ALGO DISTINTO

Por 6.000 pesos podés desayunar en un café oculto masónico: cuál es y dónde queda

El Café de Marco no compite por moda ni por estética de Instagram. Su valor está en permitir que el pasado deje de ser una placa y vuelva a ser experiencia
Por YA
TURISMO - 03 de Enero, 2026

Buenos Aires se vende al mundo como capital de la merienda y brunch, pero no todos los pocillos cuentan lo mismo. Algunos apenas espuman rutina. Otros, en cambio, guardan secretos que no entran en la taza. En pleno casco histórico porteño existe un restaurante que combina historia y simbología masónica, donde hoy se puede desayunar por menos de $6.000 en la Ciudad de Buenos Aires y, al mismo tiempo, sentarse en el mismo linaje simbólico que frecuentaron Belgrano, Moreno y otros próceres de la Revolución de Mayo.

El lugar es el Café de Marco, una institución nacida en 1801, considerada por historiadores como uno de los verdaderos centros de conspiración política del período colonial tardío. Más de dos siglos después de su inauguración, el espacio volvió a la vida con una propuesta gastronómica accesible y una estética que no disimula su ADN de masonería y debates que cambiaron el destino del país.

Hoy funciona como un restaurante temático que atrae tanto a curiosos como a amantes de la historia, con precios que sorprenden en una CABA donde desayunar suele doler más que madrugar.

¿Qué restaurante histórico y masónico permite desayunar barato en CABA?

El Café de Marco no es un café notable más. Es, para muchos investigadores, el primer gran café político de Buenos Aires. Su fundación fue anunciada el 4 de junio de 1801 por el Telégrafo Mercantil, que celebraba la apertura de "una casa café con mesa de billar, confitería y botillería" frente al Colegio San Carlos. Aquella esquina, hoy Bolívar y Alsina, estaba estratégicamente ubicada a metros del Cabildo y la Plaza de Mayo.

Esa cercanía lo convirtió en el punto ideal para el encuentro cara a cara, el único método posible para tejer alianzas, traiciones y proyectos en una ciudad sin redes sociales ni teléfonos. Ahí no se iba solo a consumir. Se iba a escuchar, a hablar bajo, a observar.

Actualmente, el restaurante no se encuentra en su locación original, pero mantiene intacto su espíritu. Reabrió como bar temático frente al Palacio Cangallo, sede de la Gran Logia de la Argentina, en Teniente General Juan Domingo Perón 1259.

¿Por qué este restaurante fue clave en la historia política argentina?

El Café de Marco fue un verdadero búnker ideológico. Durante las Invasiones Inglesas de 1806, sus techos sirvieron como mirador improvisado para seguir los movimientos de las tropas británicas instaladas en el Teatro de la Ranchería. Desde ahí se observaba, se informaba y se planificaba.

Con el correr de los años, el café se convirtió en el epicentro del pensamiento morenista. Mariano Moreno y su círculo más cercano lo usaron como base de operaciones intelectuales. En sus mesas se sentaron Manuel Belgrano, Castelli, Monteagudo, French, Beruti, Vicente López y Planes y Martín de Álzaga, entre muchos otros.

La famosa interna entre Moreno y Saavedra también tuvo escenario gastronómico. Mientras los morenistas se reunían en el Café de Marco, los saavedristas lo hacían en el Café de los Catalanes, ubicado enfrente. Una especie de guerra fría criolla, con cafés como trincheras.

¿Cómo influyeron los conflictos políticos en el cierre del restaurante?

La política no solo le dio fama al Café de Marco. También lo condenó. A fines de 1808, el local quedó en el centro de la Azonada de Álzaga, un intento de desplazar al virrey Liniers. Tras el fracaso del levantamiento, Cornelio Saavedra ordenó clausurar el café. Su dueño, Pedro José Marco, fue expulsado durante ocho meses y perdió gran parte de su patrimonio.

El lugar reabrió, volvió a ser foco revolucionario y, en 1811, fue sede de la Sociedad Patriótica, creada para exigir la restitución de Moreno tras su caída política. Nuevamente hubo arrestos, tensiones y celebraciones patrióticas que terminaron en canciones y brindis.

El café logró sobrevivir varias décadas más, incluso durante el rosismo, pero la fiebre amarilla de 1871 provocó el éxodo de la población hacia el norte de la ciudad. La clientela desapareció y el cierre fue definitivo, hasta ahora.

¿Cómo es hoy el restaurante masónico y su propuesta en CABA?

La resurrección del Café de Marco llegó de la mano de Marco Antonio Arslanian, orfebre y apasionado por la historia, que decidió devolverle vida al nombre sin experiencia previa en gastronomía, pero con la idea de transformar el pasado en experiencia.

El resultado es un restaurante temático donde la masonería y la Revolución de Mayo no se esconden. Símbolos, referencias históricas y un clima que invita a mirar las paredes tanto como el plato. No es un museo, pero tampoco un bar común. Es un espacio de ocio cultural, algo poco frecuente en la noche y la mañana porteña.

¿Cuánto cuesta desayunar hoy en este restaurante histórico de CABA?

El dato que más sorprende es el precio. El Café de Marco ofrece un desayuno completo por $5.800, una cifra que lo ubica muy por debajo del promedio de CABA.

Las opciones incluyen café con leche con dos medialunas y jugo de naranja, o café con leche con tostadas de pan de campo, mermelada, queso crema y jugo. Una invitación accesible a sentarse donde alguna vez se discutió la independencia.

¿Qué platos ofrece el restaurante y cuánto salen?

La carta mantiene una impronta porteña clásica, con guiños a la cocina tradicional:

  • Empanadas clásicas: $3.500
  • Empanadas gourmet (langostinos y muzzarella o cordero y roquefort): $3.900
  • Provoleta al oreganato: $10.500
  • Tortilla española: $16.500
  • Milanesa de ternera o suprema (napolitana, fugazzeta o a caballo): $23.000
  • Bife de chorizo con guarnición: $27.000
  • Raviolones de osobuco con crema de hongos: $18.500
  • Ensalada de langostinos: $19.500

Comer, desayunar o tomar un café en un lugar donde se pensó la Argentina no es solo ocio. Es memoria activa y hacerlo, además, a un precio que todavía invita a entrar sin mirar la billetera.

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