Por qué la bodega Altos La Ciénaga es el secreto mejor guardado de Tucumán
El proyecto arrancó con unas pocas botellas elaboradas en un tanque de plástico. Hoy son responsables de alumbrar algunos de los vinos más sorprendentes de esa provincia
18/03/2016 - 04:14hs

Cuando se piensa en regiones vitivinícolas tradicionales de la Argentina, seguramente muy pocos hacen referencia a Tucumán.
No por la calidad de sus vinos, sino porque esa industria estuvo, hasta hace pocos años, en un largo e injusto ostracismo.
La historia de la vitivinicultura en Tucumán es muy rica, por cierto. De hecho, un censo del año 1880 marcaba que había unas 300 hectáreas de viñedos.
Sin embargo, ya en siglo XX, debido a los fuertes cambios que experimentó el negocio, en el que prevalecían los grandes volúmenes por sobre la calidad, esta rama de actividad estuvo a punto de desaparecer en esa provincia del Norte Argentino.
Hacia 2002, de hecho, llegaron a quedar apenas 18 hectáreas, menos que lo que hoy puede tener una bodega boutique de Mendoza.
Lo positivo es que, en la última década, hubo un lento y paulatino despertar de la vitivinicultura tucumana.
Según datos del Observatorio Vitivinícola, dependiente de la COVIAR, hoy hay registradas casi 100 hectáreas, repartidas en 62 viñedos.
Dicho esto, la reflexión ineludible es que Tucumán está llamado a ser un terruño para elaborar muy poco pero muy bueno.
Con una superficie tan acotada, las bodegas que emprendieron la titánica tarea de poner a Tucumán en el mapa nacional del vino tienen la obligación de que cada metro cuadrado de viñedo rinda en calidad.
Y hoy uno de los embajadores de esta nueva búsqueda que están llevando adelante los bodegueros tucumanos, es Luis Rolando Díaz, impulsor de un pequeño emprendimiento llamado Altos la Ciénaga.
“Rolo”, como lo conocen en Colalao del Valle, tiene la virtud de hacer enormes vinos con muy poca estructura y tecnología y a partir de los caprichos de un terruño como el de Paraje La Ciénaga, un pedazo de tierra que se ubica a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar y donde tiene apenas 4 hectáreas de viñedos.
El lugar es de muy difícil acceso. “Se llega a través de una huella”, señala Díaz, en diálogo con Vinos & Bodegas.
“Como el camino es atravesado por dos ríos, a veces se pone peligroso y tenemos problemas para llegar a la finca o para volver a Colalao”, agrega.
Este pequeño campo fue adquirido en la década del ´60 por su papá. Y si bien la familia de Rolo siempre hizo vino (patero, en un comienzo), esa finca se la destinó durante décadas al cultivo de duraznos y pimientos.
Tiempo después, Rolo vio el potencial de esta tierra, donde no llega la electricidad pero sí uno de los insumos más vitales: el agua, que proviene de un manantial.
La otra variable clave de esa zona, prácticamente deshabitada, es la gran amplitud térmica (en época de vendimia, durante el día, la temperatura puede llegar a los 34 grados, mientras que por las noches desciende incluso por debajo de los 8 grados).
Esto garantiza maduraciones lentas y equilibradas y dan lugar a importante concentración de aromas y color.
Además, en una industria donde se celebra cada vez más la acidez en los vinos, Rolo tiene el privilegio de casi no tener que corregirla.
En esas cuatro hectáreas, Rolo cultiva cuatro variedades tintas: Syrah, Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat.
Hoy, bajo su proyecto Altos la Ciénaga, este perito agrónomo que en 2011 terminó de cursar la tecnicatura en enología, está alumbrando partidas ultra limitadas, que totalizan apenas 14.000 litros por añada.
Este volumen, de acuerdo con la categorización que hace el INV, lo ubica por encima del segmento de productores de vino “casero” y lo posiciona como elaborador “artesanal”.
La familia de vinos de Altos la Ciénaga actualmente está conformada por dos líneas:
• Altos la Ciénaga, que se ubica en la parte superior del porftolio y que se elaboran exclusivamente a partir de los viñedos de esa finca de cuatro hectáras. En total, son cinco etiquetas (un Tannat, un Syrah y tres cortes), que van de los $140 a los $250.
• Don Javier, que incluye sus dos etiquetas de entrada de gama: un Torrontés ($80) y un Malbec ($90), que se producen a partir de uvas de Colalao.
Desde Vinos & Bodegas recomenadamos tres etiquetas para entender el espíritu de esta pequeña bodega y por qué consideramos que hoy es uno de los secretos mejor guardados del Norte Argentino:
Altos de la Ciénaga 2014
Se trata de un blend conformado por Malbec, Syrah y Cabernet Sauvignon. El porcentaje no puede calcularse con exactitud porque, según explicó Rolo, "el blend se hace desde el propio viñedo".
Sucede que en la finca, las plantas están mezcladas y esto genera que la dinámica propia del viñedo y de los trabajos agronómicos influyan en la proporción de cada cepa en el corte final. Para la bodega, es la gran punta de lanza: tuvo varias medallas de oro cuando competía en la categoría de vinos caseros y hasta se llevó una de plata en el certamen internacional Vinandino 2015.
Este vino muestra de manera contundente el gran potencial de los vinos tucumanos. A partir de una enología sensible y respetuoso del terruño, se pudo alumbrar un ejemplar de nariz intensa y con aromas de gran profundidad. Hay fruta roja y negra en un primerísimo plano, con recuerdos a mermelada de sauco. Un colchón de aromas que recuerdan a la pimienta y a las olivas negras se funde con un dejo a regaliz. En boca, esta etiqueta sirve para ratificar -por si hacía falta- que los vinos del Norte Argentino están a años luz de ser pesados y sobrecargados. Tiene cuerpo medio, con un avance ligero. Los taninos muestran presencia y textura levemente rugosa. Es un ejemplar con carácter e intensidad, con una aromática exuberante, pero que a la vez es completamente bebible, que no ofrece resistencia.
Altos la Ciénaga Crianza - Tannat 2014
A diferencia del blend, este 100% Tannat se obtiene de un cuadro específico. A olvidarse de los debates sobre frescura, mineralidad, uso mesurado de madera o cosechas tempranas. Esta etiqueta está pensada para aquellos paladares que buscan fruta bien madura pero acompañada por notas de caramelo ycafé torrado al frente. Este tinto no tiene pudor en confesar que hubo una larga crianza, con intensos tostados. Para quien prefiera este concepto, el vino no solo no defrauda, sino que cumple con creces. Cierra en nariz con una paleta que suma capas de aromas especiados y mentolados. En boca es un vino full bodied, voluminoso y con pulso dulzón, gracias a una barrica que suma vainilla. Sin embargo, de la mano de taninos bien trabajados y poco astringentes, se moverá con bastante soltura en el paladar. Lo importante es marcar que es un vino que fue creado para un público definido, que busca un buen dueto entre fruta y madera.
Al tratarse de un ejemplar que tiene una acidez refrescante y muy buena estructura, está en condiciones de seguir puliéndose en botella durante cuatro o cinco años más. Pero quien descorche hoy esta añada, no se sentirá defraudado.
Don Javier Torrontés 2015
A partir de viñedos ubicados en Colalao, Rolo Díaz alumbra un Torrontés expresivo y exuberante, de muy buena tipicidad. Su paleta se luce de la mano de notas florales y un dejo a cáscaras de naranja. De ataque seco, este blanco resultará fresco en el paladar, pero estará lejos de ser una bomba mordiente y filosa. Su cuerpo un poco lábil, dentro del estándar de la cepa, lo hará fácil de beber, resultando ideal como aperitivo. Al final se percibirá un levísimo amargor que no incomodará e, incluso, habrá quienes encuentren en este sutil detalle un resto del ADN de los viejos Torrontés del Norte.
En momentos en que a nivel mundial la sommellerie pide a gritos autenticidad, este proyecto tiene todo para convertirse en una bodega de culto.
Bajos volúmenes de producción; un terruño con buenas condiciones climáticas y de suelo, que permite trabajar con prácticas casi orgánicas (de hecho, sólo combaten la presencia de hormigas) y viñedos remotos, accesibles sólo a través de un camino difuso que atraviesa dos ríos muy complicados en épocas de crecidas, son algunos de los ingredientes de estos vinos con espíritu tucumano.
© Por Juan Diego Wasilevsky
Editor Vinos & Bodegas iProfesional
Mail: vinosybodegas@iprofesional.com
Twitter: @juandiegow / @vinosargentinos
Facebook: iprofesional.vinosybodegas