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Tecnología

Elon Musk pone fecha al fin del trabajo y anticipa qué pasará con el dinero en 2036

La automatización masiva impulsada por la IA plantea escenarios donde la asistencia económica universal podría cambiar la estructura social laboral

21/09/2026
Actualizado 20:38hs

Elon Musk acaba de poner fecha al fin del empleo tal como lo conocemos. El CEO de Tesla y X sostiene que en 2036 el dinero dejará de importar y trabajar se convertirá en una elección personal, no en una obligación económica.

La razón: la inteligencia artificial y los robots humanoides habrán tomado el control de prácticamente todas las tareas productivas. Según Musk, esta revolución tecnológica generará una era de "superabundancia material" donde la producción automatizada eliminará la escasez que históricamente obligó a la humanidad a trabajar para sobrevivir.

El magnate expuso su visión más radical durante una entrevista de 90 minutos con Zanny Minton Beddoes, directora de The Economist. Allí lanzó una afirmación categórica que sacudió el debate global sobre el futuro laboral.

"El dinero no importará en 2036", sentenció sin rodeos. La declaración complementa otra bomba que había soltado semanas antes en el podcast de Nikil Kamath: "En un plazo de entre 10 y 20 años, el trabajo será opcional".

Pero Musk no se quedó en el diagnóstico. También propuso una solución concreta para gestionar la transición: ingresos universales altos pagados directamente por el Gobierno federal mediante cheques mensuales a toda la población.

La idea la planteó en su red social X como respuesta al eventual desempleo masivo que anticipan la mayoría de los expertos en automatización. Para Musk, no se trata de una renta básica de supervivencia, sino de ingresos sustanciales que permitan vivir dignamente sin trabajar.

Los tres pilares de la revolución que Musk anticipa

La tesis del empresario sudafricano no es pura especulación futurista. Se apoya en tres pilares tecnológicos concretos que, según él, ya están en marcha y convergerán en la próxima década.

El primer pilar es la superación cognitiva. Musk calcula que la inteligencia artificial generalista sobrepasará la capacidad humana en tareas complejas antes de 2030, eliminando la ventaja competitiva del pensamiento humano en la mayoría de los empleos intelectuales.

El segundo pilar es el trabajo físico automatizado a escala masiva. Aquí entra en juego su propia apuesta: millones de robots humanoides como Optimus, el androide que Tesla está desarrollando.

Estos robots no solo ocuparán puestos en fábricas. Musk proyecta que reemplazarán la fuerza laboral humana en sectores como logística, construcción, atención al cliente y servicios básicos. La robótica androide, combinada con IA avanzada, ejecutará tareas físicas mejor y más barato que cualquier trabajador humano.

El tercer pilar es el más disruptivo: el fin de la escasez económica. La sobreproducción automatizada eliminará el problema que ha definido la economía desde sus orígenes. Si máquinas inteligentes producen todo lo necesario sin intervención humana, trabajar deja de ser requisito para acceder a bienes y servicios.

Cómo financiar una sociedad sin trabajo: el plan heterodoxo de Musk

La gran pregunta es obvia: ¿de dónde saldrá el dinero para pagar esos "ingresos universales altos" si nadie trabaja ni paga impuestos tradicionales?

Musk encontró inspiración en una fuente poco convencional: La Cultura, la saga de ciencia ficción del escritor escocés Iain M. Banks. En esos libros, sociedades post-escasez viven sin dinero ni trabajo gracias a la automatización total.

El magnate propone financiar la renta universal mediante emisión monetaria directa. Su argumento: si la oferta de bienes y servicios crece más rápido que la cantidad de dinero en circulación, el sistema no generará inflación pese a la emisión constante.

Es una tesis heterodoxa que choca frontalmente con el consenso económico. La mayoría de los economistas señala que imprimir dinero sin respaldo productivo humano dispara inevitablemente los precios. Pero Musk contraargumenta que la productividad de máquinas superinteligentes cambia las reglas del juego.

Si robots y algoritmos pueden producir ilimitadamente a costo marginal cero, la oferta se expande sin límite. En ese escenario, emitir divisas para redistribuir riqueza no sería inflacionario sino necesario para mantener el flujo económico en una sociedad sin salarios.

Otras voces del Silicon Valley proponen alternativas distintas

No todos los líderes tecnológicos comparten el enfoque de Musk. Sam Altman, CEO de OpenAI (la empresa detrás de ChatGPT), plantea un modelo diferente para redistribuir la riqueza de la automatización.

Altman propone crear un Fondo Público de Riqueza que otorgue a cada ciudadano participaciones directas en empresas de inteligencia artificial e infraestructura tecnológica. En lugar de cheques del Gobierno, la gente recibiría dividendos como accionistas del ecosistema IA.

El modelo de Altman busca alinear los incentivos de la población con el éxito de la automatización, convirtiendo a todos en beneficiarios directos del crecimiento tecnológico. Es una visión capitalista de la redistribución, frente al enfoque más estatista de Musk.

El debate apenas comienza. Gobiernos, empresas y organismos internacionales empiezan a diseñar políticas para un futuro laboral que, según ambos magnates, está mucho más cerca de lo que la mayoría imagina.