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Vinos: tres nuevas etiquetas en las que el terruño habla claro y fuerte

Vinos: tres nuevas etiquetas en las que el terruño habla claro y fuerte
Bodega Terrazas de los Andes acaba de lanzar tres nuevos vinos que se apoyan en el diferencial que ofrecen Las Compuertas, Altamira y Los Chacayes
Por Juan Diego Wasilevsky
20.06.2019 00.17hs Vinos & Bodegas

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¿Tenés $1.650 para gastar en vinos y te interesa profundizar en un tema tan complejo y, muchas veces, difícil de entender como es el del terroir?

Entonces chequeá estos tres nuevos lanzamientos: bodega Terrazas de los Andes acaba de presentar una nueva línea de vinos, denominada Apelación de Origen, con la que busca, justamente, sintetizar la esencia de tres terruños claves y poner toda esa información dentro de una botella.

Las tres indicaciones geográficas elegidas para esta nueva familia de vinos son Las Compuertas (Luján de Cuyo) y Los Chacayes y Paraje Altamira (en Valle de Uco).

Y la experiencia fue por demás singular: los responsables de la bodega propusieron a periodistas y sommeliers realizar un viaje hacia los viñedos a través de un sistema de realidad virtual, con el objetivo de mostrar las particularidades de cada terruño, metiéndose casi literalmente en calicatas o recorriendo las fincas desde la altura de un dron.

Lo interesante es que el video está disponible en formato 360º, permitiendo mirar cada detalle del viñedo y en cualquier sentido:

¿Qué proponen los vinos?

Un dato interesante es que, cuando se hace referencia a los terruños, se suele decir que hablan en voz baja y que una madera en exceso puede taparlos. Es decir que mucha barrica puede ocultar los detalles que hacen diferente a cada zona. Acá, a partir de una enología sensible, el enólogo propone tres etiquetas en la que el terroir habla fuerte y claro. Es decir que esas diferencias se vuelven muy evidentes. 

Desde Las Compuertas, la bodega alumbra un Malbec 100% cosecha 2017. Allí cuentan, desde el año 1999, con un viñedo de 70 hectáreas, siendo uno de los mayores productores de esa pequeñísima y selecta zona. Según Carrasco, la finca es una joya muy bien cuidada, que data de 1929, y está enclavada en esos suelos muy profundos, a poco más de 1.060 metros sobre el nivel del mar.

Sobre este Malbec en particular, que sale al mercado a un precio de $550, el enólogo resaltó su carácter elegante, su expresión frutada y sus taninos suaves.

Vinos & Bodegas lo degustó y se encontró, justamente, con esas variables muy a flor de piel: la elegancia manda; sus aromas, en tanto, son súper profundos. Ahí se funden las notas de frutas rojas, los suaves toques herbáceos y cierto dejo tostado. En boca es realmente suave, con un andar pulido y una acidez equilibrada, amable. Es apenas sucroso, pero sin abusar. Clásico, sin ser previsible.

 

En Los Chacayes, en tanto, la bodega cuenta con unas 30 hectáreas, emplazadas a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar. A Carrasco se le encienden los ojos cuando habla de esta IG en particular: "El viñedo está camino al Manzano. Es un lugar casi inexplorado, extremo, con suelos muy pobres y muy buena insolación, lo que nos entrega vinos muy concentrados".

"Cada vez que pruebo este Malbec, me hace ir al pie del viñedo, por su espíritu salvaje", agregó en diálogo con este medio.

Las frutas rojas y negras se adueñan de la paleta aromática. Las especias y las flores suman carácter, con varias capas que le dan un aire complejo. Al paladar, se saca un poco el frac: se vuelve un poco más impetuoso, con cierta tensión y una acidez bien marcada, sumando además mucha textura al andar, de la mano de una excelente estructura. Lo interesante es que este vino (añada 2017) jamás cansa. Por el contrario, fluye preciso, dejando una sensación bien fresca.

 

Por último, a partir del viñedo de Altamira, donde cuentan con 300 hectáreas, elaboraron un blend de Malbec y Cabernet Sauvignon, cosecha 2016.

Sobre esta etiqueta en particular, Carrasco destacó que, pese a su juventud y más allá de su frescura, es un vino de gran complejidad.

Al degustarlo, definitivamente se percibe como el más intrincado de los tres a nivel aromático. Toques de especias, frutas negras y dejos balsámicos le dan vida a su paleta, que es bastante profunda. En boca se muestra firme, largo, con buena estructura pero sin dejar de ser súper amable, gracias a sus taninos perfectamente pulidos. Hay una leve sensación oleosa pero no cae en el terreno de los vinos maduros y dulzones y excesivamente jugosos. En ese sentido, es un blend muy elegante, lo que le da cohesión a la línea. 

 

Por eso, si querés invertir $1.650 para profundizar e hilar fino en las particularidades de cada terroir, explorá estas tres etiquetas. Incluso, podés hacerlo acompañado por el propio Carrasco en el video 360º. 

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