El proceso comenzó hace cinco años, cuando cumplimos 25 años e hicimos un clic. Hicimos una revisión de propósito, aceleramos y en los dos últimos años tenemos índices de crecimiento de startup. Paramos y volvimos a hacer todos los procesos de negocio en función del propósito. Nunca cambiamos tanto como en estos años y tomamos la agenda del talento como prioridad, creando un ambiente para la realización personal y profesional en nuestro equipo.

Al mismo tiempo definimos que nuestro rol en la sociedad excede el del negocio específico, y desarrollamos Impacto Finnegans, que es nuestra unidad específica para accionar en la sociedad.

Trabajamos, entre muchos otros temas, en formación gratuita para chicos en tecnología, para que quienes tienen menos recursos puedan acceder a una salida laboral de calidad en el sector. Impacto Finnegans es nuestro compromiso para apoyar con financiamiento, logística y formación a personas, proyectos e instituciones que trabajan por la mejora de la comunidad.

La celebración de las 3 deácadas de Finnegans fue en el Planetario porteño.
La celebración de las 3 deácadas de Finnegans fue en el Planetario porteño.

-¿Qué tendencias tecnológicas predominaban hace tres décadas que hoy ya no existen en el mercado donde actúan? ¿Y alguna de ellas sigue vigente hoy?

Nacimos en el 92, cuando aparecían los primeros jugadores del sector y empezaba a extenderse el servicio. Fuimos de los primeros y nos mantuvimos como pioneros de tecnología en nuestro ERP.

Nuestro foco de innovación en Finnegans siempre estuvo volcado a la incorporación y desarrollo de nuevas tecnologías digitales. Siempre nos gustó lo nuevo, y de hecho tuvimos hitos muy significativos: fuimos en 1996 el primer ERP de Argentina en Windows, y nuevamente los primeros en tener una plataforma full web, en el año 2008, aunque los primeros clientes orgánicos se sumaron desde el año 2011. Hay algo que siempre estuvo en el ADN de Finnegans que es la vocación de asumir cambios.

Creo que fue tan rápido el cambio, que es difícil encontrar en lo específicamente tecnológico herramientas que se mantengan sin cambios radicales.

-Finnegans nació en plena convertibilidad. ¿Cómo lograron atravesar todas las crisis económicas nacionales? ¿Cuál es la estrategia hoy, en un contexto de alta inflación?

-En Finnegans siempre nos fuimos adaptando a los contextos macro. Sería mejor no tener que vivir estas turbulencias, pero es lo que nos toca y evidentemente se ha convertido en una habilidad que tenemos los empresarios del sector para seguir creciendo. Porque la industria de la tecnología nunca se detuvo.

Nos toca jugar con una situación macro que siempre te desafía un poco más, te exige adaptarte. Honestamente, no creo que sea positivo que esto sea constante. Las distorsiones recurrentes hacen difícil la dinámica, pero nosotros siempre vamos a trabajar asumiendo como un hecho que no podemos modificar esas circunstancias.

En Finnegans estamos convencidos de que podemos contribuir a lograr una sociedad mejor y un mejor país. Por eso elegimos ser protagonistas, creando riqueza y transformando vidas.

Blas Briceño:
Blas Briceño: "Empecé la empresa solo, sin equipo ni capital, con una idea clara de lo que quería".

-¿Cómo está el proceso de reescritura con inteligencia artificial de Finnegans Wake, la obra Joyce?

-Finnegans siempre estuvo vinculado con el arte y el teatro. Damos subsidios para nuevos artistas, apoyamos festivales y dimos un premio de artes visuales. Ahora desarrollamos una obra de teatro que ocurre en Finnegans, "La Capacitación".

Este vínculo está en nuestro ADN y por eso cuando nacimos, hace 30 años, decidimos nombrarnos Finnegans por Finnegans Wake, el libro de James Joyce, que es una obra que este año cumple 100 años. Por eso estamos trabajando en esta reescritura con inteligencia artificial con algunos expertos.

Nos fijamos como tiempo el mismo que le llevó a Joyce escribir el Finnegans Wake: 17 años. Ya veremos lo que la tecnología genere en todos estos años; lo pensamos como un registro cronológico de evolución también de la inteligencia artificial.

¿Cuáles fueron los principales errores y aciertos que tomó en estos 30 años al frente de la compañía?

-Creo que algo que nos faltó al principio fue trabajar estrategias de construcción del equipo; prepararnos para una proyección de crecimiento más fuerte.

El sesgo tecnológico hizo que quizás no privilegiáramos más la tecnología en sí que su impacto en nuestros usuarios, cierto diletantismo que nos llevó a hacer productos sofisticados tecnológicamente, pero de menor valor para nuestros usuarios.

La vocación genuina de resolver problemas de las organizaciones estuvo siempre y persistió como valor de la empresa. Y la investigación y desarrollo de tecnología digital para contribuir a eso.

Finnegans comenzó en DOS, pasó a Windows y desarrolla en web desde hace 12 años.
Finnegans comenzó en DOS, pasó a Windows y desarrolla en web desde hace 12 años.

También la convicción de tener relaciones siempre cordiales y respetuosas con colaboradores, clientes y proveedores. Eso permitió un trato amable que es un valor de la empresa.

Nuestra revisión de propósito y reinvención llevó tiempo. Fue posiblemente un error no hacerlo antes, pero creo que es un acierto que nos proyecta con mucho entusiasmo hacia adelante, en relación con nuestro rol en la comunidad.

Muchas veces los que estamos en la acción, los dirigentes de empresa en general, dedicamos poco tiempo a entender por qué hacemos lo que hacemos. Por eso este modo #restartup fue otro motor: queríamos entender por qué estábamos en Finnegans, haciendo lo que hacíamos.

Y una conclusión fue entender que queríamos hacer negocios más allá de las ganancias, darle un sentido social intrínseco. Por eso avanzamos en trabajar los conceptos de colaboración, de innovación significativa, de una digitalización con rostro humano. En eso estamos.