ANÁLISIS

¿Tu negocio aguanta un ciberataque? La clave es la respuesta inmediata

La capacidad de responder a incidentes informáticos en tiempo real se volvió una necesidad crítica para la supervivencia del negocio.
Por Rodrigo Montenegro (*)
TECNOLOGÍA - 29 de Enero, 2026

En un escenario donde la conectividad es la norma y la interdependencia digital atraviesa a todos los sectores productivos, la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en un factor estratégico de primer orden.

Hoy, prácticamente ninguna organización opera al margen de los sistemas digitales: desde la gestión administrativa hasta los procesos industriales, financieros o logísticos, todo depende de infraestructuras tecnológicas que deben funcionar de manera continua y confiable.

En la Argentina, al igual que en el resto del mundo, existe una marcada disparidad en la implementación de controles y procedimientos de seguridad, una brecha que expone a las organizaciones a riesgos cada vez más frecuentes, sofisticados y difíciles de anticipar.

La capacidad de responder a incidentes en tiempo real se volvió una necesidad crítica para la supervivencia del negocio. Los ciberataques, las interrupciones de servicio, los errores de configuración o las fallas en sistemas clave pueden producirse en cualquier momento y, en la mayoría de los casos, sin previo aviso.

Cuando estos eventos no se gestionan de forma adecuada, su impacto excede lo técnico y se traduce rápidamente en consecuencias operativas, económicas y reputacionales que pueden afectar seriamente la continuidad de la organización, la confianza de los clientes y la relación con socios estratégicos.

La creciente dependencia tecnológica, indispensable para competir, escalar y sostener operaciones en mercados cada vez más digitalizados, también amplía la superficie de exposición. El robo de información confidencial, las brechas de seguridad, el compromiso de procesos críticos de negocio o la caída de sistemas esenciales ya forman parte del riesgo cotidiano con el que conviven empresas de todos los tamaños y sectores.

Estos incidentes pueden originarse en ataques deliberados, como ransomware o campañas de phishing, pero también en errores humanos, fallas técnicas, malas prácticas de seguridad o incluso eventos externos que afectan infraestructuras compartidas. Más allá de su origen, la diferencia entre una situación controlada y una crisis de gran escala suele estar definida por la velocidad, la coordinación y la eficacia de la respuesta.

Una vigilancia permanente ante el cibercrimen

En este contexto, es fundamental comprender que los incidentes digitales no respetan horarios ni calendarios. Pueden ocurrir de madrugada, durante fines de semana o feriados, cuando los equipos internos suelen estar reducidos o directamente no disponibles.

Esta realidad pone en evidencia las limitaciones de los esquemas tradicionales de gestión y refuerza la necesidad de contar con capacidades de respuesta que estén siempre activas. Por eso, disponer de un servicio de gestión de incidentes operativo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, se vuelve un componente clave de la resiliencia empresarial moderna.

La disponibilidad permanente de especialistas permite detectar eventos en tiempo real, analizar su alcance, contener el impacto y coordinar acciones de mitigación de manera inmediata. Este enfoque no solo reduce los tiempos de indisponibilidad, sino que también minimiza las pérdidas económicas y protege la reputación corporativa, un activo intangible pero cada vez más determinante.

En un entorno donde la información circula a gran velocidad y la percepción pública puede verse afectada en cuestión de minutos, la capacidad de respuesta se transforma en una ventaja competitiva.

La respuesta inmediata no solo mitiga daños, sino que fortalece la capacidad de las organizaciones para sostener sus operaciones aun en escenarios adversos. La resiliencia empresarial ya no se limita a la prevención, sino que incorpora la habilidad de adaptarse, recuperarse y continuar operando frente a incidentes inevitables.

En mercados altamente competitivos, donde la confianza y la continuidad son factores clave, esta preparación puede marcar la diferencia entre una interrupción contenida y una crisis que comprometa la viabilidad del negocio.

Además del aspecto operativo y técnico, estos servicios aportan un valor intangible pero decisivo: la tranquilidad. Saber que existen equipos preparados, con procesos definidos y experiencia comprobada para actuar ante cualquier emergencia, brinda un marco de seguridad esencial para la toma de decisiones estratégicas.

Esta certeza permite a los líderes empresariales concentrarse en el crecimiento, la innovación y el desarrollo, aun en un entorno donde las amenazas evolucionan de manera constante e impredecible.

En definitiva, la gestión de incidentes 24x7 ya no debe entenderse como una conveniencia opcional, sino como una necesidad estratégica. Invertir en capacidad de respuesta es invertir en continuidad operativa, resiliencia organizacional y sostenibilidad a largo plazo.

En un mundo cada vez más interconectado y dependiente de la tecnología, proteger el presente y anticipar el futuro implica estar preparados para responder cuando el incidente ocurre, no solo para evitar que suceda.

(*) Socio de BTR Consulting.

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