SEGURIDAD DIGITAL

El fraude digital crece y pone en riesgo tus cuentas y billeteras

Con casi la mitad de los usuarios afectados en el país, el phishing y el vaciamiento de cuentas obligan a extremar las alertas en las transacciones
Por César Dergarabedian
TECNOLOGÍA - 07 de Septiembre, 2026

La velocidad del avance de los servicios financieros digitales en la Argentina trajo consigo comodidad y agilidad para millones de usuarios. Las billeteras virtuales y las aplicaciones móviles de home banking facilitan las operaciones diarias de las personas de una manera impensable hace pocos años.

Sin embargo, esta masificación de la tecnología financiera también expandió el terreno para las organizaciones criminales. Las bandas delictivas buscan apoderarse de los fondos ajenos de forma digital. Las estafas virtuales crecen de manera continua y el phishing se consolida como la herramienta principal para el despojo de patrimonio en nuestro país.

Para dimensionar este problema, basta con ver los últimos datos de la consultora D'Alessio IROL y CertiSur. Su informe anual de seguridad digital muestra que el 43 por ciento de los usuarios locales sufrió algún hackeo o estafa virtual. 

Esta cifra representa un aumento alarmante si se considera que hace solo cuatro años el indicador se ubicaba en un dígito, es decir, en el 9 por ciento. En los años intermedios, la tendencia alcista fue constante en el país, con registros del 31 por ciento en el año 2024 y del 33 por ciento en el año 2025.

Las estadísticas oficiales del Ministerio Público Fiscal de la Nación confirman este panorama preocupante. La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, conducida por el fiscal Horacio Azzolin, reportó que durante el año pasado se registraron 34.468 denuncias por delitos informáticos.

Esta cifra consolidó un incremento del 21,1 por ciento en la comparación interanual con respecto al período previo. Los investigadores destacan que el fraude en línea encabeza la lista con el 63 por ciento de la incidencia total de los reportes recibidos por la fiscalía especializada.

El crecimiento de estas modalidades delictivas se vincula con la profesionalización de las bandas y el uso de nuevas tecnologías. La aparición de herramientas de inteligencia artificial permite a los estafadores perfeccionar sus mensajes y simular de forma idéntica las comunicaciones bancarias.

Incluso existen intentos donde se recurre al uso de clones de voz o imágenes de figuras públicas generadas con inteligencia artificial para ofrecer inversiones inexistentes.

Las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp se convirtieron en vías de contacto de alta frecuencia para iniciar los engaños.

¿Cómo funcionan las estafas virtuales que suplantan la identidad de los bancos?

Las estafas de suplantación de identidad bancaria, conocidas técnicamente como phishing, operan sobre la base de la manipulación de la confianza del usuario. La maniobra se inicia cuando los estafadores envían correos electrónicos masivos que simulan provenir de una entidad financiera legítima.

Los mensajes imitan de forma idéntica la identidad corporativa de la entidad. Utilizan logotipos oficiales, colores institucionales y diseños que parecen verdaderos. Los atacantes buscan provocar una alerta de urgencia o temor en la víctima para que actúe rápido y sin pensar.

Una excusa frecuente en estos correos fraudulentos es el supuesto bloqueo de la cuenta o una transferencia sospechosa que requiere validación. Para solucionar este supuesto inconveniente de forma inmediata, el mensaje incluye un enlace que redirige al usuario a una página web falsa.

Este sitio web apócrifo es una réplica exacta del portal oficial de ingreso al home banking de la entidad financiera. Al ingresar, el usuario ve una interfaz idéntica a la habitual. Esto reduce las sospechas y facilita la entrega de sus datos de acceso.

La trampa tecnológica incluye también el uso de certificados de seguridad que muestran el clásico icono del candado en la barra de direcciones. Muchas personas asocian este candado con una garantía absoluta de legitimidad de la página, pero en realidad solo indica que la conexión está cifrada.

Los estafadores configuran estos certificados en sus dominios maliciosos para dar una falsa apariencia de seguridad a sus plataformas de captura. Cuando la víctima digita su usuario y clave de acceso en la interfaz duplicada, los delincuentes reciben esa información en tiempo real.

En los casos en que la cuenta bancaria cuenta con medidas de doble autenticación, el sitio falso despliega un casillero adicional. Esta pantalla solicita el ingreso del código de un solo uso enviado por mensaje de texto o la clave del token móvil.

Los delincuentes, que operan en paralelo desde el portal verdadero de la entidad, introducen los datos capturados para ingresar a la cuenta. En cuestión de minutos, realizan transferencias inmediatas e irrevocables hacia cuentas de terceros o solicitan préstamos preaprobados que desvían de manera inmediata.

¿Cuáles son las señales principales para identificar un correo electrónico fraudulento?

A pesar de los esfuerzos de los delincuentes por imitar la comunicación oficial, los correos de phishing siempre dejan huellas que delatan su falsedad. El primer punto de control es la dirección de correo electrónico del remitente del mensaje.

Los bancos oficiales utilizan dominios específicos y propios que están debidamente registrados ante las autoridades del sistema financiero. Los estafadores suelen emplear cuentas de correo gratuitas o dominios con variaciones sutiles en las letras, una técnica conocida en seguridad digital como typosquatting.

Es fundamental conocer los dominios de correo electrónico autorizados de las principales entidades bancarias para contrastar la información que llega. Las comunicaciones legítimas del Banco Provincia provienen de casillas que terminan en bpba.com.ar, bancoprovincia.com.ar, bancoprovinciamail.com.ar o prisma-mp.com. El Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires detalló estas advertencias en su sitio para concientizar a la población.

Por su parte, el Banco Galicia utiliza dominios verificados como email.galicia.ar, mkt.bancogalicia.com.ar o bancogalicia.com.ar para sus envíos. Si el correo que recibís proviene de una extensión diferente, debés clasificarlo inmediatamente como un mensaje fraudulento.

Otra señal obvia de fraude es la presencia de enlaces externos que exigen una redirección rápida a otras páginas web. Los bancos nunca incluyen links de acceso directo a sus portales de transacciones en los correos informativos habituales.

Si posicionás el cursor sobre el enlace sin hacer clic, podés previsualizar la dirección real de destino en la barra inferior del navegador. En los correos falsos, esta dirección muestra nombres de servidores extraños que nada tienen que ver con la infraestructura de la entidad financiera.

El tono de urgencia y la coacción psicológica constituyen otros dos indicios de que estás ante un intento de estafa digital. Las bandas criminales apelan a amenazas de suspensión inmediata de servicios, cobro de multas o pérdida de beneficios para forzar una acción rápida.

Esta urgencia deliberada busca desactivar el análisis crítico del destinatario e ingresar en un estado de pánico. Los manuales de comunicación de la banca local prohíben el uso de este tipo de lenguaje de presión con sus clientes.

Finalmente, la presencia de errores ortográficos, fallas de redacción o problemas en el diseño gráfico del mensaje confirman la falsedad. Muchas campañas de phishing se diseñan en otros países y emplean traductores automáticos que no respetan el uso del lenguaje rioplatense.

Es común que soliciten la descarga de archivos adjuntos con extensiones sospechosas como ejecutables o archivos comprimidos. Las entidades del sistema financiero nunca envían documentos que requieran instalación o activación de macros para resolver problemas operativos.

¿Qué acciones debés evitar por completo si recibís un mensaje sospechoso?

Ante la recepción de un correo o mensaje que genere la menor sospecha, es fundamental adoptar una conducta de desconfianza extrema. La primera regla de seguridad es no interactuar con ningún enlace o botón que contenga el cuerpo del mensaje. Al respecto, el Banco Central publicó su listado de pautas preventivas. De igual manera, podés repasar los consejos de seguridad elaborados por la Secretaría de Comercio Interior en su sitio oficial. 

Si necesitás ingresar a tu home banking para verificar el estado de tus cuentas, debés hacerlo siempre de forma manual. Escribí la dirección oficial de la entidad financiera directamente en la barra de tu navegador o utilizá la aplicación móvil oficial de tu celular.

Tenés que evitar la descarga o la ejecución de cualquier archivo que venga adjunto al correo sospechoso. Muchos de estos archivos contienen troyanos de acceso remoto o virus diseñados para recolectar información sensible de tus dispositivos informáticos.

Los delincuentes utilizan este malware para espiar tus contraseñas y tomar el control total de tu computadora o teléfono. La preservación de la seguridad de tus equipos requiere mantener al día las actualizaciones del sistema operativo y contar con un antivirus activo.

Bajo ninguna circunstancia debés divulgar tus claves de seguridad, contraseñas, códigos PIN o números de token dinámico por canales informales. Estas credenciales de acceso son personales, secretas e intransferibles, y no son necesarias para que el banco te brinde asistencia técnica.

Ningún empleado de una entidad financiera legítima te va a pedir estos datos de forma telefónica o digital para resolver un trámite. Si alguien se contacta con vos con este requerimiento, debés cortar la comunicación inmediatamente porque estás ante un fraude.

Otra conducta que debés evitar es la publicación de quejas, consultas o reclamos de carácter transaccional en redes sociales de forma abierta. Las bandas criminales escanean los comentarios públicos de las cuentas oficiales de los bancos en busca de clientes insatisfechos.

Una vez detectado el reclamo, se contactan de manera directa mediante perfiles falsos que simulan pertenecer al servicio de atención al cliente. En estos casos, emplean la figura del falso samaritano para ganarse tu confianza y pedirte datos reservados bajo la promesa de solucionar tu problema.

De igual modo, no debés responder mensajes que alerten sobre supuestos errores al realizar transferencias de dinero a tu cuenta bancaria. Esta es una modalidad en alza donde los delincuentes intentan guiarte telefónicamente para que asistas a un cajero automático o uses tu aplicación.

El objetivo es que generes y les entregues un código de token o realices operaciones de reversión que en realidad transfieren tus ahorros. Toda gestión vinculada a movimientos de fondos debe verificarse de manera exclusiva por los canales oficiales del banco.

¿Cómo tenés que reaccionar si caíste en la trampa y te vaciaron la cuenta?

Si a pesar de las precauciones sufrís una estafa virtual, la rapidez de tu respuesta es fundamental para limitar el daño económico. El primer paso obligatorio es comunicarte con tu banco o billetera virtual por las líneas telefónicas de emergencia disponibles las 24 horas.

Debés solicitar el bloqueo inmediato de tu usuario de home banking, la desactivación de tus tarjetas de débito o crédito y la suspensión de tu token. Exigí que te brinden un número de reclamo por escrito para dejar constancia formal del desconocimiento de las operaciones.

En simultáneo con el aviso al banco, es sumamente aconsejable cambiar las contraseñas de todos tus servicios digitales clave. Esto incluye las claves de tus casillas de correo electrónico personal, tus perfiles de redes sociales y tus aplicaciones financieras asociadas.

Realizá este proceso de modificación desde un dispositivo informático seguro y diferente al que usabas cuando ocurrió la estafa virtual. De esta forma, evitás que los estafadores sigan con el control si tu equipo principal sufre la infección de algún virus espía.

La preservación de la evidencia digital es otra acción indispensable para respaldar tu posterior reclamo penal y civil. No elimines ningún mensaje de texto, correo de phishing, chats de WhatsApp o capturas de llamadas telefónicas vinculadas al hecho.

Tomá capturas de pantalla de alta resolución donde se visualice el remitente real del correo o el número telefónico del estafador. También tenés que guardar el detalle de los movimientos, con los números de CBU o CVU de destino de las transferencias. Esta información informática es la materia prima para los investigadores de la fiscalía.

(Video ruta)

Con todas las pruebas recolectadas, debés radicar la denuncia penal de manera inmediata ante la justicia. En la Argentina, podés enviar un correo electrónico con la descripción detallada del caso a denunciasufeci@mpf.gob.ar para dar inicio al trámite formal.

(Video 3 estafas)

También tenés la posibilidad de comparecer ante la comisaría de tu barrio o la fiscalía de turno, las cuales están obligadas a tomar tu denuncia de forma gratuita. El inicio de la acción penal permite que los investigadores soliciten medidas rápidas de congelamiento de fondos ante las plataformas financieras.

Si la respuesta de tu entidad bancaria no es satisfactoria, tenés que escalar tu reclamo ante los organismos de control del Estado. Podés iniciar una presentación oficial ante la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor de forma online y gratuita.

El Banco Central dispone de canales de reclamo no resueltos para mediar entre los usuarios y los bancos. La Comunicación A 7996 del BCRA establece un plazo de 60 días para disputar débitos de transferencias inmediatas pull, con obligación de reintegro en tres días hábiles por parte de la entidad.

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