Bares, teatros y tribunales le dicen basta a las gafas de Meta
Las gafas inteligentes de Meta atraviesan uno de sus momentos más incómodos desde que salieron al mercado. Lo que la empresa presentó como el próximo paso de la computación personal se convirtió, mes tras mes, en un problema legal y de reputación.
Instagram bloqueó cuentas de usuarios que usan las gafas Ray-Ban Meta para grabar y publicar videos con acoso o comportamientos indebidos en la vía pública, tribunales de Inglaterra y Gales dispusieron que las gafas de Meta no se podrán usar dentro de sus edificios y los cines del Reino Unido ya evalúan prohibirlas para evitar grabaciones no autorizadas y piratería. El patrón se repite en distintos países y rubros. El uso indebido no cesa y, frente a eso, las respuestas corporativas, judiciales y comerciales se endurecen cada vez más.
¿Qué son las gafas inteligentes de Meta y por qué generan tanto ruido?
Meta lidera el mercado de anteojos con inteligencia artificial a través de tres líneas, Ray-Ban Meta, Oakley Meta y los modelos propios Meta Glasses, desarrollados junto a EssilorLuxottica, con siete millones de unidades vendidas en todo el mundo.
El problema es el diseño. Incorporan cámaras casi invisibles en la montura, micrófonos y pequeños altavoces, y permiten grabar videos o tomar fotografías con un simple toque, todo dentro de un armazón que luce como un par de anteojos comunes. Esa apariencia convencional dificulta que otra persona note que la están filmando, y eso multiplicó los casos de grabaciones no autorizadas en la calle, el transporte público y locales comerciales.
¿Qué lugares ya prohibieron su uso?
La lista crece semana a semana. Varios establecimientos del Reino Unido comenzaron a restringir o prohibir el ingreso de personas con gafas inteligentes de Meta, al considerar que representan un riesgo para la privacidad de clientes y empleados, entre ellos Wetherspoons, la cadena con más de 800 pubs en Inglaterra. ATG Theatres, dueña de escenarios como el Bristol Hippodrome y el Edinburgh Playhouse, pide a los espectadores que se retiren las gafas durante las funciones, y ferias como Comic Con UK tomaron la misma decisión tras quejas de asistentes filmados sin saberlo.
El Servicio de Tribunales y Juzgados de Inglaterra y Gales confisca las gafas a quien intente ingresar con ellas a un edificio judicial y las devuelve al salir. En Estados Unidos, el sistema judicial de Nueva York restringió las gafas inteligentes en sus tribunales estatales, mientras que la Fuerza Aérea prohibió a sus integrantes usar Meta AI Glasses y dispositivos similares con el uniforme por motivos de seguridad operacional. Corea del Sur también estableció restricciones para el uso de gafas inteligentes en exámenes, para evitar ventajas indebidas y fraude.
¿Los cines también podrían sumarse a la lista?
En el Reino Unido, además de la privacidad, la industria del entretenimiento centró su atención en el riesgo de piratería, ante el temor de que las gafas permitan registrar y transmitir películas o espectáculos en tiempo real.
Sin embargo, la asociación de cines británica reconoce que la situación no es simple, porque personas con discapacidad visual o auditiva pueden beneficiarse de esta tecnología, y un vocero de Meta sostuvo que las gafas aportan una tecnología clave para personas ciegas y con baja visión, y que limitar su uso sería un retroceso. Por ahora no existe una prohibición nacional, sino políticas puntuales de cada sala.
¿Por qué Instagram empezó a bloquear cuentas?
Adam Mosseri, director de Instagram, anunció que la plataforma eliminará cualquier contenido que muestre a personas siendo acosadas por usuarios de gafas inteligentes en la vía pública. La decisión llegó después de meses de polémica por videos virales grabados con estos dispositivos, sobre todo entre usuarios jóvenes. La prohibición apunta en especial a los videos de tipo acercamiento, que muestran a usuarios grabando a mujeres en la calle o el gimnasio sin su consentimiento.
¿Alcanza la luz indicadora para evitar el mal uso?
Meta defiende que la grabación con sus gafas no es completamente encubierta, porque implementó una luz indicadora visible y desarrolló mecanismos para inutilizar la función de grabación si esa luz es bloqueada o manipulada, y endureció su postura legal contra quienes alteran el hardware para desactivar esa señal.
El argumento no convence a los especialistas en privacidad, que insisten en que la luz puede pasar desapercibida con facilidad, sobre todo en exteriores iluminados o en entornos concurridos. La polémica llegó a tal punto que parte del público comenzó a referirse al dispositivo con apodos despectivos. En Francia, la autoridad de protección de datos CNIL emitió en junio una advertencia sobre los riesgos que representan estos dispositivos. Y en Estados Unidos, los requisitos de consentimiento para grabar a otra persona varían según el estado.
¿Qué pasa con los videos que graban las gafas?
Una investigación de los diarios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten reveló que los videos captados por las Ray-Ban Meta se envían a una empresa subcontratada en Nairobi, Kenia, donde equipos de anotadores ven y etiquetan escenas para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Algunos usuarios de las gafas ya iniciaron demandas alegando desconocimiento sobre la revisión y el destino de sus videos, mientras que Meta sostiene que sus términos de servicio advierten sobre la posibilidad de que los contenidos sean revisados por humanos en ciertas circunstancias. Especialistas en privacidad, como David Kessler, alertan sobre los desafíos que enfrentarían las instituciones para hacer cumplir las normas si decenas de millones de estas gafas se convierten en cámaras portátiles.
¿Qué implica todo esto para las empresas?
El fenómeno ya no es solo un tema de consumo masivo. Cualquier organización que reciba público, maneje información sensible o cuide la imagen de sus clientes y empleados empieza a mirar de cerca este tipo de dispositivos.
Definir una política interna sobre el ingreso de gafas con cámara, igual que ya ocurre con los celulares en determinados sectores, puede evitar filtraciones de datos, problemas legales o situaciones incómodas dentro de una oficina, un local o una planta industrial. La discusión sobre privacidad y consentimiento que hoy protagonizan los bares y los teatros británicos probablemente llegue, más temprano que tarde, a otros ámbitos corporativos.
¿Qué puede pasar de acá en adelante?
El futuro de esta categoría de producto depende de dos factores, un cambio real en la percepción social del dispositivo y posibles ajustes de hardware y software que reduzcan los riesgos de privacidad. Sacarle la cámara es una alternativa que circula entre especialistas, aunque un dispositivo sin esa función pierde atractivo para muchos usuarios.
Mientras tanto, Meta no frena su apuesta y sigue sumando modelos, como las Oakley Meta HSTN, con un precio inicial de 399 dólares y asistente de inteligencia artificial integrado, y las Meta Starfire Kylie Edition, con una estética pensada como extensión del estilo de Kylie Jenner.
La empresa, además, espera lanzar Orion, su prototipo de anteojos más avanzado, en 2027. Apuesta fuerte a este mercado, pero cada nueva prohibición deja en evidencia que todavía falta resolver el problema de fondo, cómo compatibilizar una cámara casi invisible con el derecho de cualquier persona a saber cuándo la están filmando.