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Este es el vino blanco que se consagró como el mejor de Argentina en un prestigioso concurso

Este es el vino blanco que se consagró como el mejor de Argentina en un prestigioso concurso
En el marco del concurso Decanter World Wine Awards 2020, realizado en el Reino Unido, un Chardonnay de Mendoza obtuvo medalla de oro
Por iProfesional
25.09.2020 15.13hs Vinos & Bodegas

El reconocido concurso Decanter World Wine Awards 2020 dejó muy buenas noticias para la Argentina. Entre ellas, el reconocimiento que obtuvo un Chardonnay de Mendoza, que se consagró así como el mejor del país en este certamen. 

Se trata de Terrazas de los Andes Grand Chardonnay 2018, que obtuvo medalla de Oro, de la mano de sus 96 puntos.

¿Por qué es importante este reconocimiento? Porque se trata de un concurso sumamente prestigioso: durante 28 días consecutivos en agosto, 116 expertos en vinos del mundo, incluidos 37 Masters of Wine y nueve Master Sommeliers, cataron a ciegas más de 16.500 muestras de 56 países. 

"El informe de Decanter World Wine Awards 2020 ha reconocido al vino Terrazas de los Andes Grand Chardonnay 2018 como el mejor vino blanco de Argentina, marcando un nuevo hito dentro de la historia de la bodega, pionera en la elaboración de vinos de altura", señalaron desde la bodega. 

Así es este vino blanco

Antes de hablar del vino, hay que poner esta etiqueta en contexto. Primero, es necesario destacar la nueva familia de vinos Grand, de Terrazas de los Andes -lanzada en mayo de este año- fue concebida para fortalecer el posicionamiento de la marca en el segmento de alta gama (las tres etiquetas llegan al mercado con un precio sugerido de $1.500 en vinotecas) y también viene a saldar una cuenta pendiente que tenía Terrazas, dado que hasta ahora no contaban con un blanco de estas cualidades y en este segmento.

Además, lo interesante de esta nueva familia, conformada por un Chardonnay, un Malbec y un Cabernet Sauvignon, es que revaloriza el concepto "blend de terroir", que hace más de una década quedó eclipsado por la fuerza que ganaron los single vineyards o, incluso, los vinos de parcela, es decir, aquellos elaborados únicamente con uvas de una fracción mínima de un viñedo.

La vitivinicultura, en definitiva, a través de las décadas pasó de lo general a lo "micro". Por eso, revalorizar el potencial de los blends no solo de viñedos, sino ya de regiones, a partir de una visión enológica ultra sensible, es un concepto para aplaudir y profundizar.

Otro detalle para nada menor es que hacia fines de los años ’90, Terrazas de los Andes tenía una línea Grand (conformada en ese momento por un Malbec y un Cabernet Sauvignon). Luego, esa línea fue rebautizada como "Afincado"; posteriormente se reconvirtieron en los Single Vineyard (con foco en Las Compuertas) y ahora, estos nuevos Grand llegaron para reemplazarlos. Una suerte de vuelta a los orígenes pero reversionada, con 20 años de aprendizaje. 

La nueva línea Grand, de Terrazas de los Andes 

¿Qué ofrece este Chardonnay? 

Si hubiese que trazar un hilo conductor, un factor en común que atraviese a estos vinos, todo podría sintetizarse en tres conceptos: textura, sutileza y frescura.

No son vinos grandilocuentes. No son vinos de alto impacto. Por el contrario, son vinos que hablan un lenguaje sutil, más minimalista y que reconfirma que la alta gama ya no es más, como sucede desde hace años, concentración, madera e impacto aromático. Aquí los enólogos buscaron potenciar ese lema que dice "menos es más". Pero, y aquí un punto importante, evitaron que esto se transforme en un arma de doble filo. Muchas veces, ese minimalismo es riesgoso porque puede convertir a un vino en una experiencia anodina, incluso peligrosamente intrascendente.

Aquí, por el contrario, el minimalismo es sinónimo de sutileza, hasta de sofisticación, diríamos.

Terrazas de los Andes Grand Chardonnay 2018, que fue reconocido como el mejor vino blanco argentino en el concurso de Decanter, proviene 100% de Gualtallary, pero de dos fincas muy diferentes: el 80% es de Finca Caicayén, a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar, y el 20% restante es de El Espinillo, a unos 1.630 metros de altura.

 

El equipo enológico resaltó el contenido de carbonato de calcio; la orientación de los viñedos (los de Finca Caicayén datan de fines de los ’90, lo que habla de la visión que tenían los agrónomos en aquel entonces), que evita que el sol pegue de lleno sobre las plantas, y el clima fresco, especialmente en la finca El Espinillo.

Gonzalo Carrasco explicó que a este vino "lo venimos trabajando hace varios años. Tuvimos que pensar y ponernos a ensayar un concepto diferente. Y el punto de partida fue la elección del terroir: son uvas con una fineza excepcional. El alma del vino es la acidez, de inicio a fin, está envuelta y equilibrada con el graso, con la redondez que le aportó el paso por madera".

Vinos & Bodegas degustó este ejemplar y se encontró con un vino solemne, que habla de alta gama definitivamente, con aromas ensamblados que no permiten hablar tan ligeramente de frutas blancas o tropicales. Es una paleta profunda pero sin artificios, que habla del buen juego entre la frescura, la sana madurez y el uso sensible de la madera. ¿Sofisticado tal vez? Seguramente. En boca, como destacó el equipo enológico, se destaca por esa energía ácida que lo atraviesa y lo extiende. Pero no descoloca nunca. Siempre mantiene la delicadeza, con una oleosidad tenue. Su virtud, como decíamos es que en alta gama menos puede ser más. A veces esa fórmula queda a medio camino, pero aquí funciona muy bien. Destacable su final fresco, hasta herbal. Incluso, algunos dirían "mineral" (lo dejamos para el debate).

Un concurso en un año excepcional

"Con el fin de llevar a cabo de manera segura el concurso de vinos más grande del mundo en este año excepcional, la evaluación se ha reubicado en tres pisos de las oficinas de Decanter para garantizar el control absoluto de un entorno de evaluación seguro y el movimiento de personas", explicaron desde la publicación del Reino Unido. 

El concurso, realizado en el Reino Unido, se desarrolló bajo condiciones inéditas

Victoria Stanage, directora de eventos y premios de Decanter, comentó: "La celebración de DWWA 2020 en el edificio de oficinas de Decanter, se convirtió en la mejor decisión que pudimos haber tomado. Los tres pisos de oficinas vacíos en nuestro edificio nos ofrecieron la flexibilidad de espacio y tiempo necesarios para extender la degustación de cinco días durante un mes". 

"La oficina de planta abierta hizo posible que las medidas de distanciamiento social se implementaran cómodamente y los días extendidos para juzgar ayudaron a hacer malabarismos con los horarios de más de 100 jueces del Reino Unido", agregaron. 

Algunas medidas de seguridad implementadas incluyeron controles de temperatura en la puerta, tiempos de llegada escalonados para evitar los desplazamientos en horas pico, equipo de protección personal para todos los jueces y el personal, etiquetas de proximidad que vibran cuando se está más cerca de un metro de otra persona, estaciones de desinfección y áreas de degustación aisladas con instalaciones designadas.

"Adaptar la competencia de vinos más grande del mundo para que se adapte a un lugar no convencional, en medio de una pandemia fue definitivamente un desafío, pero esta experiencia nos ha dado a todos la esperanza de que nuestra industria no estará tan lejos de recuperarse nuevamente", concluyó.