IPROFESIONAL ENTREVISTA

La inteligencia artificial no es mágica: ¿Cómo saber si una empresa innova o solo la "caretea"?

La IA puede amplificar o corregir) los sesgos históricos de la banca. ¿Cuál es la delgada línea entre la innovación disruptiva y el simple automatismo?.
Por César Dergarabedian
TECNOLOGÍA - 06 de Febrero, 2026

La inteligencia artificial (IA) domina la agenda global y financiera, pero la surge con frecuencia la siguiente pregunta: ¿Esta efervescencia tecnológica es una promesa real de transformación o solo una burbuja de expectativas?

Para desentrañar esta cuestión, y entender el impacto de la IA en el corazón de la banca, iProfesional entrevistó a Julián Colombo, director general ejecutivo de N5, una de las firmas de software financiero más innovadoras de la región.

Colombo ofreció una mirada sin rodeos sobre las implementaciones reales, el riesgo de los "proyectos de vanidad", el futuro del talento laboral y los desafíos regulatorios que enfrenta la industria. Desde la sostenibilidad del modelo de negocio de las startups hasta cómo la IA puede amplificar (o corregir) los sesgos históricos del sector, detalló la delgada línea entre la innovación disruptiva y el simple automatismo con una etiqueta de moda.

La escena emprendedora argentina suele celebrar la juventud y la disrupción por defecto. Sin embargo, una de las historias de éxito más sólidas de los últimos años proviene de la experiencia corporativa pura. Economista y periodista, Colombo decidió abandonar una carrera de casi dos décadas en el Grupo Santander para resolver un problema que le quitaba el sueño: la desconexión tecnológica en los bancos. Así nació N5, una empresa que atrae las miradas y los dólares de los inversores más exigentes del mundo.

Colombo no encaja en el estereotipo del fundador de garaje. Su trayectoria incluye puestos de alta dirección en la banca comercial. Durante esos años notó una barrera constante. Los bancos poseen una cantidad inmensa de datos sobre sus clientes, pero sus sistemas informáticos antiguos impiden utilizarlos con eficacia. La información queda estanca en silos desconectados.

Esa frustración fue el motor de N5. Colombo entendió que las entidades financieras no necesitaban otro software más, sino una plataforma capaz de unificar lo existente. Su propuesta permite a los bancos, aseguradoras y empresas tecno financiera ("fintechs") operar con una "sistemática comercial" integrada. La herramienta conecta el caos de los sistemas heredados ("legacy") con la necesidad de atención ágil que demanda el usuario actual.

El lanzamiento de la compañía coincidió con momentos de incertidumbre global, pero la demanda por digitalización real aceleró su expansión. N5 logró algo poco común en el ecosistema startup: rentabilidad temprana. La empresa evita la quema desmedida de capital para crecer. Su modelo prioriza la sostenibilidad financiera y la satisfacción del cliente corporativo.

Esta solidez llamó la atención de la élite financiera global. En una ronda de inversión reciente, la firma sumó el respaldo de Illuminate Financial. Este fondo de capital de riesgo cuenta con socios de la talla de JPMorgan, Citi, Barclays y BNY Mellon. La compañía mantiene oficinas en plazas clave como Miami, Madrid y Buenos Aires.

Julián Colombo

A continuación, la entrevista de iProfesional con el director general ejecutivo de N5.

-En el caso de la inteligencia artificial, ¿estamos frente a una burbuja financiera, una burbuja de expectativas, o ambas?

-Bueno, las expectativas que genera una nueva invención tecnológica suelen inflamarse en cuanto empieza la difusión. Pero el ciclo de las expectativas tiene varias fases y necesariamente pasa por una en la que se le atribuyen a la innovación unas capacidades hiperbólicas. Esto es imprescindible para el largo plazo. Cuando muchas empresas creen que encontraron una mina de oro, hacen inversiones enormes en "excavadoras" que luego venden más baratas a los que efectivamente encontraron algo. La burbuja ayuda a financiar la infraestructura del negocio real.

En este momento quizá estemos en esa fase de pequeña decepción que ayudará a corregir lo que no funcionó y a darnos perspectivas respecto a lo que sí pueda mejorar la inteligencia artificial en los próximos tiempos.

-¿Cuántas de las implementaciones actuales de inteligencia artificial están moviendo realmente la aguja en el balance de las organizaciones y cuántas son simplemente "proyectos de vanidad" para decir que innovan?

-La mayoría de las inversiones actuales en IA son exploratorias. Solo una fracción —cuando está conectada a objetivos financieros y operativos claros— está generando impacto real. El reto de las organizaciones hoy no es adoptar IA por moda, sino construir una disciplina estratégica de esta tecnología que pueda mover la aguja del negocio de forma sostenible.

-¿Cuál es su "detector de humo" para diferenciar una herramienta e implementación con inteligencia artificial robusta en una organización de un simple sistema de automatización con esteroides?

-Simplemente observar variables de negocios derivadas. Si alguien dice que ahora con inteligencia artificial la productividad de su equipo subió 50%, yo pregunto: "¿En cuánto aumentaste tus ventas, tu producción o redujiste tu plantilla?" Y en la mayoría de los casos la respuesta es "por ahora esas variables no cambiaron, pero vamos en la dirección correcta".

Para mí una IA robusta se nota cuando mejora decisiones de negocio, cuando aprende con el uso real y cuando puede explicar y auditar lo que hace. Porque en banca —la industria que conozco más— no alcanza con que "funcione": tiene que ser confiable.

-¿Es sostenible el modelo de negocio de las startups de inteligencia artificial si el costo marginal de cada consulta sigue siendo tan alto en comparación con el software tradicional y el basado en la nube?

-Sí, pero no para todos. La industria se va a dividir rápido. Si tu startup vende "IA" que no puede demostrar retorno económico sostenible, se cae. Pero si tu IA mueve una aguja concreta —menos fraude, mejor conversión, menor mora— el costo por consulta deja de ser el tema central. La clave es simple: no se vende inteligencia, se venden resultados.

-Si la inteligencia artificial cumple su promesa, ¿qué porcentaje de la fuerza laboral bancaria se vuelve redundante en 5 años? ¿Qué roles son inmunes?

-Yo no lo miro como "personas afuera", lo miro como "tareas que desaparecen". En cinco años, tranquilamente un 40% o 50% de las tareas bancarias actuales se automatizarán. Sobre todo, lo repetitivo: backoffice, documentación, validaciones simples, atención de baja complejidad.

¿Inmunes? Ninguno al 100%. Pero los que más se fortalecen son los que combinan criterio con responsabilidad: riesgo, fraude, compliance avanzado, producto, relación con clientes grandes… y los que saben operar la organización, no solo analizarla.

La atención humana va a transformarse en status. Como el caballo, que pasó de ser el medio de locomoción del que no podía comprar un auto, al hobby de una familia con los recursos y el espacio para cabalgar, en diez años la atención humana en banca va a ser un lujo.

-Europa ya tiene su AI Act y otros países están siguiendo el camino. ¿La regulación excesiva podría ser el pinchazo que desinfle la burbuja antes de que la tecnología madure, o es necesaria para evitar un colapso sistémico?

-La regulación va a pasar sí o sí, especialmente en sectores como el financiero donde una mala decisión no es un error técnico… es un problema sistémico. Ahora, ¿puede la regulación excesiva pinchar la burbuja antes de tiempo? Sí, claro. Si se regula desde el miedo, con burocracia y sin entender cómo se aplica en la práctica, lo que terminás haciendo es frenar innovación, encarecer proyectos y empujar a las empresas a comprar tecnología "caja negra" de afuera.

En banca, la regulación no es un freno, es un marco de confianza. El punto no es regular "la IA" como si fuera una sola cosa. El punto es regular el riesgo: no es lo mismo un chatbot que un modelo que decide crédito, detecta fraude o condiciona el acceso a un servicio.

Si se hace bien —con foco en trazabilidad, responsabilidad y control— la regulación no desinfla la tecnología. La convierte en industria y eso, en el largo plazo, es lo que evita el colapso y habilita la adopción masiva.

-¿Está el talento argentino aprovechando la inteligencia artificial para exportar valor real o nos estamos quedando en la periferia de la discusión técnica?

-Si estamos hablando de los elementos fundacionales técnicos de la IA, algoritmos, modelos, desarrollo de hardware e innovación en data: Periferia. Sacando unas 30 personas que estaban trabajando en esto en universidades o empresas de primera línea del mundo, casi no hay argentinos en la vanguardia. Es solo leer los nombres de empleados top de las grandes empresas de AI. Norteamericanos, chinos, israelíes, ingleses, canadienses, alemanes, indios… La gente de Latinoamérica no llega al 2%, y hay más brasileños que del resto de sudamericanos sumados.

La IA es una frontera científica. Hay muchas menos probabilidades de encontrar una solución "atando algo con alambre". Se requiere tener un conocimiento técnico profundo para siquiera entrar en la conversación, y enormes cantidades de capital para tangibilizar una idea. Diferente es el caso de las aplicaciones de negocio. No tengo ninguna duda de que cientos de empresas argentinas pueden generar oportunidades extraordinarias basadas en inteligencia artificial.

Hoy veo mucha inteligencia puesta en pruebas rápidas, en prototipos inmediatos, pero, en ocasiones, "cosméticos". Todavía falta dar el salto de construir soluciones que aguanten producción, regulación y volumen y que se puedan exportar como industria.

-¿Cómo se garantiza que la inteligencia artificial no herede los sesgos de los datos históricos de la banca tradicional en una escala masiva?

-La banca ya trae sesgos de fábrica. La IA no los inventa: los multiplica si no se controla. La forma de evitarlo es simple: revisar los datos, medir si el sistema trata distinto a distintos perfiles, vigilar que no se desvíe con el tiempo y poder explicar cada decisión.

-¿Cuál es esa "killer app" de la inteligencia artificial en el mundo financiero que hoy todavía no estamos viendo porque estamos distraídos con los chatbots?

-Hoy hay mucha creatividad y mucha prueba rápida, pero el mundo no paga por "promesas", paga por soluciones que funcionan en serio, en producción, con seguridad, con continuidad y con impacto medible. Nosotros tenemos como clientes o inversores a 6 de los bancos más importantes del mundo y muchos apuestan a nuestro Singular, el primer "super agente" de la industria financiera.

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