COSTA

Una alternativa para el finde largo: la playa con acantilados vecina de Mar del Plata

A pocos kilómetros de La Feliz, un pequeño pueblo costero con su puñado de habitantes ofrecen un espacio de absoluta calma en la Costa argentina
Por J.M.
TURISMO - 11 de Febrero, 2026

El calendario marca la llegada de uno de los momentos más esperados del año: el fin de semana extra largo de Carnaval. Para miles de argentinos, esta fecha representa no solo un descanso extendido, sino también la última gran oportunidad de disfrutar de la playa y el mar antes de que el verano comience a despedirse definitivamente. Sin embargo, frente al tradicional bullicio que suelen presentar los grandes centros balnearios en estas fechas, para muchos surge la necesidad de encontrar refugios donde el silencio y la naturaleza sean los verdaderos protagonistas.

Mientras grandes ciudades como Mar del Plata se preparan para recibir una marea de turistas, existe un punto intermedio que parece haberse quedado detenido en el tiempo. Se trata de un destino ideal para aquellos que buscan desconectar del ritmo frenético de la ciudad y prefieren el sonido de las olas rompiendo contra los acantilados antes que la música de los paradores. Con una fisonomía que combina el verde del campo con el azul del Atlántico, este rincón se posiciona como la opción perfecta para una escapada de relax absoluto.

San Eduardo del Mar: un oasis de paz a metros de la Ruta 11

Ubicado a tan solo 35 kilómetros al sur de Mar del Plata y a escasos 7 kilómetros de Miramar, San Eduardo del Mar es un pequeño pueblo costero que cuenta con apenas 200 habitantes estables. Este paraje se distingue por una geografía particular donde los campos bonaerenses mueren en acantilados imponentes. Su playa principal, conocida popularmente como "La Virgen", es el epicentro de una experiencia serena, alejada de las carpas amontonadas y las playas céntricas saturadas.

Recorrer este tramo de la Ruta 11 es, en sí mismo, un paseo visualmente impactante. San Eduardo del Mar ofrece un ambiente familiar y agreste, donde la vegetación autóctona y los médanos invitan a largas caminatas contemplativas. Es un lugar donde todavía se puede disfrutar de la inmensidad del horizonte sin interferencias, lo que lo convierte en un destino codiciado por fotógrafos y amantes de la tranquilidad que desean "huir" por unos días de las aglomeraciones propias de los feriados nacionales.

Naturaleza virgen y tesoros paleontológicos en los acantilados

Lo que hace verdaderamente único a San Eduardo del Mar es su compromiso con la preservación del ecosistema. El pueblo alberga una reserva de dunas extremadamente cuidada, donde el ingreso de vehículos motorizados está estrictamente prohibido para proteger la biodiversidad. Esta zona presenta características geológicas y biológicas de gran valor:

  • El "médano colgado": Una formación de dunas que ha sido objeto de estudio científico desde la década de 1930 y que representa uno de los últimos ejemplares vivos de este tipo en la región.
  • Reserva Paleontológica: Los acantilados de la zona son un yacimiento de fósiles milenarios. Es común encontrar restos que deben ser registrados en el Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata.
  • Biodiversidad: El área protege a más de 112 especies de aves, además de mamíferos, reptiles y anfibios que encuentran refugio entre los pastizales y arroyos.
  • Arrecifes naturales: Las plataformas de rocas en la costa funcionan como ecosistemas donde conviven diversos moluscos y crustáceos, atrayendo a aves marinas poco comunes en otros balnearios.

Para quienes decidan visitar este rincón durante el próximo fin de semana largo, la recomendación es clara: ir preparados para la austeridad y el respeto por el entorno. San Eduardo del Mar no ofrece grandes infraestructuras comerciales, pero a cambio entrega una conexión genuina con la naturaleza, aire puro y la posibilidad de disfrutar de uno de los paisajes más bellos y menos explorados de la provincia de Buenos Aires.

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