Cómo funciona la app que conecta a usuarios para compartir gastos de viaje y ya opera en la Argentina
El mapa económico argentino, marcado por fuertes tensiones y cambios en los hábitos de consumo, vuelve atractivo un modelo que gana terreno a nivel global. En ese escenario, BlaBlaCar anunció su llegada oficial al país, consolidando su desembarco en América Latina como parte de una estrategia regional más amplia que incluye varios mercados de la región.
La compañía francesa, fundada en 2006, ya opera en 21 países y supera los 29 millones de usuarios activos al año. Su expansión en la región contempla también Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, con el objetivo de posicionarse en rutas interurbanas de media y larga distancia
Un modelo basado en compartir viajes y reducir costos
El servicio se apoya en un esquema de economía colaborativa que conecta conductores con asientos disponibles y pasajeros que realizan trayectos similares. A diferencia de las aplicaciones de transporte urbano, el foco está puesto en viajes entre ciudades, generalmente de entre 200 y 300 kilómetros.
El principio es simple: repartir gastos de traslado entre quienes ya iban a realizar el viaje, reduciendo el costo individual sin convertir la actividad en un servicio profesional de transporte.
El contexto argentino como factor clave de ingreso
El desembarco no responde únicamente a una estrategia de expansión, sino también a condiciones locales que favorecen el modelo. Según explicó el CEO global de la compañía, Nicolas Brusson, el momento elegido responde al impacto del aumento de los costos de movilidad.
En el plano local, el encarecimiento de los combustibles refuerza esa tendencia. En 2026, los precios de nafta y gasoil registraron un incremento cercano al 83% promedio, lo que elevó el costo de llenar un tanque a valores que rondan los $80.000 en vehículos medianos.
Ahorro compartido y cambio de comportamiento
El modelo económico de la plataforma se apoya en la ocupación de vehículos que, en muchos casos, circulan con asientos libres. Con un promedio de más de dos pasajeros por viaje, la reducción de costos para los conductores puede superar la mitad del gasto total del trayecto.
Según los directivos de la app, en distintos mercados donde opera la compañía, el crecimiento del carpooling está directamente asociado a la búsqueda de ahorro. Sin embargo, aclaró que la adopción del sistema depende también de un factor cultural clave: la confianza entre usuarios.
Brasil como caso testigo de la región
La empresa utiliza a Brasil como principal referencia para su expansión en América Latina. Allí opera desde 2015 y logró convertirse en uno de sus mercados más relevantes a nivel global, con más de 25 millones de pasajeros al año.
La mayor parte de los viajes compartidos en ese país ocurre en rutas sin alternativas directas de transporte público, lo que refuerza la utilidad del sistema en grandes territorios con conectividad desigual.
Inteligencia artificial y expansión acelerada
Uno de los factores que explica la expansión simultánea en varios países es el cambio tecnológico interno de la empresa. La incorporación de inteligencia artificial permitió acelerar procesos de adaptación de la plataforma a nuevos mercados.
Tareas que antes requerían largos ciclos de desarrollo —como traducciones, ajustes de interfaz o integración de pagos— hoy pueden resolverse en mucho menos tiempo, lo que habilita una estrategia de crecimiento regional en simultáneo.
Mercado local, regulación y modelo de negocio
El desembarco de plataformas de movilidad en Argentina ha estado históricamente atravesado por tensiones regulatorias y resistencia gremial. Sin embargo, la compañía busca diferenciarse de otros actores del sector al remarcar que su modelo no está orientado al lucro individual.
La plataforma establece un cálculo de costos basado en gastos reales del vehículo —combustible, peajes, mantenimiento y seguros— y fija un tope máximo para los aportes de los pasajeros. El objetivo es evitar que el servicio funcione como actividad comercial.
Desde la empresa explican que los conductores no son trabajadores del sistema, sino usuarios que comparten gastos de un viaje que de todas formas iban a realizar.
El objetivo de la compañía en Argentina no se centra únicamente en volumen de negocio, sino en la construcción de una red de usuarios recurrentes que adopten el sistema como hábito de movilidad.
En un contexto de aumento de costos de transporte y cambios en la movilidad interurbana, la propuesta se posiciona como una alternativa que busca optimizar recursos existentes, reduciendo ineficiencias en los trayectos de larga distancia.