OpenAI pidió al Congreso de EE.UU. que regule el uso de la Inteligencia Artificial
El director de asuntos globales de OpenAI, Chris Lehane, sostuvo que el avance de las capacidades de inteligencia artificial exige establecer reglas obligatorias y no depender exclusivamente de compromisos asumidos por las propias empresas.
"La perspectiva de un desarrollo de IA acelerado por la propia IA exige algo más que compromisos voluntarios", afirmó Lehane en una declaración publicada por la compañía.
OpenAI planteó que Estados Unidos necesita establecer normas vinculadas con las capacidades reales de los modelos y no con el tamaño de las empresas que los desarrollan. Entre las medidas propuestas figuran estándares comunes para las pruebas de seguridad, evaluaciones independientes de los modelos de vanguardia, mayores exigencias de ciberseguridad y reportes obligatorios ante incidentes graves.
El planteo se conoce mientras el Congreso estadounidense analiza el AI Kill Switch Act, un proyecto bipartidista que propone establecer controles humanos sobre determinados sistemas de inteligencia artificial y contempla la posibilidad de restringir sus funciones o apagarlos cuando exista un riesgo grave.
Qué propone el AI Kill Switch Act
La iniciativa fue presentada por el demócrata Ted Lieu, de California, y el republicano Nathaniel Moran, de Texas.
El proyecto busca modificar la legislación de seguridad nacional de Estados Unidos para establecer mecanismos de intervención sobre determinadas tecnologías de inteligencia artificial.
Las empresas alcanzadas deberían mantener una capacidad técnica que permita adoptar distintas medidas de mitigación ante situaciones de riesgo.
Entre ellas se encuentran:
- Detener la inferencia de una tecnología
- Restringir el acceso de los usuarios
- Suspender una cuenta, usuario o patrón de utilización
- Limitar la tasa de inferencia o el cómputo asignado
- Deshabilitar determinadas capacidades
- Suspender el funcionamiento del sistema
- Apagar la tecnología en los escenarios de mayor gravedad
- Migrar el funcionamiento a un sistema de respaldo
El mecanismo no prevé necesariamente el apagado ante cualquier situación de riesgo. La respuesta dependería del nivel de gravedad y de las circunstancias contempladas en la iniciativa.
Cuándo podría intervenir el Gobierno
El proyecto diferencia entre situaciones preventivas y de emergencia.
En un escenario preventivo, las medidas podrían activarse cuando exista evidencia de un riesgo creíble de que ocurra un incidente alcanzado por la normativa.
En esos casos podrían establecerse restricciones sobre la tasa de inferencia, el acceso de los usuarios, el cómputo disponible o determinadas capacidades del sistema.
En una situación de emergencia, la intervención se produciría cuando ya se hubiera registrado un "incidente alcanzado". La facultad para ordenar las medidas quedaría en manos del secretario de Seguridad Nacional, a través del director de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA).
La autoridad podría exigir a la empresa una acción proporcional a la naturaleza y la urgencia del incidente.
Qué considera el proyecto un "incidente alcanzado"
El AI Kill Switch Act establece distintas situaciones que podrían justificar la intervención.
Entre ellas contempla:
- El sabotaje o la interferencia con una orden legal de apagado
- Una conducta no prevista de la tecnología que provoque al menos 10 muertes
- Un episodio que genere al menos u$s100 millones en daños económicos
- El ocultamiento de una capacidad, intención o acción frente a un mecanismo de monitoreo o apagado
- Un escenario de pérdida de control sobre el sistema
Esta última categoría incluye situaciones en las que la inteligencia artificial persiga un objetivo no previsto por su desarrollador, actúe contra instrucciones en contextos críticos, modifique sin autorización sus mecanismos de seguridad, interfiera con los sistemas de monitoreo o acceda sin autorización a los parámetros internos del modelo.
Qué sistemas y empresas quedarían alcanzados
El proyecto establece umbrales técnicos y económicos para determinar qué tecnologías quedarían comprendidas.
Considera "tecnología alcanzada" a un sistema de inteligencia artificial desarrollado utilizando una cantidad de poder de cómputo cuyo costo supere los u$s100 millones, calculado según el precio de mercado de la computación en la nube en Estados Unidos.
Además, las empresas deberían cumplir otros requisitos.
La compañía tendría que operar una tecnología alcanzada o un sistema que la incorpore, ponerla a disposición de terceros mediante una API, un servicio alojado u otro mecanismo similar y registrar, junto con sus afiliadas, al menos u$s500 millones de ingresos brutos derivados de esa tecnología durante el año calendario anterior.
Qué sanciones establece el proyecto
El AI Kill Switch Act también contempla sanciones económicas para las empresas que incumplan las obligaciones.
Las multas podrían alcanzar los u$s2 millones por día por no incorporar los mecanismos técnicos requeridos.
En caso de ignorar una orden de desconexión, la sanción podría llegar hasta u$s20 millones diarios.
El proyecto todavía debe avanzar por el proceso legislativo estadounidense para convertirse en ley.
El cambio de postura de OpenAI
La posición expresada por Lehane representa un cambio respecto del enfoque que OpenAI había mantenido hasta ahora.
La empresa había reclamado que el Congreso estableciera un marco federal para evitar que cada estado estadounidense adoptara sus propias normas sobre inteligencia artificial. Ahora sostiene que ese marco debe incluir obligaciones regulatorias vinculantes.
La compañía propone que las reglas se determinen a partir de las capacidades y los riesgos de los sistemas, en lugar de establecer obligaciones únicamente según el tamaño de las empresas.
El planteo también se produce en un escenario en el que Estados Unidos todavía no cuenta con una legislación federal integral sobre los modelos de inteligencia artificial.
Los antecedentes que reactivaron el debate sobre seguridad
El cambio de posición de OpenAI se produce después de varios episodios que intensificaron la discusión sobre los riesgos asociados con modelos cada vez más autónomos.
Uno de ellos ocurrió durante una evaluación de capacidades ofensivas de OpenAI, cuando agentes de IA interactuaron con sistemas externos y accedieron a la plataforma Hugging Face.
A esto se sumó la renuncia de Jacob Coxon, un investigador que trabajó en Anthropic y anteriormente en OpenAI, quien cuestionó el ritmo de desarrollo de los modelos y la competencia entre las principales compañías del sector.
En ese contexto, Dario Amodei, CEO y cofundador de Anthropic, reclamó reducir el ritmo al que se mejoran las capacidades de los modelos de IA.
Amodei sostuvo que el desarrollo de sistemas cada vez más autónomos requiere reforzar previamente los mecanismos de seguridad y propuso que evaluadores externos independientes tengan acceso a los procesos de entrenamiento y evaluación de riesgos de las principales compañías.
El respaldo de Altman y Musk al pedido de Amodei
El planteo de Amodei recibió el respaldo de Sam Altman, CEO de OpenAI, quien coincidió en la necesidad de moderar el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados y anticipó que su compañía incorporaría evaluadores independientes.
Elon Musk, fundador de xAI, también respaldó públicamente la posición de Amodei.
Las declaraciones de los tres referentes se produjeron en medio de la competencia entre las principales empresas tecnológicas por desarrollar modelos con mayores capacidades y reabrieron la discusión sobre cuánto debería avanzar la tecnología antes de que existan mecanismos suficientes para evaluar y controlar sus riesgos.
El debate legislativo estadounidense combina así dos cuestiones: cómo establecer controles obligatorios sobre los sistemas de IA más avanzados y bajo qué circunstancias las autoridades deberían poder intervenir sobre su funcionamiento. El AI Kill Switch Act propone uno de los mecanismos más concretos en discusión, al establecer umbrales técnicos y económicos, procedimientos de intervención y sanciones para las empresas alcanzadas.