Museo Larreta: un jardín andaluz escondido en Belgrano que contrasta con el ruido urbano y te hace sentir en España
En una de las zonas más transitadas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), en la intersección de Cabildo y Juramento, el movimiento constante de autos y peatones marca el pulso cotidiano de Belgrano. Sin embargo, a pocos metros de ese punto neurálgico se conserva un espacio verde que se ha consolidado como un atractivo de turismo en Buenos Aires y parece funcionar en otra escala de tiempo.
Se trata de los jardines del Museo de Arte Español Enrique Larreta, la antigua residencia del escritor y diplomático Enrique Larreta, figura clave del modernismo argentino y admirador del arte español.
El predio, originalmente una quinta con árboles frutales, fue transformado a comienzos del siglo XX en un jardín de estilo andaluz. Su diseño, inspirado en la tradición hispano-islámica, propone recorridos de contemplación, vegetación densa, fuentes y senderos pensados para el paseo pausado.
Patrimonio, arte y un jardín de estilo andaluz
La casona que rodea el jardín forma parte del conjunto patrimonial del museo, donde se exhiben obras de arte español. El espacio refleja la visión de Larreta, que integró arquitectura, arte y paisaje en una misma concepción estética.
El jardín funciona como una prolongación del museo y propone un ritmo distinto al del entorno urbano. Mientras a pocos metros circulan colectivos, autos y peatones en una de las zonas más activas de Belgrano, el interior del predio está dominado por el silencio, la sombra y la calma.
El café del entorno histórico
El espacio incluye naranjos, palmeras, hortensias y agapantos, además de laberintos de arbustos y fuentes que organizan el recorrido. El sonido del agua y la vegetación refuerzan una experiencia de pausa dentro de la ciudad.
Actualmente, el espacio es visitado diariamente por vecinos, turistas y estudiantes, que lo utilizan como lugar de descanso, lectura o paseo. La permanencia del diseño original lo convierte en uno de los jardines históricos más singulares de la ciudad, tanto por su estado de conservación como por su propuesta estética.
En la entrada del predio, sobre Vuelta de Obligado, funciona el café-restaurante Croque Madame, con propuesta de estilo bistró, mesas al aire libre y opciones de brunch, almuerzos livianos y cafetería.
Tiene una carta bastante amplia de estilo bistró, con platos clásicos, brunch y opciones para almorzar (como pastas, risottos, carnes y woks) o merendar, con postres y cafetería.
Del estilo italianizante al museo la transformación de la casa de Enrique Larreta
La actual sede del Museo Larreta fue originalmente una quinta de veraneo de estilo italianizante, construida en 1886 por el arquitecto Ernesto Bunge. Con el paso del tiempo, la propiedad cambió de dueños hasta que llegó a manos de Enrique Larreta, quien la recibió como regalo de bodas en 1903.
A comienzos del siglo XX, la casa fue remodelada bajo la influencia del arquitecto Martín Noel y transformada en un "palacio castellano" de estilo neocolonial, en línea con las ideas de la época vinculadas a la búsqueda de una identidad arquitectónica nacional. El arquitecto Christian Schindler fue el encargado de llevar adelante las modificaciones, que incluyeron ampliaciones, nuevos espacios y la incorporación de un patio cubierto.
La residencia reflejó también los intereses estéticos de Larreta, especialmente su admiración por el arte español, con una importante presencia de obras de temática religiosa.
Tras su fallecimiento en 1961, la familia vendió la propiedad a la Ciudad de Buenos Aires, junto con su colección de arte y mobiliario. El museo abrió oficialmente al público en 1962. A lo largo de su historia, la casa recibió visitas destacadas, como la del rey Leopoldo II de Bélgica, los príncipes imperiales de Japón y Henry Kissinger.