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Uno de los mejores enólogos del país relanzó su proyecto y avisa: sin autenticidad, no hay futuro para el vino

Marcelo Pelleriti reconoce que antes buscaba la perfección desde la técnica y hoy todo gira en base a la emoción. Así son los vinos de este referente
Por Juan Diego Wasilevsky
VINOS & BODEGAS - 24 de Junio, 2026

Si hay una figura sobresaliente en el mundo del vino argentino, es Marcelo Pelleriti. Sobresaliente porque fue uno de los enólogos fundamentales para forjar la nueva identidad de los vinos locales, justo cuando explotó el plan de convertibilidad, Argentina ganó una competitividad inédita y el Malbec nacional se convirtió en lo que había que descubrir en el mundo, con epicentro en Estados Unidos.

A fines de los '90, el gran enólogo Michel Rolland ya había puesto un pie en la parte alta del Valle de Uco con su ambicioso proyecto Clos de los Siete, en una época en la que ningún crítico internacional de los que hoy hablan a viva voz de la mineralidad de los vinos de esa gran región estaba muy al tanto de lo que ahí se estaba cocinando.

Pelleriti, que tenía —y siempre tuvo— a Rolland como su mentor, se puso al frente de una de las bodegas que conformaba el proyecto: Monteviejo. Y su mirada fue clave para poner a los vinos del Valle de Uco en el mapa mundial.

Además, pudo colocarse una medalla valiosa: en 2013 se convirtió en el primer enólogo argentino de la historia en conseguir 100 puntos Parker —ya que hablábamos de críticos—, si bien lo hizo con un vino francés, más precisamente de Pomerol, donde también iba a trabajar cada año para la vendimia.

Fue también pionero en la comunión entre vino y música, no solo como organizador del mítico festival Wine Rock que se realizaba en la bodega, sino también por ponerle la firma a gran parte de las etiquetas de artistas argentinos. Lejos de ser una movida de marketing, se involucró con cada proyecto, a punto tal que con Pedro Aznar —sommelier además de músico fundamental del rock argentino— creó en 2012 la bodega Abremundos.

Y su visión precisa sobre lo que debe ofrecer un vino, su idea de que el vino tiene que tener peso en boca y que siempre debe transmitir algo, lo llevó a asesorar a numerosos proyectos. No solo eso: también influenció a las siguientes generaciones. Así que seguramente hayas probado un vino que pasó por sus manos y su cabeza.

Pelleriti Priore produce unas 500.000 botellas al año, con foco en la calidad

Marcelo Pelleriti Wines: el relanzamiento de sus vinos de culto

Pero, además de todo este currículum, mientras era enólogo y gerente de Monteviejo, se las arregló para tener su proyecto personal: Marcelo Pelleriti Wines —recuerdo Sol Fa Soul, una hermosa etiqueta que simulaba la silueta de una guitarra—; un proyecto que, tras dejar la bodega donde construyó buena parte de su carrera, ahora se relanza con una nueva identidad: Pelleriti Priore.

"Luego de más de una década de presencia internacional y una pausa en el mercado local, volvemos con una colección de vinos de culto, estética renovada y distribución exclusiva en vinotecas, restaurantes selectos y una membresía privada", rezaba la carta de presentación, en la que también se introdujo a Miguel Priore, exdirector comercial de Bodega Monteviejo y un referente en lo que se refiere a poner vinos de alta gama en las góndolas internacionales.

"Nuestros vinos nacen de parcelas que conocemos muy bien y que expresan la identidad viva del terruño", explica Pelleriti en diálogo con iProfesional. "Buscamos vinos que emocionen; vinos con textura, equilibrio, energía y alma. Por eso, cada etiqueta es el resultado de un trabajo paciente y detallista: microvinificaciones, crianza respetuosa y una búsqueda constante de refinamiento".

"Siempre digo que no es un proyecto nuevo. Tenemos un recorrido compartido de más de 15 años, así que lo veo como la continuidad de una filosofía enológica, con una visión más íntima", prosigue el enólogo, para luego agregar que "el propósito sigue siendo el mismo: mostrar la grandeza del Valle de Uco con autenticidad y elegancia, elevando el nombre de Mendoza en el mundo sin renunciar al espíritu artesanal que siempre nos definió".

"El alma de Pelleriti Priore está en el Valle de Uco, nuestro lugar en el mundo. Y un lugar que tiene el potencial de los grandes vinos del Nuevo Mundo: auténticos, profundos y llenos de energía", apunta, encargándose de remarcar especialmente la última frase.

Para Pelleriti, el vino argentino ha ganado un reconocimiento enorme, pero su potencial aún está en expansión. Y su propuesta responde a lo que, más que nunca, está demandando el mundo: vinos con sentido, que expresen un origen verdadero.

¿Y cuáles son los desafíos de relanzar un proyecto en un contexto en el que el consumo de vinos a nivel mundial está en baja? Ante esta pregunta, el enólogo reflexiona apenas unos segundos: "Es verdad que el consumo global de vino está en baja, pero también es un momento donde los consumidores buscan algo más real. Hoy se valora la coherencia, la historia y la emoción detrás de cada etiqueta".

"Por eso nuestro desafío no es crecer en volumen, sino profundizar en esencia. Queremos seguir haciendo vinos con alma, respetando la tierra, el tiempo y las personas que nos acompañan", señala y luego dispara: "Cuando todo cambia, la autenticidad no es una estrategia: es un valor".

"El vino, al final, se hace con alma, no con prisa", afirma Pelleriti

Qué vinos probar de uno de los grandes enólogos argentinos

Actualmente, la dupla está elaborando unas 500.000 botellas y ya están presentes en más de 40 países, con una colección de siete vinos que reflejan su historia e identidad. A continuación, cuatro etiquetas que vale la pena probar:

Marcelo Pelleriti Signature Cabernet Franc 2021

Una grata sorpresa este tinto refinado, con una atmósfera de fruta entre roja y negra y un complejo abanico herbal. En boca muestra taninos pulidos y un paso súper elegante. De desarrollo largo y un centro de boca bien Pelleriti, en el que se siente la sana madurez de la fruta sin opacar la frescura propia del lugar. Final expresivo, en el que prevalecen las notas especiadas, dejando un extenso recuerdo.

Marcelo Pelleriti Signature Malbec 2021

Si un concepto lo define, no hay dudas: elegancia. Fruta negra, capas florales y un suave juego entre lo especiado y lo herbáceo que le aporta complejidad. Un vino expresivo pero no exuberante. En boca premia con una linda textura y un paso con grip. Hay una delicada madurez, cuerpo y sustancia, y una energía ácida integrada que refleja el terruño. Un Malbec que, donde se descorche, va a destacarse sin fuegos de artificio, con el balance, la complejidad y su carácter bebible como grandes armas.

Hostage Altamira Malbec 2021 | Bodega Pelleriti Priore

Un vino que es puro Altamira, de la mano de una paleta algo austera al comienzo, pero que luego se vuelve más y más expresiva, entregando notas de fruta negra, toques florales y alguna sensación tostada muy sutil en una tercera capa. La fluidez que aporta el terroir puede ser la envidia de otras zonas; con un paso bien preciso, más delgado y largo que ancho, y con una textura delicada. Acidez en su punto justo. Balance pleno. Uno de los vinos del año 2025 que hay que descubrir, sin dudas, en 2026.

Marcelo Pelleriti Grand Cuveé 2019

Desde la bodega detallan que se trata de un vino elaborado a partir de las 20 mejores barricas de esa cosecha, entre las que se incluyen partidas de Malbec de un antiguo viñedo de La Consulta, Cabernet Franc y Malbec de Altamira que fueron cofermentados, componentes de Malbec de Alto Agrelo y Malbec de un viejo viñedo de Altamira. Un vino para el cual el tiempo viene jugando muy a favor. Se siente una rica fruta entre roja y negra, con toques especiados profundos y notas que remiten a la crianza, bien integradas, en un juego sin tensión, pura armonía.

Largo desarrollo en boca, con taninos redondos pero con carácter, y una acidez viva, corriendo por debajo, sosteniéndolo. La hermosa textura de Altamira se siente muy bien. Vino elegante pero con un componente de frescura palpable, con un gran presente y un buen futuro por delante. Dato clave: desde la bodega avisaron que esta añada será la última para esta etiqueta.

Los vinos de Pelleriti Priore nacen de viñedos seleccionados del Valle de Uco

El enólogo que busca vinos cada vez más armónicos

"Nuestros vinos se sostienen sobre un principio muy claro: la identidad nace en el viñedo. Por eso, contamos con viñedos propios, algunos centenarios y otros de antigüedad notable, que cuidan la memoria del Valle de Uco y nos permiten expresar una esencia auténtica, profunda y consistente. Estos viñedos antiguos son nuestra columna vertebral y garantizan carácter, estructura natural y una pureza que solo da el tiempo", detalla Pelleriti.

"A esa base patrimonial le sumamos un trabajo muy selectivo con pequeñas parcelas de productores que conocemos desde hace más de dos décadas. Elegimos viñedos específicos por su historia, su comportamiento, su suelo y su energía. Es un proceso artesanal, casi quirúrgico: microparcelas, microterruños, microdecisiones", recalca.

"Así logramos un equilibrio único: el alma de nuestros propios viñedos históricos, complementada por la precisión y diversidad de parcelas excepcionales del Valle de Uco. Porque cada cosecha trae un nuevo desafío, pero la tierra, la paciencia y la verdad del origen son siempre las mismas", continúa el enólogo del que seguro probaste un vino (y si aún no lo hiciste, es hora de saldar esa cuenta pendiente).

Si hay una marca registrada en los vinos de Pelleriti es la presencia en boca y la elegancia. Y, cuando se le pregunta cómo ha evolucionado su enfoque como enólogo desde sus inicios hasta el presente, reflexiona y suelta: "Con los años aprendí a escuchar más y a intervenir menos. Antes buscaba la perfección desde la técnica; hoy la busco desde la emoción y el respeto por el origen".

"Quise volver al espíritu de mis primeros vinos, estar más cerca de la tierra, de cada remontaje, de cada microterroir, de cada nuevo descubrimiento de nuestros microterruños. Y tener un socio y amigo como Miguel me ayudó a focalizar en esa búsqueda". Y continúa: "Como resumen, diría que sigo creyendo en la elegancia y la textura, pero ahora las busco desde la armonía, desde la verdad y desde el tiempo. Porque el vino, al final, se hace con alma, no con prisa".

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