CONECTIVIDAD

Telecom debe vender 6 millones de líneas y Metrotel aparece como candidata

Enacom y la Autoridad Nacional de la Competencia deben decidir si la compañía tiene capacidad para convertirse en el tercer operador móvil del país.
Por José María Lamorte
TECNOLOGÍA - 13 de Agosto, 2026

La venta de Telefónica Móviles Argentina a Telecom abrió una nueva etapa en el negocio local de la telefonía móvil. Para que la compra avance, Telecom debe transferir seis millones de líneas activas a un operador independiente. Metrotel aparece como el primer candidato conocido, aunque todavía debe superar una revisión técnica, operativa y financiera antes de recibir los clientes.

La decisión está en manos de dos organismos. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), definirá cómo se transfieren las líneas, el espectro y los accesos a la red. La Autoridad Nacional de la Competencia, ANC, deberá comprobar si el comprador puede sostener el servicio, invertir y competir sin depender de Telecom de manera permanente.

La candidatura tiene una dimensión difícil de exagerar. Metrotel atiende hoy a unos 9.000 clientes corporativos y operadores sobre una extensa red de fibra. Si recibe la cartera, tendrá que administrar de golpe una base de usuarios masivos, con millones de facturas, reclamos, altas, bajas, recargas, portabilidad y planes comerciales en todo el país.

Telecom anunció en febrero de 2025 la compra de Telefónica Móviles Argentina por 1.245 millones de dólares. La operación reunió bajo un mismo control a Personal y Movistar, dos de las tres redes móviles nacionales. El Gobierno objetó el nivel de concentración y estableció condiciones para evitar que el mercado quedara reducido a Telecom y América Móvil, dueña de la marca Claro.

Antes de la compra, América Móvil tenía el 41,8% del mercado, Telecom el 33,8% y Telefónica el 24,4%, según la ANC. Sin correcciones, el grupo comprador alcanzaría el 58% y su rival conservaría el 42%. Esa distribución implicaría un duopolio para llamadas, mensajes y datos móviles, con menos presión competitiva sobre precios, calidad e inversiones.

Por qué Telecom debe desprenderse de seis millones de clientes

La ANC condicionó la adquisición a una cesión que preserve tres operadores móviles con capacidad real de competir. Telecom deberá entregar cuatro millones de líneas del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y dos millones del resto del país. El paquete incluye contratos, números telefónicos e historial de cada cliente, sin cargos vinculados con el traspaso.

Los usuarios no son el único componente. El comprador debe recibir espectro radioeléctrico suficiente para prestar el servicio. El espectro es el conjunto de frecuencias que transporta las comunicaciones entre el celular y las antenas. Sin ese recurso, una empresa puede tener clientes y una marca, pero no cuenta con la capacidad básica para operar una red móvil.

La autoridad trató la cesión de líneas y frecuencias como un paquete indivisible. El Enacom tendrá que diseñar el reparto técnico para que la nueva compañía disponga de cobertura y capacidad. Además, el comprador podrá adquirir parte de la infraestructura móvil y colocar equipos propios en sitios que ya cuentan con torres, energía, seguridad y enlaces de transmisión.

Telecom también deberá devolver 130 MHz de espectro excedente, con una restitución inmediata de 60 MHz a nivel nacional y medidas adicionales en áreas de alta concentración. Este punto importa porque las frecuencias son escasas. La cantidad disponible afecta la velocidad, la congestión y la posibilidad de sumar conexiones sin degradar la experiencia del usuario.

La resolución agrega una segunda desinversión en internet fijo. Telecom debe transferir 211.400 abonados de 28 localidades donde la combinación de redes supera los límites aceptados por la autoridad. A diferencia de la cartera móvil, esos clientes pueden quedar repartidos entre varios compradores, según las condiciones de cada ciudad y la infraestructura disponible.

Qué tiene Metrotel y qué le falta para operar telefonía móvil

Metrotel no parte desde cero. La compañía posee más de 8.000 kilómetros de fibra óptica y ofrece conectividad, acceso a Internet y servicios de telecomunicaciones a unos 9.000 clientes corporativos y operadores. Esa red constituye un activo útil para conectar antenas con centros de datos y transportar el tráfico que generan millones de celulares.

También desarrolla una red neutral de fibra hasta el hogar. En ese modelo, varios proveedores pueden usar una infraestructura común para vender sus servicios. La experiencia en redes compartidas encaja con una tendencia regional que reduce la duplicación de cables y torres, pero no reemplaza el conocimiento necesario para gestionar usuarios móviles en forma directa.

El salto operativo sería enorme. Metrotel pasaría de contratos entre empresas a seis millones de líneas de consumo. Tendría que sostener canales de venta, atención telefónica, aplicaciones, soporte digital, centros de cobranza y una red de distribución para chips y recargas. También necesitaría una marca capaz de competir frente a Personal y Claro en todo el territorio.

En el plano técnico, no alcanza con contratar antenas. Un operador debe contar con un núcleo de red, que valida cada línea, dirige llamadas y datos, aplica los planes contratados y protege las conexiones. A eso se suman sistemas de portabilidad numérica, interconexión con otras redes, prevención de fraude, facturación, cobranzas y monitoreo permanente.

Otro desafío será absorber la demanda diaria. El negocio móvil registra cambios frecuentes de plan, portaciones, pérdida de clientes, reclamos por cobertura y picos de tráfico. Una falla en autenticación puede dejar a miles de personas sin servicio. Por eso, la ANC mirará el patrimonio del candidato y también sus equipos técnicos, contratos y capacidad de respuesta.

Cómo funcionaría la red durante los primeros años

El nuevo operador podrá usar infraestructura de Telecom mientras construye la propia. Los acuerdos contemplan uso conjunto de antenas y equipos de radio, alojamiento de equipos en sitios existentes y roaming nacional e internacional. En términos simples, el cliente podría conectarse a una antena de Telecom aunque su línea pertenezca a la nueva compañía.

El acceso tendrá un plazo mínimo de tres años y podrá renovarse hasta que el ingresante cuente con una red propia operativa. La medida reduce el riesgo de cortes durante la migración y le da tiempo para instalar tecnología. Sin embargo, también crea una relación delicada: el nuevo competidor dependerá de la red de la empresa que le cedió los clientes.

Las condiciones mayoristas serán decisivas. Si los precios de acceso resultan altos, el nuevo operador tendrá menos margen para ofrecer descuentos o invertir. Si la calidad contratada queda por debajo del servicio minorista de Personal, sus clientes recibirán una experiencia peor. La ANC deberá fijar controles, indicadores y mecanismos de reclamo que eviten esas diferencias.

La compartición de red no significa que ambas compañías sean lo mismo. Cada operador puede definir precios, planes, atención y beneficios propios. También administra la relación contractual con el usuario. La independencia real, sin embargo, exige control sobre funciones centrales y una hoja de ruta verificable para reducir el uso de recursos ajenos.

Cuánto capital necesita Metrotel para asumir la cartera cedida por Personal

El monto de la compra todavía no se conoce. Tampoco se informó qué activos móviles integrarán el acuerdo ni cuánto costará el acceso transitorio a la red de Telecom. Ese silencio impide calcular la inversión total. El cheque no cubrirá sólo las líneas: habrá gastos de integración, sistemas, publicidad, atención y despliegue de infraestructura.

Metrotel pertenece desde 2017 a Riverwood Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities, que la adquirieron por 190 millones de dólares. El respaldo de fondos de inversión puede aportar capital y experiencia en operaciones de gran escala. Aun así, no existe información pública sobre un compromiso específico para financiar la compra de los clientes móviles.

La compañía obtuvo además una línea de crédito de hasta 110 millones de dólares, con apoyo de BID Invest e Itaú BBA. El paquete se anunció para ampliar fibra óptica y redes de conectividad, no para comprar una operación celular. La ANC tendrá que determinar qué fondos están disponibles, qué deuda puede asumir el proyecto y quién cubrirá necesidades adicionales.

La composición de los seis millones de clientes también afecta el valor. Una línea con abono mensual, bajo riesgo de mora y alto consumo genera más ingresos que una prepaga con actividad esporádica. La rotación importa del mismo modo: si muchos usuarios cambian de proveedor después del traspaso, el comprador pierde escala antes de recuperar la inversión.

El candidato deberá presentar un plan que contemple varios escenarios. Necesita recursos para pagar el paquete, absorber costos de migración, superar fallas iniciales y financiar una red propia. También debe demostrar que puede sostener tarifas competitivas sin sacrificar calidad. Una estructura demasiado endeudada podría cumplir la compra y luego quedar sin margen para crecer.

Qué revisarán Enacom y la autoridad de competencia

El Enacom tendrá una tarea técnica. Debe definir qué frecuencias recibe el comprador, en qué zonas y con qué cronograma. También deberá coordinar numeración, portabilidad, interconexión, acceso a sitios y continuidad del servicio. Cada decisión tiene impacto directo sobre cobertura y capacidad, en especial en el AMBA, donde se concentran cuatro millones de líneas.

La ANC analizará si Metrotel es independiente de Telecom y si dispone de incentivos para competir. La evaluación incluirá accionistas, fuentes de fondos, contratos de acceso, proyecciones comerciales y plan de inversiones. El objetivo no es sumar una marca nominal, sino conservar un tercer rival que pueda disputar clientes y mejorar su red con el tiempo.

Los reguladores también deberán revisar los términos de la dependencia inicial. Las tarifas mayoristas, los niveles de servicio, la prioridad ante fallas y el acceso a actualizaciones tecnológicas pueden favorecer o limitar al ingresante. Un contrato sin controles suficientes podría mantener tres marcas visibles, pero sólo dos redes con poder efectivo en el mercado.

La aprobación no está garantizada. Los organismos pueden aceptar al candidato, imponer condiciones adicionales o rechazarlo. También podrían exigir garantías, aportes de capital, plazos de despliegue y métricas mínimas de calidad. Telecom deberá buscar otra opción si Metrotel no supera el examen o si las partes no alcanzan un acuerdo comercial.

Qué puede cambiar para los clientes de Personal y Movistar

La transferencia debe realizarse sin costo para el usuario y conservar el número, el contrato y el historial. No debería requerir una portación tradicional, ya que la cartera cambia de operador por una medida regulatoria. Falta conocer si habrá reemplazo de chip, qué marca aparecerá en la pantalla y cómo se comunicará cada etapa.

Los paquetes combinados son uno de los puntos sensibles. Muchos clientes contratan celular junto con Internet, televisión o telefonía fija y reciben descuentos por la suma de servicios. Si la línea móvil cambia de proveedor, el regulador deberá definir cómo se preservan esas condiciones o qué compensación corresponde ante una modificación contractual.

La cobertura inicial debería mantenerse por el acceso a la red de Telecom. Eso no asegura que la experiencia sea idéntica. Las políticas de administración de tráfico, la atención, la facturación y los beneficios comerciales pueden cambiar. Por eso, cada cliente tendrá que revisar las comunicaciones oficiales y las condiciones de su plan cuando se anuncie la migración.

Los cuatro millones de usuarios del AMBA concentran el mayor desafío logístico. La densidad urbana exige mucha capacidad y una coordinación precisa entre antenas. En el interior, las distancias y la menor densidad elevan el costo por cliente. El comprador deberá responder a dos problemas distintos con una sola operación de alcance nacional.

Por qué la elección del tercer operador importa para todo el mercado

La cantidad de redes nacionales influye sobre precios, cobertura e innovación. Con tres competidores, una promoción o mejora de servicio suele recibir respuestas de los rivales. Con dos, cada empresa enfrenta menos presión para bajar tarifas o acelerar inversiones. La condición impuesta por la ANC intenta conservar esa tensión competitiva después de la salida de Movistar como operador independiente.

El caso también pondrá a prueba el modelo de redes compartidas. Un nuevo operador puede ingresar más rápido si usa antenas existentes, pero necesita reglas que le permitan diferenciarse y construir infraestructura propia. Si el esquema funciona, reducirá barreras de entrada. Si falla, la dependencia mayorista puede limitar la competencia que la medida buscó proteger.

Metrotel ofrece activos valiosos en fibra y experiencia con clientes empresariales, aunque su capacidad móvil todavía debe probarse. El examen regulatorio tendrá que mirar más allá del nombre del comprador. La pregunta central es si puede atender seis millones de líneas, financiar su crecimiento y tomar decisiones comerciales sin quedar subordinado a Telecom.

Por ahora, no existe un comprador confirmado. Metrotel es una candidata y la negociación puede cambiar. La definición marcará si la Argentina conserva tres operadores móviles con alcance nacional o si la competencia queda apoyada en una estructura donde el nuevo jugador depende durante años de uno de sus principales rivales.

Te puede interesar

Secciones