El hotel de Suiza elegido por su hospitalidad y los secretos detrás de su servicio
El Badrutt’s Palace, uno de los hoteles más emblemáticos de St. Moritz, en los Alpes suizos, recibió el SeiBellissimi Art of Hospitality Award 2026, una distinción que reconoce la calidad de la atención y la experiencia que ofrece a sus huéspedes.
El premio forma parte de The World's 50 Best Hotels y pone el foco en cómo trabaja el personal para anticiparse a las necesidades de quienes se alojan allí, un aspecto que va mucho más allá del lujo de sus instalaciones.
La organización destacó especialmente la capacidad del establecimiento para ofrecer una atención personalizada. El hotel cuenta con 163 habitaciones y un equipo de unas 650 personas. No obstante, lo que sorprende es el nivel de fidelización que consiguió, ya que el 60% de sus huéspedes vuelve.
Los secretos del servicio del Badrutt’s Palace
Una de las características que diferencia al hotel es el nivel de información que el personal conserva sobre sus huéspedes habituales.
En algunos casos, las habitaciones son fotografiadas antes de que el visitante se retire. Cuando vuelve, el equipo puede recrear la disposición del cuarto para que encuentre sus pertenencias y elementos de la estadía prácticamente como los dejó.
Algo similar ocurre con el equipamiento para esquiar. El personal puede recogerlo al finalizar la estadía, limpiarlo, guardarlo y volver a colocarlo en la habitación cuando el huésped regresa. Son detalles que buscan eliminar pequeñas molestias y convertir cada visita en una continuación de la anterior.
La personalización también aparece en situaciones mucho más pequeñas. La organización contó el caso de un huésped habitual que siempre pide aceite de chili cuando come en uno de los restaurantes del hotel.
Cuando visitó el restaurante Matsuhisa, el mismo producto apareció sobre su mesa, aunque nadie había dejado una indicación especial. El equipo simplemente había prestado atención a sus preferencias.
El hotel de Suiza donde los empleados pueden tomar decisiones
Otro de los pilares del servicio es la autonomía que tienen los trabajadores para resolver problemas o cumplir pedidos de los huéspedes sin atravesar una larga cadena de autorizaciones.
La organización relató el caso de un visitante que se recuperaba de una cirugía y quería conocer Paradiso, el restaurante del hotel ubicado en la montaña, pero no estaba en condiciones de llegar por sus propios medios.
Un camarero habló con el equipo de conserjería y lograron organizar un traslado en moto de nieve para que pudiera almorzar allí. La situación refleja una de las premisas que el establecimiento utiliza para definir su atención: cuando algo puede resolverse, el empleado tiene margen para actuar.
El hotel incluso tiene una filosofía resumida en una frase que su actual director general, Richard Leuenberger, atribuye a un antiguo integrante de la familia Badrutt: "decimos que no más tarde que los demás".
La idea es buscar alternativas antes de rechazar una solicitud, algo que puede incluir desde organizar actividades privadas hasta adaptar experiencias para las necesidades particulares de un huésped.
El túnel que construyó el hotel para facilitar el acceso a sus restaurantes
El nivel de atención llega incluso a la infraestructura. En 2025, el Badrutt’s Palace construyó un túnel por debajo de una de las calles principales de St. Moritz para conectar directamente el edificio principal con Chesa Veglia, una construcción del siglo XVII que alberga cuatro de los restaurantes más populares del hotel.
El paso incluye una escalera mecánica que permite realizar el trayecto sin tener que enfrentar el camino exterior durante el invierno, cuando la nieve y el hielo complican el desplazamiento. Según The World's 50 Best Hotels, se trata de la segunda escalera mecánica más larga de Suiza.
La obra puede parecer desproporcionada para resolver un trayecto relativamente corto, pero justamente refleja la lógica con la que el hotel aborda la experiencia de sus huéspedes: eliminar obstáculos antes de que se conviertan en un problema.
Cuántas personas trabajan en el hotel de lujo de St. Moritz
Detrás de esa atención existe una estructura de aproximadamente 650 empleados. La organización destaca además la permanencia de buena parte del equipo. El promedio de antigüedad laboral en el hotel es de ocho años, una cifra especialmente relevante para un establecimiento de carácter estacional.
Algunos empleados llevan más de dos décadas en el Badrutt’s Palace. El chef ejecutivo de pastelería Stefan Gerber acumula 25 años, mientras que el gerente residente Josef Vielhuber cumple 20 años en 2026. La directora de Recursos Humanos, Regula Peter, lleva 21 años y el jefe de conserjería, Giuseppe Pesenti, suma 27 años.
Esta experiencia también ayuda a explicar la capacidad del hotel para reconocer a sus huéspedes habituales y anticiparse a sus preferencias.
De hecho, el 60% de los clientes vuelve, y algunos lo hacen durante generaciones. Para el establecimiento, mantener trabajadores durante largos períodos permite que los huéspedes no tengan que empezar de cero cada vez que regresan.
Cómo es el Badrutt’s Palace y qué servicios ofrece
El hotel fue inaugurado en 1896 y su silueta neogótica, con torres y pequeñas cúpulas, se convirtió en uno de los símbolos de St. Moritz.
Además del alojamiento, el establecimiento concentra una importante propuesta gastronómica. Actualmente cuenta con 11 restaurantes en invierno, entre ellos La Coupole-Matsuhisa, del reconocido chef Nobuyuki Matsuhisa, además de bares y espacios de entretenimiento.
Entre las alternativas se encuentra también Paradiso Mountain Club & Restaurant, ubicado en la montaña, mientras que el hotel ofrece servicios de mayordomo para los huéspedes de sus suites.
El propio establecimiento destaca entre sus servicios la limpieza de las habitaciones dos veces al día, traslados desde la estación de tren de St. Moritz en Rolls-Royce bajo disponibilidad, acceso al área de bienestar y distintas experiencias vinculadas con las montañas y el entorno alpino.
Pero el reconocimiento que recibió en 2026 no estuvo centrado en la cantidad de servicios ni en el tamaño de sus instalaciones. La distinción premió algo más difícil de medir: la capacidad del hotel para hacer que sus huéspedes sientan que el lugar los conoce.
En ese punto aparece el verdadero diferencial del Badrutt’s Palace: habitaciones preparadas según visitas anteriores, preferencias gastronómicas recordadas, empleados con décadas de experiencia y una estructura pensada para resolver pedidos antes de convertirlos en problemas. Ese conjunto fue el que llevó al hotel de St. Moritz a quedarse con el SeiBellissimi Art of Hospitality Award 2026.