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Nuevo nombre e imagen para una línea experimental de vinos

Nuevo nombre e imagen para una línea experimental de vinos

Nuevo nombre e imagen para una línea experimental de vinos
La marca Textual se fusionó con Innovación y dio lugar a una nueva familia de vinos del Valle de Uco, elaborados con cepas no tradicionales
Por Juan Diego Wasilevsky
24.08.2020 19.45hs Vinos & Bodegas

Dos marcas, dos bodegas. Por un lado, Innovación, una línea de vinos de Santa Julia a la que le dio vida Sebastián Zuccardi cuando daba sus primeros pasos en la bodega familiar y que e permitió desplegar un interesante trabajo de investigación de cepas no tradicionales.

Del otro lado, Textual, una línea que había nacido en 2003 como una forma de reconocer el trabajo de la prensa especializada, por parte de Familia Zuccardi, y en la que también los enólogos se permitían jugar con variedades exóticas para el paladar argentino.

Si bien ambas líneas coexistían, la familia realizó un par de interesantes jugadas estratégicas: por un lado, unificó ambos nombres en uno, que pasó a ser Textual Innovación Extrema. En paralelo, dejó de utilizar los viñedos que históricamente le habían dado vida a los vinos Innovación, en Santa Rosa, para hacer base ahora en Valle de Uco, donde Sebastián hace tiempo que viene llevando adelante un fuerte trabajo de investigación.

"Tratamos de mixear la filosofía de las dos bodegas", señaló la brand ambassador de Santa Julia, Nancy Johnson, durante el lanzamiento y degustación que se realizó virtualmente para periodistas y sommeliers.

"Quedó un nombre con doble apellido. Decidimos salir de Santa Rosa, a 600 metros sobre el nivel del mar, para ir muy cerca de la montaña, con un clima más frío y otras características. Por eso nos pareció interesante la conjunción de ambos nombres: se mantiene la innovación de la familia y las características del terroir le aportan lo extremo", agregó.

Esta nueva línea está conformada por tres etiquetas: un Albariño, un Caladoc y un Carménère, que se lanzan a un precio sugerido de $510.

En Valle de Uco, la bodega cuenta con unas 500 hectáreas. De ese total, unas 30 están destinadas exclusivamente a cepas no tradicionales.

Sebastián Fernández, enólogo a cargo de la elaboración de todos los vinos tintos y de los vinos blancos del segmento reserva hacia arriba de Santa Julia, afirmó que este lanzamiento "fue posible únicamente por toda la historia que hay detrás".

El experto recordó que fue en el año 1997 cuando plantaron en la finca de Santa Rosa entre 20 y 30 hectáreas con variedades no tradicionales para la Argentina pero sí muy identificadas con otras regiones del mundo.

En total, plantaron 40 cepas, para luego identificar unas 20 con verdadero potencial. Esto estuvo acompañado con la construcción de una pequeña bodega experimental, donde se permitían "tener un recreo durante la cosecha", según rememoró el enólogo, quien agregó que "allí uno se podía dar todos los gustos".

Sin embargo, con los años, "sentíamos que había que dar un salto de calidad y por eso fuimos migrando variedades hacia el Valle de Uco, en nuestra finca de Vista Flores".

Esta migración comenzó hace cinco años. Y los resultados, para Fernánez, colmaron las expectativas: "Los vinos lograron un nivel mayor de calidad, por la altura y el suelo, lo que nos permitió lograr perfiles más frutados y obtener una mayor frescura. Y esto no fue de un día para el otro, fue el resultado de un proyecto muy largo".

Además, recalcó que todo esto responde al lineamiento que tienen por parte de Sebastián Zuccardi, director enológico en Santa Julia: "El objetivo es que los vinos sean fáciles de tomar, que siempre muestren el lugar del que provienen; que tengan energía y frescura", subrayó Fernández.

¿Qué proponen estos vinos?

A la hora de hablar de las tres nuevas etiquetas, el enólogo aseguró que la idea al elegir las tres variedades "no fue parecernos a otros países. Es nuestra interpretación, no intentamos replicar un Albariño de Rias Baixas o el Carménère de Chile, por ejemplo".

El lanzamiento, en esta primera etapa consta de entre 2.800 y 4.000 botellas por etiqueta, así que es un proyecto muy chico en comparación con los volúmenes que maneja la bodega.

Y la idea, reveló Fernández, es mantener cierta constancia en cuanto a las variedades que se producirán cada vendimia, a diferencia de la línea Innovación, que solía sorprender cada año con nuevos lanzamientos.

"No queremos ir cambiando todos los años. Esto no quita que podamos incluir alguna etiqueta próximamente, pero no queremos estar rotando cepas y subiendo y bajando variedades. Queremos que haya constancia", apuntó.

Textual Innovación Extrema Albariño 2019

 

Para este vino, utilizaron levaduras indígenas y se trató de preservar la mayor acidez natural posible. En nariz entrega fruta blanca brillante, como damascos y frutas de pepita, con una ligera pátina floral y una punta de cítricos dulces. Nada explosivo, tiene cierta delicadeza. En boca primero llama la atención el buen peso y su buen graso, como resultado de su trabajo con las lías. La energía ácida, en tanto, va en un in crescendo y le da soporte y lo estira, cerrando con un final bien enérgico. Muy bien logrado y absolutamente gastronómico.

Textual Innovación Extrema Caladoc 2019

 

Para quienes no estén tan familiarizados con esta variedad, podés entrar a la página del INTA: ahí vas a poder entender un poco su origen, que resultó de un cruzamiento realizado en 1958, en Francia, entre las uvas Garnacha y Cot (Malbec). Cuando lo lleves a la nariz seguramente te sorprenda su fruta roja en altísima definición y algún destello floral. En boca muestra esa misma fruta explosiva. Posiblemente notes una dualidad: los taninos están marcados y le dan andamiaje, pero no es untuoso: tiene un paso más bien suelto. La acidez es realmente vibrante y le imprime cierta urgencia. Vino con carácter y diferente al registro que asociarías con un Malbec. La fruta roja se va a quedar larguísimo rato en el recuerdo, por lo cual tiene mucho hándicap para tolerar todo tipo de platos, incluso bien condimentados.

Textual Innovación Extrema Carménère 2019

 

El enólogo no quiso replicar a los Carménère de Chile, pero cuando poses la nariz cerca de la copa te va a venir una ráfaga de pirazinas muy evidente, donde se mezclan las frutas negras frescas, los aires resinosos y las hierbas exóticas. En boca es un vino redondo, con excelente graso, taninos de grano fino pero con buen músculo y marcada textura, junto a una acidez intensa, pero que no descoloca. Deja una sensación fresca durante muy largo rato.