CRIPTOMONEDAS

Hackeos, petróleo y stablecoins detrás del negocio cripto sancionado

Rusia, Irán y Corea del Norte encontraron en las criptomonedas una vía para comerciar, recaudar, lavar fondos y sostener objetivos geopolíticos.
Por César Dergarabedian
TECNOLOGÍA - 15 de Julio, 2026

El sistema financiero global, apoyado durante décadas en el dólar estadounidense y en la red SWIFT, enfrenta una presión inédita por el avance de los activos digitales. En 2025, Rusia, Irán y Corea del Norte aceleraron el uso de criptomonedas para eludir bloqueos, sostener comercio exterior y financiar operaciones que el circuito bancario tradicional ya no les permite.

Según la empresa de investigaciones Chainalysis, el volumen de transacciones ilícitas con criptomonedas llegó a 154.000 millones de dólares en 2025, con un salto del 694% en el valor recibido por entidades sancionadas. La compañía TRM Labs ubicó esa actividad en 158.000 millones de dólares para el mismo período. En ambos casos, el dato marca un cambio fuerte: las criptomonedas dejaron de ser una herramienta marginal y pasaron a formar parte de la caja financiera de gobiernos bajo presión.

Las direcciones vinculadas a actores sancionados recibieron más de 100.000 millones de dólares, unas ocho veces más que el año anterior. Detrás de esa cifra aparece una guerra económica de baja visibilidad, donde la cadena de bloques funciona como vía de pago, mecanismo de comercio y refugio para regímenes aislados.

Rusia usa stablecoins y plataformas propias para sostener su comercio exterior

Rusia tomó la delantera en la construcción de vías de pago fuera del circuito occidental. Tras las sanciones por la invasión a Ucrania, Moscú legalizó los pagos con criptomonedas para comercio exterior a mediados de 2026 y les abrió a sus exportadores una salida formal para aceptar activos digitales.

El centro de esa red es A7, una plataforma asociada a intereses rusos, con apoyo del banco estatal Promsvyazbank y del empresario sancionado Ilan Shor. Su pieza más conocida es A7A5, una stablecoin atada al rublo que procesó más de 93.000 millones de dólares en menos de un año. Opera sobre Tron y Ethereum, lo que permite cerrar pagos internacionales sin pasar por bancos occidentales.

Las investigaciones de Chainalysis y TRM Labs señalan a Kirguistán, un país de Asia central que formó parte de la ex Unión Soviética, como una pieza central del circuito. A través de Old Vector y plataformas como Grinex, actores rusos convierten rublos en A7A5 y luego cambian esos tokens por criptoactivos líquidos como Tether. Ese recorrido facilita compras de microelectrónica y componentes de doble uso en China, insumos clave para la industria militar rusa.

Grinex apareció poco después del golpe contra Garantex, una plataforma acusada de procesar fondos ligados al cibercrimen y al ransomware. Para resguardar dinero de clientes tras la incautación de Garantex, sus operadores migraron fondos congelados hacia Grinex mediante A7A5. La maniobra mostró una rápida adaptación técnica frente a la presión judicial.

Irán mueve fondos cripto para vender petróleo y financiar redes aliadas

En Irán, el uso estatal de criptomonedas avanzó con fuerte control político. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica concentró más del 50% del valor recibido por entidades iraníes en el último trimestre de 2025, de acuerdo con Chainalysis.

Ese flujo, superior a 3.000 millones de dólares al año, sirve para esquivar sanciones petroleras, comprar equipamiento técnico y financiar redes aliadas en Medio Oriente, entre ellas Hamás, Hezbolá y los hutíes. La operatoria se apoya en "exchanges" locales. Nobitex procesó más de la mitad de los ingresos de activos digitales de Irán en 2025, seguida por Wallex, Bitpin y Ramzinex.

El caso también llegó al Banco Central de Irán. En abril de 2026, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos identificó billeteras cripto vinculadas a esa entidad, usadas para comprar stablecoins mediante intermediarios. Luego, en coordinación con Tether y fuerzas de seguridad estadounidenses, se congelaron unos 344 millones de dólares en activos digitales asociados a esas direcciones.

Mientras el poder político usa estas redes para sostener su margen de maniobra, muchos ciudadanos iraníes recurren a Bitcoin como resguardo ante la inflación y la caída del rial, que perdió cerca del 90% de su valor desde 2018. En momentos de protestas y cortes de Internet, analistas detectaron fuertes retiros hacia billeteras personales.

Corea del Norte combina hackers y falsos empleados para robar activos digitales

La táctica cambió. Los atacantes dejaron de apuntar solo a protocolos de finanzas descentralizadas y pusieron la mira en grandes exchanges centralizados. El ataque a Bybit, en febrero de 2025, marcó ese salto: la plataforma perdió 1.500 millones de dólares en una sola operación, alrededor del 51% de todo lo robado a servicios cripto ese año.

La clave no está solo en el código. Corea del Norte despliega trabajadores de tecnologías de la información (TI) con identidades falsas para entrar en empresas tecnológicas y Web3 de Occidente. Desde adentro, obtienen acceso a sistemas de autorización, credenciales y procesos sensibles. Estos fraudes laborales generaron casi 800 millones de dólares adicionales en 2024, fondos que terminan asociados al programa de misiles y armas del régimen.

Para convertir ese dinero en efectivo o bienes, el régimen recurre a redes de lavado en el sudeste asiático, conocidas por investigadores como la "lavandería china". Estos intermediarios operan fuera de los bancos tradicionales y complican la recuperación de fondos por parte de las autoridades.

Estados Unidos y Europa endurecen sanciones contra exchanges y billeteras

La respuesta occidental se volvió más agresiva. Los Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, sancionó exchanges, proveedores tecnológicos y billeteras vinculadas a redes de evasión.

En junio de 2026, la OFAC designó a Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex, los mayores exchanges iraníes, por facilitar la evasión de sanciones y el financiamiento del terrorismo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que los Estados Unidos incautó cerca de 1.000 millones de dólares en criptoactivos iraníes dentro de una campaña de presión económica. También hubo medidas contra desarrolladores rusos de drones, servicios de alojamiento ligados al ransomware y plataformas como Grinex y Cryptex.

La Unión Europea avanzó con una línea todavía más restrictiva en su paquete de sanciones contra Rusia. Desde mayo de 2026, los ciudadanos europeos no pueden realizar transacciones con proveedores de servicios de criptoactivos establecidos en Rusia o Bielorrusia.

El bloque europeo también prohibió el uso de RUBx, A7A5 y el rublo digital emitido por el Banco Central ruso. Además, puso bajo vigilancia a Kirguistán por su rol como puente para activos rusos y limitó exportaciones tecnológicas hacia ese país. El objetivo es cortar rutas financieras, operadores humanos y mecanismos de compensación comercial que permiten saldar deudas sin mover dinero por canales bancarios clásicos.

Las reglas desparejas dejan huecos que facilitan el lavado y la evasión

Aun con sanciones más duras, el problema persiste: no existe una regulación global uniforme. Las diferencias entre países dejan zonas grises que los actores sancionados aprovechan para mover fondos por jurisdicciones con controles más débiles.

El Grupo de Acción Financiera Internacional advirtió en 2025 que las brechas en normas contra lavado de dinero y financiamiento del terrorismo mantienen abiertas rutas para redes criminales y estados sancionados. Cerca del 30% de las jurisdicciones relevadas ni siquiera aplica la "regla de viaje", que obliga a compartir datos sobre remitentes y destinatarios de transferencias cripto.

Las stablecoins son el centro del asunto. Al mantener paridad con monedas como el dólar o el rublo, combinan estabilidad, liquidez y velocidad de transferencia. Por eso resultan atractivas para liquidar operaciones comerciales lejos de los controles tradicionales.

Los Estados Unidos intenta cerrar esa puerta con iniciativas como la Ley GENIUS, que busca regular a emisores de stablecoins. La propuesta exige reservas de alta calidad, auditorías y programas estrictos de cumplimiento de sanciones. También apunta a que los emisores puedan congelar fondos vinculados a personas u organizaciones sancionadas.

China y el sudeste asiático aparecen como piezas clave para convertir cripto en efectivo

Los mercados de garantía y las redes de liquidación en China movieron más de 103.000 millones de dólares en 2025, según reportes del sector. Funcionan como centros de pago para estafas, cibercrimen y evasión de sanciones vinculadas a Rusia y Corea del Norte en el sudeste asiático.

El Departamento de Justicia estadounidense y la OFAC empezaron a golpear esas estructuras con sanciones contra grupos como Prince Group y Huione Group, señalados por facilitar el lavado de miles de millones de dólares del cibercrimen y de hackeos estatales norcoreanos. Sin embargo, los operadores suelen abrir plataformas espejo y mover sus operaciones con rapidez.

Otro dato inquieta a las agencias de inteligencia: la cooperación entre países sancionados. Se detectaron transferencias millonarias entre la red rusa A7 y billeteras controladas por la Guardia Revolucionaria de Irán, además de fondos de hackeos norcoreanos que pasaron por plataformas rusas para convertirse en efectivo.

El escenario de 2026 muestra que sacar a un país de SWIFT ya no garantiza aislamiento económico total. Rusia, Irán y Corea del Norte encontraron en las criptomonedas una vía para comerciar, recaudar, lavar fondos y sostener objetivos geopolíticos. Mientras Occidente ajusta leyes y herramientas de monitoreo, la pelea por el control del dinero digital seguirá en el centro de la seguridad global.

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