De revisar autorizaciones a blindar el celular, claves para no caer en estafas bancarias
La estafa bancaria se instaló como una de las amenazas digitales más frecuentes para los usuarios argentinos. La expansión del "home banking", las billeteras virtuales y las compras por internet abrió nuevas puertas para el delito informático, mientras buena parte de la población todavía aprende a moverse con seguridad en servicios financieros digitales.
Los reportes de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) muestran la dimensión del problema de la estafa bancaria. En 2024 se registraron 34.468 denuncias, la cifra más alta informada por el organismo, con un crecimiento superior al 21 por ciento frente al año anterior. Los fraudes en línea concentran la mayoría de los casos, seguidos por la usurpación de identidad y los accesos no autorizados a cuentas.
El dato preocupa porque muchas maniobras de estafa bancaria ya no dependen de virus complejos ni de ataques sofisticados contra servidores. En gran parte de los casos, los delincuentes apelan a llamadas, mensajes, perfiles falsos y pedidos urgentes para que la propia víctima entregue un dato sensible o autorice una operación.
A continuación, tres claves para reducir el riesgo de caer en una estafa bancaria y actuar con rapidez si el daño ya ocurrió.
Clave 1: cuidar la identidad digital y blindar el celular
El teléfono móvil pasó a ser una caja fuerte portátil. Allí conviven la aplicación del banco, billeteras virtuales, correos electrónicos, chats, tarjetas y códigos de validación. Por eso, si un atacante toma el control de la línea o del dispositivo, el impacto puede llegar directo al dinero mediante estafa bancaria.
SIM swapping: cuando te roban la línea para entrar a tus cuentas
Una de las maniobras más peligrosas de estafa bancaria es el SIM swapping. El delincuente reúne datos personales de la víctima, muchas veces filtrados en Internet o conseguidos por ingeniería social, y pide a la empresa de telefonía un duplicado del chip con una excusa falsa, como robo o pérdida del equipo.
Cuando la nueva SIM queda activa en el celular del atacante, la línea original deja de funcionar. A partir de ese momento, los códigos enviados por SMS para recuperar accesos o validar operaciones pueden quedar en manos del autor de la estafa bancaria. Con esa ventaja, el atacante puede entrar a cuentas bancarias, billeteras virtuales, correos y perfiles asociados.
Para bajar el riesgo de una estafa bancaria, conviene activar un PIN de la tarjeta SIM, distinto al desbloqueo de pantalla, revisar cualquier pérdida repentina de señal y dejar de usar el SMS como único segundo factor. Las aplicaciones de autenticación y la biometría ofrecen una protección más robusta.
WhatsApp: el código de seis dígitos que nunca hay que compartir
El robo de cuentas de WhatsApp sigue entre los engaños más comunes. El llamado suele llegar con una excusa conocida: un turno médico, un beneficio, una supuesta gestión de un servicio público o un premio. En medio de la conversación, el atacante pide un código de seis dígitos.
Ese número no confirma ningún trámite externo. Es la clave que permite activar la cuenta de WhatsApp en otro teléfono móvil. Una vez dentro, el delincuente escribe a contactos de la víctima y pide transferencias con historias de urgencia, venta de dólares o problemas familiares y cometer así estafa bancaria.
La verificación en dos pasos dentro de WhatsApp es una barrera simple y efectiva. También conviene desconfiar de cualquier llamada que pida códigos, claves, tokens o datos de tarjetas, incluso si el interlocutor dice pertenecer a un organismo público o a una empresa conocida.
Clave 2: desconfiar de operaciones urgentes y revisar cada autorización
La segunda defensa contra una estafa bancaria es bajar la velocidad. Los delincuentes suelen forzar decisiones rápidas: "aceptá ahora", "se vence el pago", "necesito resolverlo ya" o "te mandé la plata, solo falta que lo confirmes". Esa presión es una señal de alerta.
DEBIN: el botón que puede vaciar la cuenta
El Débito Inmediato, más conocido como DEBIN, fue usado por estafadores en ventas por redes sociales y plataformas de compraventa. La víctima de una estafa bancaria publica un producto, un supuesto comprador asegura que ya pagó y le pide que entre al home banking para "aceptar" el dinero.
La trampa está en el sentido de la operación. Un DEBIN no es una transferencia recibida, sino una autorización de débito. Si el usuario acepta, permite que el dinero salga de su cuenta hacia la del responsable de la estafa bancaria. Para recibir una transferencia común no hace falta aceptar nada: el dinero se acredita sin que el destinatario apruebe la operación.
La estafa bancaria triangular: cuando "devolver plata" también puede ser un problema
Otro fenómeno en alarmante expansión es la denominada "estafa triangular". En esta modalidad criminal de la estafa bancaria, la víctima recibe en su cuenta bancaria una transferencia de dinero de un origen desconocido, que en ocasiones alcanza montos muy elevados de hasta 500.000 pesos. De manera casi inmediata, un tercero se comunica por WhatsApp o llamada telefónica alegando haber cometido un error al tipear el CBU y solicita la devolución desesperada de los fondos a una cuenta diferente.
El problema es que ese dinero puede provenir de una estafa bancaria previa. Si el usuario lo transfiere por su cuenta al CBU indicado, puede quedar dentro de una cadena de triangulación de fondos. La recomendación es no devolver el dinero de manera directa. Hay que contactar al banco, informar el movimiento y pedir la reversión por canales oficiales.
Clave 3: conocer los derechos del usuario ante una estafa bancaria
Además de prevenir, también hay que saber qué exige la normativa local a los bancos en el caso de una estafa bancaria. En la Argentina, el Banco Central estableció pautas para reforzar la validación de identidad en operaciones sensibles, en especial frente al otorgamiento de créditos preaprobados por canales digitales.
Créditos preaprobados: qué debe hacer el banco
La Comunicación A 7319 del BCRA obliga a las entidades a verificar de manera fehaciente la identidad del solicitante antes de habilitar un crédito preaprobado. También exige avisos por los puntos de contacto disponibles, como correo electrónico, notificaciones de la app y mensajes al teléfono registrado.
Otro punto clave es el plazo de espera para acreditar el dinero. La norma prevé una ventana de al menos 48 horas hábiles, destinada a que el cliente pueda objetar una operación que no reconoce. Ese margen puede ser decisivo si un tercero ingresó al home banking y pidió un préstamo a nombre de la víctima.
Qué dicen los fallos sobre la responsabilidad de los bancos en una estafa bancaria
La justicia argentina viene remarcando que las entidades financieras tienen responsabilidad sobre la seguridad de sus canales digitales. En distintos casos, los tribunales cuestionaron la falta de controles ante movimientos inusuales, como transferencias repetidas, montos fuera del patrón habitual o destinatarios nuevos.
El criterio que se consolida es que el home banking facilita las operaciones, pero también introduce riesgos que el banco debe gestionar. Si una entidad ofrece servicios digitales y obtiene beneficios por esa operatoria, debe contar con controles antifraude adecuados y responder cuando esos mecanismos fallan en una estafa bancaria.
En el caso de adultos mayores u otros consumidores muy vulnerables, los jueces suelen exigir una protección reforzada. Cuando una operación rompe de forma evidente el historial del cliente, la entidad debe activar validaciones adicionales antes de permitir el avance del movimiento.
Nuevas trampas: inteligencia artificial, falsas inversiones y ransomware
La estafa bancaria también se cruza con nuevos recursos de manipulación digital. Los "deepfakes" y videos falsos con figuras públicas o celebridades se usan para promocionar supuestas inversiones de alta rentabilidad. El gancho suele ser simple: promesas de ganancias rápidas, poca información verificable y una plataforma que aparenta ser confiable.
También crecen las estafas de inversión con criptoactivos, conocidas en el mundo como "pig butchering". El atacante construye una relación de confianza con la víctima por redes sociales o mensajería y luego la convence de transferir dinero a sitios controlados por delincuentes.
En paralelo, circulan ofertas laborales falsas por WhatsApp. Prometen pagos por tareas simples, como dar "me gusta" a videos o seguir cuentas, pero después exigen comisiones, impuestos o depósitos para liberar supuestas ganancias.
En empresas y organismos públicos, el ransomware sigue como una amenaza de alto impacto. En estos ataques, los criminales cifran archivos, bloquean sistemas y reclaman un rescate, por lo general en criptomonedas. En muchos casos también amenazan con publicar información sensible si no reciben el pago.
Qué hacer para evitar una estafa bancaria
- No usar redes Wi-Fi públicas para entrar al home banking o a billeteras virtuales.
- No guardar datos de tarjetas en navegadores compartidos o dispositivos ajenos.
- Mantener actualizado el sistema operativo del celular y las aplicaciones financieras.
- Activar la verificación en dos pasos en correo, WhatsApp, bancos y billeteras.
- No compartir códigos, tokens, claves ni datos de tarjetas por teléfono o chat.
- Revisar con calma cualquier solicitud de DEBIN antes de aceptarla.
- Desconfiar de mensajes con premios, turnos, subsidios o inversiones urgentes.
Qué hacer si ya caíste en una estafa bancaria
La mejor defensa contra una estafa bancaria combina prevención, pausa y reacción rápida. Ante un mensaje urgente, una llamada sospechosa o una operación que no se entiende, conviene frenar y verificar por canales oficiales. En seguridad digital, esos minutos pueden marcar la diferencia entre conservar los ahorros o perderlos en una maniobra que parecía inofensiva.