IPANEMA 203

Un avión brasileño que no usa nafta llega al país y empezará a volar con biocombustible argentino

Embraer confirmó que su aeronave agrícola, la única del planeta capaz de operar 100% con etanol, comenzará a operar en nuestro país
Por Diego Mañas
TECNOLOGÍA - 14 de Agosto, 2026

Hay una aeronave que hace veinte años nadie logró copiar. Se trata del Ipanema, el avión agrícola fabricado por la brasileña Embraer que en 2004 se convirtió en la primera aeronave del mundo certificada para volar íntegramente con etanol, sin necesitar una gota de nafta de aviación. Dos décadas después, sigue siendo la única en su categoría con esa característica, y ahora se prepara para desembarcar en la Argentina para volar con etanol producido en el país.

La confirmación llegó de la mano de Sany Onofre, directivo de Embraer, en una visita reciente al país. El ejecutivo adelantó que el desarrollo ya evaluó y aprobó el uso de etanol argentino derivado del maíz y la caña de azúcar, y que la aeronave se apresta a ingresar formalmente al mercado local junto a un importador.

Ipanema 203: un motor pensado para el etanol

El Ipanema 203 parte de un motor Lycoming de pistón que Embraer modificó y certificó específicamente para funcionar con etanol hidratado, es decir, una mezcla de ese alcohol con apenas entre un 5% y un 7% de agua. Es el mismo combustible que en Brasil se despacha en los surtidores como "etanol" para los autos flex, y el que la compañía sometió a testeos junto a la Agencia Nacional de Petróleo brasileña para validar su desempeño con el insumo argentino.

Onofre fue categórico sobre la calidad del producto nacional: según explicó, se trata de la misma química que utilizan en Brasil tanto para autos como para aviones, por lo que no hay dudas técnicas para la operación. El avión ya realizó vuelos de prueba con biocombustible argentino y se encuentra en la recta final antes de su comercialización en el país.

Además del componente ambiental, la compañía destaca una ventaja de performance: el mayor octanaje del etanol permite que un motor que con combustible de aviación convencional entrega 300 HP alcance los 320 HP al operar con etanol. A eso se suma un costo operativo menor al de la nafta de aviación (Avgas), pese a que el consumo en volumen es mayor, y una reducción en la huella de carbono de cada vuelo.

El Ipanema 203 es el primer avión del mundo que vuela sin una gota de nafta.

Qué es el etanol y cómo se produce

El etanol es un alcohol que se obtiene a partir de la fermentación de azúcares presentes en distintas materias primas agrícolas.

En la Argentina, las dos principales fuentes son el maíz y la caña de azúcar. En el primer caso, el almidón del grano se convierte primero en azúcares simples y luego se fermenta; en el segundo, se parte directamente de la sacarosa contenida en la caña o de la melaza que queda como subproducto de la producción de azúcar.

El proceso es similar que da origen a las bebidas alcohólicas, solo que a escala industrial y con un destino energético en lugar de gastronómico.

Por qué Embraer eligió el mercado argentino para poner a volar su avión

Para Embraer, la lógica es puramente regional. "Es una aeronave muy buena para estar solo en Brasil y nuestros vecinos pueden también tener la misma ventaja que nosotros", señaló Onofre. El directivo remarcó que ven una oportunidad clara para desarrollar el mercado argentino, dada la cercanía geográfica y la experiencia ya acumulada por la empresa en aviones agrícolas de bajo costo operativo.

La Argentina no es el primer país vecino al que apunta la compañía. Embraer ya avanzó recientemente en Paraguay, otro mercado con fuerte perfil agrícola, antes de poner la mira en el país. Para completar el desembarco local todavía resta un paso administrativo: la certificación ante la autoridad aeronáutica argentina, un trámite que Onofre describió como "casi un espejo" del que ya otorgó la ANAC brasileña. Según el directivo, no debería haber inconvenientes y el proceso podría cerrarse en pocas semanas.

Fundada en 1969 como empresa estatal y privatizada en 1994, Embraer integra hoy el podio de los fabricantes de aviones a nivel mundial, con sede en São José dos Campos, en el estado de San Pablo. Que una compañía de ese calibre siga siendo, veinte años después, la única capaz de producir un avión agrícola a etanol certificado da la pauta de lo específico y complejo que resulta este desarrollo tecnológico.

La otra cara de la moneda: la industria argentina de biocombustibles pide protagonismo

El desembarco del Ipanema ocurre en un momento particular para el sector. Mientras la aeronave brasileña se apronta a usar etanol nacional, la cámara que agrupa a la industria aceitera y cerealera del país, CIARA-CEC, lanzó una fuerte crítica sobre el rezago regulatorio argentino en materia de biocombustibles para aviación y transporte marítimo, justo cuando Brasil dio un paso regulatorio clave en la misma dirección.

El 12 de agosto, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva firmó el decreto que reglamenta el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), previsto en la Ley del Combustible del Futuro. La norma fija el marco definitivo para la producción, certificación, comercialización y uso del combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) en Brasil.

El esquema brasileño establece metas obligatorias y graduales de reducción de emisiones para la aviación doméstica, que arrancan en 2027 y escalan de manera progresiva hasta llegar a una reducción del 10% en 2037. También crea un sistema nacional de certificación obligatoria para el SAF, tanto de producción local como importado, con exigencias de trazabilidad y sostenibilidad, y da origen al Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permite comercializar por separado el atributo ambiental del combustible.

Según los cálculos oficiales citados por CIARA-CEC, Brasil proyecta una capacidad potencial de producción de 2.100 millones de litros anuales de SAF para 2030, un volumen que lo posicionaría como líder regional en combustibles sostenibles para la aviación.

"Nosotros vivimos en el pasado", el reclamo de CIARA-CEC

Desde la cámara que preside Gustavo Idigoras plantean que la experiencia brasileña demuestra que la transición energética puede convertirse en una política de desarrollo productivo para toda la cadena agroindustrial. En ese sentido, sostienen que los biocombustibles representan una oportunidad para agregar valor a materias primas agrícolas como los aceites vegetales, atraer inversiones industriales, generar empleo calificado y fortalecer las economías regionales, además de beneficiar al consumidor final.

El contraste con la situación local es, para la entidad, evidente. "Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado", disparó Idigoras. El titular de CIARA-CEC fue más allá y planteó que "el futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia", para concluir que "es el momento de sancionar una Ley en Argentina que genere futuro".

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